Las refinerías, a medio gas

Publicado el Julio 18, 2011, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.

A Calderón le encanta importar gasolinas o no sabe administar nada. RNR. Va la nota:


CRISIS. El caso más grave es el de la refinería Héctor Lara Sosa, en Cadereyta, Nuevo León, en cuyas plantas combinadas I y II se suspendió la producción el 10 de mayo.

Por Arturo Rodríguez García / El Mañana -16 Julio 2011

Las refinerías de Petróleos Mexicanos están trabajando a muy baja velocidad: una serie de paros llevados a cabo supuestamente para realizar trabajos de mantenimiento y, en algunos casos, las adversidades meteorológicas u otros siniestros han impedido que la paraestatal produzca el combustible necesario para mantener en marcha el país. Para atenuar el desabasto se ha recurrido incluso a millonarias importaciones de combustible que sólo sangran al erario.

Una serie de paros “por mantenimiento” en las refinerías de Petróleos Mexicanos (Pemex) –iniciada en mayo y que se prolongará hasta agosto– ha generado caos en el Sistema Nacional de Refinación (SNR) pues la baja producción de gasolinas tuvo que solucionarse con millonarias importaciones de emergencia y maniobras que saturaron las instalaciones a un costo incuantificable.

Pemex afronta el desabasto con importaciones tan caras que en un mes y medio llegaron a sumar un millón 645 mil barriles de gasolinas y diesel por un valor estimado de 380 millones de dólares, sin contar los gastos de transportación ni el “mantenimiento correctivo” de las refinerías.
A eso habrá que agregar el costo de volver a echar a andar cada planta parada.

El caso más grave es el de la refinería Héctor Lara Sosa, en Cadereyta, Nuevo León, en cuyas plantas combinadas I y II se suspendió la producción el 10 de mayo.
La refinería estuvo totalmente fuera de operación hasta el 28 de ese mes.

Aun a fines de junio la planta no había recuperado su capacidad productiva y la operación del poliducto Brownsville-Cadereyta debió ser alterada pues durante las casi tres semanas de paro hubo suspensiones diarias; al empezar junio se suspendió de manera parcial la importación de gasolina Premium y a mediados de mes se canceló por completo la recepción de esa gasolina para priorizar el abasto de la Magna ultrabaja en azufre (uba).

Los paros de Cadereyta son el principal factor del caos en el SNR, pero no el único.

En su edición 1803 Proceso reveló que además había paros en las refinerías de Ciudad Madero, Salina Cruz, Tula y Salamanca y provocaron un déficit en la disponibilidad de combustibles que se resolvió con la importación de 945 mil barriles de hidrocarburos.

Documentos emitidos por la Reunión de Coordinación Operativa (Reco, órgano de decisión en el sector petrolero) –en poder de este semanario– demuestran que la deficiente operación del SNR y las medidas adoptadas por Pemex Refinación (Pref) están prolongando el déficit de combustibles que, de cumplir con las expectativas más conservadoras de la propia paraestatal, impactará el abasto nacional de gasolinas y diesel todavía un mes más.

Los informes demuestran que cada semana nuevos problemas han retrasado el aprovechamiento de la máxima capacidad del SNR, pues a causa de los paros y las saturaciones de las plantas se siguen haciendo importaciones de emergencia que, para el 21 de junio, sumaban 700 mil barriles de gasolinas y diesel.

Crisis en Cadereyta
La baja producción en Cadereyta se mantuvo hasta mediados de junio, aunque oficialmente se tenía previsto que recuperara su capacidad productiva el 29 de mayo.

El paro total de Cadereyta ocurrió entre el 10 y el 28 de mayo, pero hasta el 16 de junio se mantuvo en paro parcial pues fue imposible echar a andar la Planta Combinada II y la Planta Catalítica I.
En esa refinería, con una capacidad de producción de290 mil barriles diarios de diferentes combustibles, se produjeron apenas 120 mil barriles diarios hasta el 17 de junio y se elevó a 205 mil barriles diarios el día siguiente.

El déficit productivo de Cadereyta se mantiene en 85 mil barriles diarios.
En cuanto a la elaboración de diesel, logró subir de 10 mil a 57 mil barriles diarios a partir del 30 de mayo.
Pero no logró el incremento proyectado antes del paro de mayo, que preveía llegar a 81 millones de barriles diarios en junio.
Se esperaba que el 18 de junio se pudiera incrementar la cifra de 45 mil a 85 mil barriles diarios de gasolina pero, otra vez, no se alcanzó la meta.

Si se lograba concretar la producción planteada a principios de junio, las medidas seguirían trastornando el SNR, pues entre otras cosas se preveía que ante el aumento productivo de la refinería de Cadereyta se desahogara el poliducto que la conecta con la de Madero, que actualmente está saturado.
Por su parte la refinería de Madero tendría que apoyar el abasto en el Bajío, donde los inventarios de combustibles bajaron por el paro en Cadereyta.
El plan se vino abajo.

Los paros de las refinerías no han contado con la supervisión de ningún órgano interno de control, por lo que no hay ningún proceso abierto contra los responsables, aunque impacta no sólo las finanzas sino la operación total del SNR.

La única medida adoptada por Pref fue remover al jefe de la Unidad de Producción de Cadereyta, Guillermo Trujillo Rendón y designar en el cargo a Roberto Mendoza Díaz –quien ocupaba el mismo puesto en Minatitlán– para que se encargue de la recuperación de las operaciones.

Clima, siniestro y reforma
En mayo, con el paro total de Cadereyta, así como los parciales de Salamanca, Madero y Tula, Pref había previsto recuperar la producción en junio.
Sin embargo también la refinería Miguel Hidalgo, en Tula, prolongó un “mantenimiento correctivo” hasta el 8 de ese mes.

Pero 12 días después de haber recuperado la capacidad productiva de la refinería de Tula, el 20 de junio, hubo un siniestro que dio la pauta para otro paro parcial y el pretexto para aumentar las importaciones.

De acuerdo con la información oficial difundida por Pemex, una fuga y un incendio en el Sector 1 de la refinería se desató la noche del 20 de junio; no fue controlado sino hasta cerca de las seis de la mañana del día siguiente.
Sobre los hechos la información es escueta, se desconocen el daño real a las instalaciones y las causas del siniestro.

No obstante, en los reportes internos se asentó que el supuesto percance fue por una “falla en el cambiador de calor y calentador” de las Plantas Primarias I, Sector Hidros II y Planta Catalítica I, por lo que dichas instalaciones dejaron de operar.
Los documentos establecen también que el problema surgió por la fractura de un tubo.

Incluso el director de Protección Civil de Hidalgo, Miguel García Conde, lamentó la opacidad de Pemex.
El 22 de junio el funcionario declaró a El Sol de Hidalgo que por burocratismos o negligencia la paraestatal oculta información sobre los incidentes que ocurren en la refinería Miguel Hidalgo, lo que podría poner en riesgo a la población.
Pemex no hizo comentarios.

Se esperaba que la refinería de Tula hubiera recuperado su capacidad e incrementado la producción de Magna suba de 28 mil a 50 mil barriles diarios para la primera semana de junio.

De acuerdo con los documentos se tenía previsto que se recuperaran las existencias de las Terminales de Almacenamiento y Reparto (TAR) que abastecen las zonas metropolitanas del Valle de México y Guadalajara.
Pero el siniestro modificó los planes y las bajas existencias de gasolina y diesel siguen en esas regiones.

Otro caso reciente es el de la refinería General Lázaro Cárdenas, en Minatitlán, que hasta ahora no había sido afectada por los paros.
El pasado 21 de junio los integrantes de la Reco acordaron la salida de operación de una planta reformadora.

Por si fuera poco, la refinería Antonio Dovalí Jaime, en Salina Cruz, también ha tenido paros parciales, sobre todo a causa de fenómenos climáticos que se suman a problemas de operación que también están provocando déficit de combustibles en el sur del país: debieron aplicarse suspensiones en el poliducto Minatitlán-Salina Cruz que no pudo mantener el bombeo de Magna hacia Puebla, Villahermosa y Salina Cruz al mismo tiempo.

Como las refinerías, los poliductos y las TAR trabajan a tropezones.

El poliducto Brownsville-Cadereyta primero canceló parcialmente y luego totalmente la importación de gasolina Premium y ahora se concentra en importar Magna para paliar el desabasto que causó la baja producción de Cadereyta.
El poliducto Madero-Cadereyta funciona a máxima capacidad para llevar la Premium importada por el Golfo, ante la ausencia de las importaciones que se hacían vía Brownsville.

Los inventarios de la TAR de Santa Catarina se envían a Cadereyta, en Nuevo León.
La saturación de la TAR Madero se enfrenta con el envío de autotanques de las de Irapuato y Tula a la zona norte, a la que normalmente abastece Cadereyta.

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