Pemex: los contratos del saqueo

Publicado el Diciembre 1, 2011, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.

Ricardo Ravelo / PROCESO / Reportaje Especial


Refinería “Francisco I. Madero”. Obras “urgentes”. Foto: Mauricio Palos

Infestada por la corrupción interna en Petróleos Mexicanos, su subsidiaria Pemex Refinación está siendo investigada por la displicencia con la que se conduce su subdirector Bernardo de la Garza Hesles. Según documentos con los que cuenta Proceso, él y varios de sus colaboradores otorgan contratos a empresas cuyos dueños retribuyen posteriormente sus favores y depositan su “diezmo” en una cuenta bancaria que maneja Carlos Xavier Riquelme Cacho, secretario particular del funcionario. Y así, mientras la corrupción se enquista en la paraestatal, las refinerías producen a cuentagotas.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- Aun cuando lo investiga la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados y la Auditoría Superior de la Federación (ASF) lo tiene en la mira por presunto tráfico de influencias, Bernardo de la Garza Hesles, subdirector de Pemex Refinación, sigue asignando contratos directos a las empresas de sus amigos.

Los negocios benefician también a funcionarios de la subsidiaria que dirige Juan José Suárez Coppel. Entre ellos destacan Carlos Xavier Riquelme Cacho, secretario particular del propio De la Garza; Miguel Tame Domínguez, director de Pemex Refinación, y los superintendentes de las refinerías de Ciudad Madero y Cadereyta, Eduardo Gaytán Moreno y Rodolfo Castillo Bújaros, respectivamente.

A principios de año se detectó que De la Garza y su jefe Tame Domínguez presuntamente estaban coludidos en la firma de un contrato por 42 millones de dólares asignado sin licitación a la empresa multinacional británica KBC Advanced Technologies. El escándalo estalló (Proceso 1802).

Pese al sigilo guardado durante varias semanas, la información salió a flote en enero último, cuando en la subsidiaria Pemex Refinación se acordó proyectar un paquete de contratos “urgentes” que, aseguraron los directivos, se otorgarían en forma directa. Nunca se supo si esa urgencia tenía justificación en los hechos.

Desde entonces la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados comenzó sus indagatorias sobre esas irregularidades; hasta ahora, sin embargo, no ha presentado resultados.

Lo mismo hizo la ASF, y en fecha reciente se integró un acta circunstanciada en la Procuraduría General de la República (PGR) en torno a este caso de corrupción que implica a los funcionarios de Pemex Refinación. Durante el sexenio foxista esta subsidiaria estuvo envuelta en escándalos por los contratos multimillonarios asignados a las empresas representadas por los hijos de la Marta Sahagún, la consorte del entonces presidente.

De acuerdo con la información disponible hasta el momento, desde septiembre de 2010 los beneficiarios han sido Tame Domínguez, De la Garza y algunos de sus colaboradores en Pemex Refinación. Son ellos los que asignan a las empresas de su preferencia contratos “inflados” para que ejecuten trabajos en la refinería Francisco I. Madero, ubicada en Ciudad Madero, Tamaulipas.

Un ejemplo: el contrato CO-RMAD-1 43/10 que De la Garza y sus colaboradores otorgaron el 28 de septiembre último a la firma Construcciones y Edificaciones Fénix, S.A. de C.V. para, según las especificaciones de la obra, “la restauración de la línea de Tranfer de 54, mediante el cambio de codos y tubería de 54 diámetro, alineación, cambio de soportes, mantenimiento y ajuste de los soportes Grinell en la planta combinada Maya No 3 de la refinería (mencionada)”.

El monto de la obra estipulado en el contrato fue de 6 millones 999 mil 991.61 pesos, más el impuesto al valor agregado. Por parte de Pemex Refinación, firmaron el documento Jesús Everardo Castañeda Vega, funcionario del Departamento de Contratos; Jesús Guerrero Rodríguez, jefe del Departamento de Contratos; Servando Olvera Reséndez, encargado del despacho de la Superintendencia de Rehabilitaciones y Modificaciones, y el ingeniero José Dolores Núñez, así como el contratista Alfredo Vargas Morales.

Las cuentas de Riquelme Cacho

Proceso indagó que en noviembre de 2010 De la Garza pidió a Riquelme Cacho entrevistarse con Carlos Murillo y Eduardo Gaytán Moreno, gerente y superintendente de la refinería Francisco I. Madero, respectivamente.

En el encuentro, el secretario particular de De la Garza pidió a sus interlocutores asignar un contrato a la empresa USA Technologies de México, S.A. de C.V. La instrucción se cumplió y el contrato quedó registrado bajo el número CO-RMAD-143/10. El tiempo de duración: 28 días, que corrieron del 4 de noviembre al 1 de diciembre de 2010.

Lo extraordinario de esa petición es que se asignó un segundo contrato similar al que la subsidiaria firmó el 28 de septiembre anterior con la empresa Construcciones y Edificaciones Fénix, S.A. de C.V.

La obra concesionada a la compañía estadunidense tenía como propósito la “restauración de la línea de Transfer P3215 de 54 del H10002b hacia la torre T-10006 (sección de vacío) mediante el cambio de codos y tubería de 54 diámetro, alineación, cambio de soporte, mantenimiento y ajuste de los soportes Grinell, en la planta combinada Maya de la refinería Francisco I. Madero, en Cd. Madero Tamps.”.

La diferencia estriba en que el monto del contrato fue de 15 millones de pesos. Fuentes consultadas por Proceso, que pidieron el anonimato, aseguran que De la Garza instruyó también a Murillo y a Gaytán para que inflaran la cantidad al triple: 45 millones de pesos.

De acuerdo con denuncias de los trabajadores de la refinería Francisco I. Madero, “aún existen tuberías que fueron suministradas por el contratista y que permanecen guardadas en los almacenes de Pemex, ya que no se requerían para realizar dichos trabajos”.

Esas maniobras le han redituado ganancias millonarias a De la Garza y a sus colaboradores. Hace un mes, un presunto trabajador de la paraestatal hizo llegar a Proceso un sobre con unos documentos. “Ahí les hago llegar esos papeles para que sigan investigando”, dijo.

En él había estados de cuenta y movimientos de dinero realizados por Carlos Xavier Riquelme Cacho que al parecer corresponden a los pagos mensuales realizados por la subsidiaria de Pemex a las empresas beneficiadas por De la Garza.

La cuenta que maneja Riquelme Cacho en Bancomer es la 00743534730148368368 y en ella se observan depósitos frecuentes por 50 mil pesos mensuales. El 11 de enero último, por ejemplo, 42 días después de que concluyeran los trabajos en la refinería, se depositaron 50 mil pesos en esa cuenta (referencia 0001702). Al mes siguiente, el 10 de febrero hubo un depósito similar (referencia 0001745).

Además, el 19 y 28 de enero y el 3 de marzo pasados los empresarios beneficiados depositaron en cada ocasión 40 mil pesos; el 17 de marzo hubo otro aporte de 50 mil pesos. El dinero colocado en esa cuenta supera el salario mensual del funcionario, que es de 25 mil 817.33 pesos.

El paquete de información incluye también un estado de cuenta de Banamex fechado el 31 de mayo de 2011 a nombre de Patricia Noble Lugo, que, según confirmó el reportero, es la esposa de Bernardo de la Garza, subdirector de Pemex Refinación.

El documento incluye copia de un depósito de 230 mil pesos efectuado el 18 de mayo último. El dinero fue retirado dos días después. Según las fuentes consultadas, esa cantidad es parte de los pagos devengados por los contratos asignados en las refinerías de Pemex. La documentación será entregada también a la ASF, a la PGR y a la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados “con el fin de que se indague su procedencia”.

Viejas historias de corrupción

Larga es la historia de corrupción en las subsidiarias de Pemex. Y aun cuando el director de la paraestatal, Juan José Suárez Coppel, se comprometió a sanearla, no ha podido acabar con las viejas prácticas de asignar contratos sin licitación que sólo benefician a amigos y compadres de algunos directivos.

En Pemex Exploración y Producción, la situación es similar a la de Pemex Refinación. Ahí, la corrupción documentada se remonta al menos a 2004. En julio de ese año, Pemex Exploración y Producción concursó la licitación 18575108-030-04, en la que participaron varias compañías, entre ellas Oceanografía, ligada a los hermanos Bribiesca Sahagún, hijos de Marta Sahagún.

En esa ocasión la licitación se declaró desierta. Y aun cuando el concurso todavía estaba bajo investigación, en octubre de ese mismo año funcionarios de la paraestatal iniciaron el proceso de adjudicación directa D0CSM-095-040 a Oceanografía.

Para mayo de 2005, los funcionarios de Pemex Héctor Leyva Torres, José Guadalupe de la Garza Saldívar y Flaviano Rodríguez Marcial firmaron el contrato con Oceanografía. El monto fue por 676 millones de pesos más otros 27 millones de dólares por el arrendamiento del barco Caballo de Trabajo, utilizado para la rehabilitación de plataformas marinas, que resultó un fiasco.

Se detectaron fallas en el buque, su grúa se averió, hubo incumplimiento en la prestación de los servicios y deficiencia en las obras realizadas. El barco tuvo que ser sacado de la Sonda de Campeche para hacerle reparaciones mayores que se prolongaron durante meses. Pese al retardo, nada pasó; tampoco se castigó a nadie.

El tráfico de influencias por parte de los familiares del entonces presidente Vicente Fox fue notorio. Ahora se sabe que, cobijados por el poder presidencial, los hijos de su consorte exigían que los funcionarios de Pemex Exploración les otorgaran contratos millonarios a Oceanografía, impulsada por los hermanos Manuel y Jorge Bribiesca, así como por Guillermo Sahagún. Juntos se beneficiaron con decenas de contratos en la paraeastatal.

En el sexenio foxista, por ejemplo, la naviera Oceanografía recibió 9 mil millones de pesos en contratos de obra y servicios, tan sólo en Pemex.

Estas y otras irregularidades fueron avaladas por funcionarios de la paraestatal, entre ellos el entonces director Raúl Muñoz Leos, Luis Ramírez Corzo, quien fungía como abogado de la paraestatal, César Nava, a la sazón secretario particular de Felipe Calderón, y el director de Pemex Exploración, Carlos Morales Gil, quienes al término del sexenio anterior fueron acusados de violar la Ley de responsabilidades de los funcionarios públicos.

Pese a que el actual director de la paraestatal, Juan José Suárez Coppel, impulsa el cumplimiento del Programa para la Transparencia y el Combate a la Corrupción, la subsidiaria Pemex Refinación mantiene vigentes las viejas prácticas de corrupción, sin que se proceda contra los funcionarios denunciados.

El caso más relevante es el de Bernardo de la Garza, egresado del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), donde estudió leyes. Él trabajó con Rocío Cárdenas Zubieta, antigua directora de Comercio Internacional de P.M.I., quien hoy es investigada por la Secretaría de la Función Pública por presunta malversación de fondos.

De acuerdo con la indagatoria, Cárdenas estaría implicada en la contratación irregular de un estudio utilizado en la defensa de su exsubordinada Karen Miyasaki, acusada de un fraude por 13 millones de dólares, por lo que fue inhabilitada para ocupar cargos en el servicio público y enfrenta un proceso penal.

Dicho análisis, según la investigación, tuvo un costo de 21 mil 500 dólares y fue adjudicado a la empresa PRIRA Energy en forma directa con el propósito de justificar presuntas compras irregulares de combustibles, por lo que Secretaría de la Función Pública también indaga la asignación de contratos “urgentes”, modelo que se implantó para beneficiar a empresas. Bajo este esquema también se han incluido contratos para adquirir combustibles como gasolinas diesel y combustóleo en el mercado internacional.

Y mientras la corrupción sigue sin freno, las refinerías continúan bajando su producción desde hace varios años. Datos de Pemex Refinación indican que el monto de las transferencias de recursos aplicados por la Secretaría de Hacienda entre 2006 y 2007 fue de 90 mil 521 millones de pesos por la compra de gasolinas en Estados Unidos.

Para 2008, la cifra aumentó a 200 mil millones, en tanto que una refinería tiene un costo de 75 mil millones de pesos y esa inversión sería suficiente para procesar 300 mil barriles diarios, con lo que se evitaría la importación de gasolinas. Sin embargo, la compra de combustible continúa elevándose… lo mismo que la corrupción.

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