Una sociedad de alumnos en #Guadalajara oculta una herramienta de control

Publicado el Diciembre 28, 2011, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

Belén Zapata / CNN México/ 28 diciembre 2011/.

* El descubrimiento de cinco cadáveres en el terreno de un edificio de la Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) es la hebra que las autoridades mexicanas deberían seguir para investigar la historia de crímenes, horrores y desapariciones que han acompañado a ese organismo a lo largo de más de 50 años de existencia, dijeron analistas a CNNMéxico.

Guadalajara.- Un día después del hallazgo ocurrido el pasado 15 de diciembre, en un comunicado publicado en su página de Facebook, la FEG se deslindó de estos crímenes, pero las primeras investigaciones judiciales apuntan hacia esa federación como la presunta responsable de la desaparición y muerte de cinco estudiantes y el padre de uno de ellos.

“Así lo están diligenciando las investigaciones, qué pudiera ser otra cosa, ya ven que a veces hay sorpresas, pero por el momento es la línea más sólida”, dijo el procurador de Jalisco, Tomás Coronado, en entrevista con CNNMéxico al inicio de la indagación.

En un par de comunicados el día del hallazgo, y un desplegado publicado en diarios locales dos días después, la Universidad de Guadalajara (UdeG), institución a la que pertenecían los jóvenes asesinados, también señaló a integrantes de la FEG como responsables de los crímenes.

“Todo apunta a actos de extorsión a cargo de integrantes de la pseudorganización denominada Federación de Estudiantes de Guadalajara (FEG) y la operación de grupos armados porriles que asesinaron a cuatro estudiantes menores de edad indefensos y al padre de familia de uno de ellos y los enterraron en fosas clandestinas en sus propias instalaciones”, se leía en desplegado.

Analistas que han estudiado desde hace varios años a esta federación coinciden en que nació en la década de 1950 al amparo y servicio de los gobiernos estatales y federales en turno, para mantener “en paz” a los alumnos, sobre todo en épocas convulsas como la de los movimientos estudiantiles de las décadas de 1960 y 1980.

En ese tiempo, la FEG tenía el control de la Universidad de Guadalajara, que fue la única escuela pública de estudios superiores mexicana que no se sumó a la huelga del movimiento estudiantil de 1968.

El analista Sergio Aguayo, estudioso de los movimientos estudiantiles y juveniles de esa época, señala que a cambio de impunidad, la FEG “sirvió” a los gobiernos en turno para controlar a los estudiantes utilizando métodos corporativos y violentos, un ejemplo claro, dijo, del México autoritario de la época.

“Cuando el gobierno federal decide combatir a la insurgencia armada juvenil, contrata a un grupo de golpeadores de la FEG a los cuales transforman en asesinos para ejecutar a los inconformes y les conceden impunidad”, dijo Aguayo en entrevista con CNNMéxico.

El escritor y estudioso de la historia de Guadalajara, Juan José Doñán, explicó en una columna radiofónica que las prácticas de esa organización las llevaban a cabo “con el disimulo, e incluso con la complacencia de las autoridades: robo a comercios, portación de armas, uso de vehículos ilegales que circulaban por las calles sin placas, exigencia de cargos dentro del organigrama de la Universidad de Guadalajara y aun en cargos del gobierno”.

“La fama de la FEG como organización gangsteril de extorsión y represión se pospone al pasado, cuando era regenteado por muchos funcionarios y exfuncionarios de la Universidad de Guadalajara, quienes hoy tratan de pasar por personas decentes, negando y renegando de lo que hicieron en su mocedades”, dijo.

Uno de esos obsequios fue el edificio y los terrenos donde desde la década de 1970 se encuentra su sede, y que es el mismo donde fueron encontrados cinco cadáveres en fosas, refirió Doñán en su columna radiofónica, dos días después de los hechos. CNNMéxico intentó contactar al especialista pero no hubo respuesta.

El edificio cedido a la FEG en 1968, durante la administración del expresidente Gustavo Díaz Ordaz, está ubicado en la colonia Miraflores, en el primer cuadro de la ciudad, y colinda con la bicentenaria y emérita Escuela Normal de Jalisco.

Al inicio de la década de 1990, ocurrió un cisma al interior de la UdeG cuando Raúl Padilla López llegó la rectoría con el apoyo de la FEG, con la que posteriormente rompió para crear, en 1991, la Federación de Estudiantes Universitarios (FEU).

Este acontecimiento marcó el debilitamiento y mutación de la federación que tomó el control de escuelas secundarias públicas y de las escuelas Normales de Jalisco, según los analistas.

“Se fue debilitando hasta convertirse en una especie de entelequia política”, agregó Doñán.

Aguayo agrega que los integrantes de la federación evolucionaron “hacia otras ramas de la delincuencia como el narcotráfico, extorsión y cobro de derecho de piso a comerciantes”.

Dichas actividades también fueron señaladas en el desplegado que publicó la UdeG dos días después del hallazgo, en el que acusa a la FEG de venta de protección a vendedores ambulantes, control de las cooperativas escolares de escuelas secundarias y de actos de violencia en espacios educativos.

“La FEG es ahora como un cascarón vacío en el cual solo participan algunos dirigentes secundarios, es una organización sumida en el declive y la descomposición, cuyos resultados estamos viendo”, dijo a CNNMéxico el rector del Centro Universitario de Ciencias Sociales y Humanidades (Cucsh) de la UdeG, Tonatiuh Bravo Padilla.

La máxima casa de estudios pidió también el “desmantelamiento de este grupo criminal”, como llamó a la FEG y reintegrar “cuanto antes a la Universidad de Guadalajara”, los edificios que ha ocupado la federación.

Reabrir expedientes

Con base en la historia de la FEG, Aguayo afirma que sería deseable que las autoridades actuales abrieran expedientes, investigaran y en su caso sancionaran a los responsables de los episodios negros.

“Es indispensable, no sólo que se sepa lo que sucedió, hay una infinidad de historias de ejecuciones, asesinatos, torturas, desapariciones ligadas a la FEG”, señala.

El también autor del libro La charola, en el que se describen los movimientos estudiantiles y subversivos principalmente de Jalisco, refiere además que es necesario “esclarecer la complicidad de la cual han gozado los integrantes de esta federación de parte de las estructuras de poder jalisciense”.

“Ahí está el nido de la corrupción y de la violencia que ahora nos sorprende, cuando forma parte de la cotidianidad de la vida política jalisciense”, señaló Aguayo.

Lamentó también que la alternancia partidista en el gobierno de Jalisco, donde gobierna el Partido Acción Nacional desde hace más de 16 años, éstos hayan sido omisos a la existencia de esta organización.

“Uno de los mayores errores que cometió el panismo cuando llegó al gobierno es intentar olvidarse de la necesidad de confrontar el pasado, o cuando menos esclarecer lo que había sucedido”, concluyó.

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