Familias de los Altos de #Sinaloa abandonan sus hogares

Publicado el Enero 13, 2012, Bajo Nacional, Noticias, Autor @gabriel_Mzuma.

SinEmbargomx/ 13 enero 2012/

En los últimos días los habitantes de Los Altos de Sinaloa han tenido que abandonar las comunidades, han salido con sus familias. A ellos se les encuentra en los sinuosos caminos que bajan a Sinaloa de Leyva o al valle de Guasave, dice el diario Debate.

Los hechos ocurridos en Ocuragüe también preocupan en San José de Los Hornos y otras rancherías cercanas han decidido abandonar sus hogares para salvar sus vidas.

▪ Desde temprana hora del miércoles vecinos de las comunidades alteñas de este municipio decidieron abandonar sus hogares dejando todas sus pertenencias, para evitar que grupos delictivos los asesinen, como ocurrió con María Maximiliana Román Zayas, Sergio Camargo Leyva y del joven Servando Martínez Torres.

Los vecinos viajaban en motos y camionetas donde cargaban ropa y algunas pertenencias de valor que podían sacar de sus viviendas.

El miércoles fue espantoso”, dijo una señora que accedió a platicar con reporteros. “Estaba viendo la novela y escuché una balacera… Me quedé pensando y a esperar al día siguiente para enterarse de lo que había pasado. Aquí la noticia se desplaza por diversos medios, desde los radios que portan quienes se trasladan en cuatrimotos, hasta de manera personal.”

En el trayecto se encontró una camioneta en donde venían trabajadores de una compañía que laboran en la introducción de cables para llevar energía eléctrica.

Son varias las familias las que han dejado sus hogares en Ocuragüe o San José de Los Hornos.

Aquí los habitantes dicen que los militares poco hacen cuando se enteran de algún hecho violento, les pasó el martes de esta semana cuando se ejecutó a una persona en Ocuragüe.

“Nada hicieron”, dice uno de los vecinos entrevistados. “Lo único que hacen es llegar a las viviendas y esculcarlas por todas partes sin dejar un rincón”.

“Aquí pareciera que el gobierno lo imponen otros. En las rancherías abandonadas sólo se escuchan los ladridos de perros y se ven los puercos sueltos en los patios. O hay perros esperando que sus amos retornen. Aquí el silencio momentáneo es interrumpido por el cacarear de las gallinas o el canto de los gallos. Muchas viviendas están solas. Es el otro Sinaloa, es la realidad”, indica el diario.

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