La visita política del papa

Publicado el Marzo 23, 2012, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.


Por Zorayda Gallegos -22 marzo 2012 – El Mañana

La primera visita de Benedicto XVI a México ocurre en un contexto de escándalos en el Vaticano e intensidad política en México. Llegará a nuestro país arrastrando una caída de rumores sobre corrupción y malos manejos en el IOR (banco vaticano) y en torno a un supuesto complot para asesinarlo. Su estancia tendrá lugar a unos días del inicio formal de la campaña por la Presidencia de la República, de ahí la inevitable pregunta: ¿Es la visita del Papa un asunto ajeno a lo que vivimos en México?
Para Bernardo Barranco, experto en temas religiosos, en política e Iglesia no hay coincidencias. Detrás de cada visita del máximo representante de la Iglesia católica hay meses de negociaciones y cálculos políticos tanto de los gobiernos nacionales como del Vaticano. La de México no es la excepción.

En política nada es coincidencia, menos en tiempos electorales.

¿Se puede creer acaso que la visita del papa Benedicto XVI a México sea ajena al contexto político electoral que vivimos? Para Bernardo Barranco, sociólogo y especialista en temas religiosos, definitivamente no.
Las implicaciones políticas de esta visita son muchas, aunque “el PRI y el PAN sacarán más ventaja política”.

Por supuesto que la visita no es una coincidencia, dice Barranco.
Probablemente ha habido un pacto, un acuerdo entre el Vaticano y el gobierno del Felipe Calderón.
“Yo me atrevería a decir que ha sido más la insistencia del gobierno mexicano, para que esta visita se dé precisamente durante un proceso electoral y justo en vísperas del inicio formal de las campañas”.

¿Cuál sería el interés de Calderón para que ocurra en estas fechas? Pues que el papa llega en un contexto de violencia e inseguridad, y así puede jugar un papel importante con su discurso no sólo brindando palabras de consuelo, sino validando los esfuerzos de su estrategia de seguridad.
“Calderón aspira a encontrar en el discurso de Benedicto XVI una fuente de legitimidad, de bendición a su política frente a la violencia y de justificación de una estrategia cada vez más cuestionada”, comenta Barranco.

Añade que el Papa, por su parte, buscará fortalecer y posicionar a su Iglesia , así cómo reafirmar la agenda moral que se busca imponer a los católicos mexicanos en temas como aborto, familia, sexualidad y homosexualidad.

—Benedicto XVI viene a México a fines de marzo, en pleno proceso electoral, y se ha dicho que esta visita tendrá una utilización política.
¿Qué tan cierto es esto?
—Por la manera como se organizan, las visitas pontificias no son algo sencillo.
Implican complejas negociaciones y trámites que llevan mucho tiempo.
Yo me atrevería a decir que ha sido más por la insistencia del gobierno de Calderón que se dé precisamente durante un proceso electoral, y justo en vísperas de las campañas.

No creo que el Papa venga a decir por cuál opción política debe votar la gente.
Habrá que ver cómo el partido en el poder, más cercano ideológicamente con el Vaticano, saca provecho.
Y no sólo será el PAN, sino también el PRI, que ha venido relegando su tradición laicista y liberal, y tiene a un Enrique Peña Nieto que hace mucho tiempo ha mostrado gran cercanía con las posturas de la Iglesia católica.

En suma: no es coincidencia, hay cálculos, sobre todo por parte del gobierno de Felipe Calderón, y la postura del papa siempre es la de fortalecer el posicionamiento de la Iglesia local.

—También se encontrará con una clase política que se disputa sus favores y preferencias.
¿Cómo actuará el Papa frente a esto?
—De manera equidistante.
Su postura debe estar más allá de una coyuntura local.
Será la clase política, de PAN y PRI, la que trate de sacar más provecho del contenido o los planteamientos del Papa.
El simple hecho de que abogue “por la vida”, por la familia monogámica, que se exprese en torno a temas como la homosexualidad, las nuevas parejas, etcétera, tendrá probablemente un efecto en el diseño y los contenidos de las campañas.

—¿Cómo podrían sacar provecho de la visita del Papa los actores políticos?
—Sobre todo en la línea del voto católico o conservador, apelando a las directrices discursivas: las campañas podrían tener como referente algunas de las expresiones del Papa, sobre todo en la agenda moral de la Iglesia católica.
No hay un eslogan de que el Papa votará por el PAN o Peña Nieto, no; la clave estará en el manejo sutil que hagan los políticos del asunto.

—¿Habrá una intención eclesiástica de influir en las elecciones presidenciales?
—Por supuesto.
Esto ha sido la norma desde hace años, no hay neutralidad en el discurso religioso, siempre conlleva un modelo de sociedad, una intención; evidentemente tiene una correlación política, social y coyuntural.

Históricamente, la Iglesia ha participado en los procesos electorales.
En abril de 2000, en pleno proceso electoral, mediante un documento saludó con mucho entusiasmo la alternancia política del país; claramente saludaban la alternancia foxista.
En ese sentido, lo que la Iglesia ha modificado en los últimos 12 años es el tema de su agenda moral, está politizando los valores morales de la sociedad.
Por lo tanto, podemos concluir que la Iglesia hace política partidista y tiene cercanía con los sectores políticos que se disputan el poder.

—¿Qué grupos políticos salen más fortalecidos con esta visita?
—Los más conservadores, PAN y PRI, o bien inhibirá las posturas más seculares o liberales de la izquierda.
Si bien en pasados procesos electorales hubo tensiones con aquellos candidatos que promovían la despenalización del aborto, por ejemplo, en éste muchos candidatos con tales posturas se sentirán inhibidos para expresarlas o no las harán tan públicas, pues pueden ser objeto de diferendo y disputa con los actores conservadores.

—También se habla de que la visita del Papa podría apoyar indirectamente a la candidata panista a la Presidencia de la República, y un elemento que contribuirá es que el pontífice principalmente visitará Guanajuato, entidad gobernada por el PAN desde hace 20 años.

—Hay muchas hipótesis muy respetables.
También se dice que el papa no venía a la Ciudad de México por la altura; yo podría decir que este argumento es muy frágil, pues el Cubilete, donde oficiará misa el domingo, está a mayor altura que la Ciudad de México.
Otros señalaban que no venía porque quería castigar al gobierno de Marcelo Ebrard por sus políticas contra los principios religiosos.
Pero existe una hipótesis más: que no viene a la capital para no identificarse totalmente con el cardenal Norberto Rivera, fuertemente impugnado por brindar protección a abusadores sexuales.

Hay muchas especulaciones, peroyo me inclino a pensar que no quiere confrontarse con la sombra de su predecesor, Juan Pablo II, cuyas visitas fueron multitudinarias.
Benedicto XVI no quiere arriesgar.
Va a una zona segura: hay que recordar que en el último censo la caída en el índice de católicos en el valle de México fue del 8 por ciento, mientras que el Bajío mantiene un porcentaje de católicos de más de 90 por ciento.
Entonces va a una zona eminentemente católica, cuyo éxito de convocatoria estará comprobado, seguro, no tendrá vacíos, y eso es importante para la imagen internacional del papa, no bajar perfil frente a Juan Pablo II.

—La visita está precedida de la publicación, en febrero pasado, de un documento con el que la Iglesia buscaba “orientar” el voto de los católicos mexicanos durante las próximas elecciones.
¿Cómo se relaciona con esto?
—No hay que verlo como algo especial, es algo recurrente de la Iglesia.
Tiene diferentes nombres: orientaciones pastorales, indicaciones para votar con madurez, decálogos electorales.
Y no favorecen a ningún candidato en específico, pero dicen “hay que votar por aquellos que promueven la vida”.
¿Qué significa? Pues que no hay que votar por aquellos que promueven (la despenalización de) el aborto.

—Por cierto, el Papa visitará Guanajuato, una de las zonas de mayor influencia de los Legionarios de Cristo, y no recibirá a las víctimas del fallecido Marcial Maciel, fundador del grupo.
¿Cómo interpreta esto?
—En casi todas sus visitas recientes —Estados Unidos, Irlanda, Alemania, Portugal— el papa ha recibido a las víctimas de abuso sexual, llora por los testimonios que le narran, les ha pedido perdón y las ha consolado.
La pregunta es por qué en su agenda de México no figura el encuentro con las víctimas de Maciel; qué razones hay, si lo ha hecho en otras partes del mundo.

Yo tengo tres hipótesis: la primera, que los mismos legionarios, con todo el poder que tienen en empresas y medios de comunicación en México, han neutralizado una posible iniciativa de encuentro.

La segunda, porque el episcopado ha guardado silencio, como si nunca hubieran existido los Legionarios de Cristo ni Marcial Maciel, o como si no hubiera habido un solo abuso sexual en toda la crisis vivida por la Iglesia a nivel mundial.
Su temor es que si el papa recibe a las víctimas, esto evidenciaría al episcopado, que debe una explicación a la opinión pública y evidentemente el personaje más dañado sería Norberto Rivera, señalado como protector de presuntos violadores miembros de la Iglesia.

La tercera, que al llegar a la tierra de los Legionarios, al Bajío, el Papa no quiera abrir más heridas en el proceso de transición que él conduce, pues existe una profunda crisis, una salida cada vez más evidente de legionarios y de religiosas.

Pero ninguna de estas hipótesis justifica su silencio.
En verdad, es uno de los aspectos más vulnerables de su visita, pues así como el Bajío es unatierra segura para él por el número de católicos, ahí también es donde surgió Marcial.
Por lo tanto, es incomprensible que el papa ande en otros países consolando víctimas y en México haga como si no existieran los abusos sexuales.

—¿Y qué hay sobre los rumores de corrupción y malos manejos en el IOR (Instituto para las Obras de Religión, el banco vaticano) y un supuesto complot para asesinar al Papa?
—Ha habido fuga de documentos que evidencian lavado de dinero en el IOR, malos manejos en el gobernalato del Vaticano (la administración de la santa sede) y un supuesto control para asesinar a Benedicto XVI.

Los documentos son verídicos.
Lo que hay detrás es un ambiente tenso: un papa anciano, débil, enfermo, hace que el viejo pacto que lo lleva al trono de San Pedro se esté fracturando entre los cardenales conservadores, principalmente la vieja guardia de Juan Pablo II, con los nuevos cardenales más cercanos a Benedicto XVI.

En el manejo de la crisis de pederastia hay un sentimiento de que el Papa no protegió como ellos hubieran querido a cardenales señalados, a su vez, como protectores de pederastas.
Existe una atmósfera de crispación política en el Vaticano, un ambiente de reconfiguración de alianzas, posicionamientos propios de un precónclave, del período de declinación de un pontificado.

En este contexto, nacional e internacional, el Papa Benedicto XVI estará en México.

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