“Irreversible el triunfo” dice #PRI a pesar de irregularidades en sistema de conteo

Publicado el Julio 5, 2012, Bajo Nacional, Política, Autor RNRTV.

En medio de gran confusión sobre la difusión de los resultados ofrecidos de los cómputos distritales de la elección presidencial y el avance real de los recuentos, al cierre de esta edición el candidato presidencial de Compromiso por México, Enrique Peña Nieto, acumulaba 10 millones 287 mil 704 votos, 38.79 por ciento del total. Con un avance de 53 por ciento de actas computadas, el aspirante del Movimiento Progresista, Andrés Manuel López Obrador, llevaba 8 millones 247 mil 756 sufragios, esto es, 31.10 por ciento.

Asimismo, la panista Josefina Vázquez Mota tenía 6 millones 741 mil 936 votos –25.42 por ciento– y Gabriel Quadri, de Nueva Alianza, 598 mil 914, que representaban 2.26 por ciento.

Más allá de las cifras ofrecidas, la forma de presentar los resultados –donde no coincidía el porcentaje de avance de casillas presuntamente computadas con los votos que reportaban todos los candidatos en función del avance del cómputo– motivó un intenso debate en el Instituto Federal Electoral (IFE).

Con matices, todos los representantes de los partidos políticos que integran el Movimiento Progresista (PRD, PT y Movimiento Ciudadano) cuestionaron al IFE, en tanto que consejeros electorales salieron en defensa de la transparencia de la información de los cómputos.

La defensa de los funcionarios electorales pasó de circunscribir el problema a un incidente en la forma de difundir el avance del cómputo hasta asumir al calor del debate que hubo un error en la manera de informar, como reconoció Lorenzo Córdova, quien enfatizó que esto no generaba disonancia en los resultados ofrecidos, salvo en el porcentaje de avance real de los conteos en los distritos.

Los consejeros confrontaron las críticas de la izquierda y en momentos la responsabilizaron de pretender desinformar a la sociedad. Errores puede haberlos, pero no manejos deliberados en un sentido distinto al que nos imponen nuestros deberes y al que la ley nos ordena, aseveró Sergio García Ramírez. A su vez, Marco Antonio Baños sólo concedió que había un detalle en la presentación de la columna del porcentaje de avance.

Alfredo Figueroa explicó que lo que estaba generando confusión era el reporte de casillas computadas que se daba en la página de Internet del IFE, que mostraba como ya computadas las casillas que hasta entonces sólo habían sido apartadas para su recuento horas más tarde.

Es por ello, dijo, que el porcentaje de avance en el cómputo no correspondía con el de avance en los votos de cada candidato, pues esas cifras sólo incluían las casillas ya avaladas en los consejos distritales como válidas.

Ante la postura de los consejeros, el senador perredista Pablo Gómez deploró su falta de autocrítica, su afán en pregonar que toda la organización había sido perfecta, su persistencia en “vivir en Ifelandia” para no admitir que la elección tuviera deficiencias. Sin aludir a caídas de sistema ni manipulaciones del cómputo, el senador reprochó que el IFE ni siquiera asumiera que esto fue un error, cuando en realidad fue una monumental tarugada que difundió información falsa para luego acusarnos a nosotros de desinformar.

En medio del fuego cruzado entre consejeros y Movimiento Progresista, cuando el debate comenzaba a tornarse sobre la certeza del cómputo, los priístas Sebastián Lerdo de Tejada y Fernando Castro Trenti salieron al paso para matizar, en lo posible, las dimensiones del cuestionamiento de las izquierdas. El primero hizo énfasis en que se reducía sólo al reporte del avance del cómputo (que en general siempre fue el doble de lo realmente contabilizado), pero en modo alguno impactaba con el recuento real de votos de cada candidato, y no resistió la tentación de proclamar que el triunfo de Peña es irreversible, para emplazar a la izquierda “a que no haya un deja vu de 2006”.

Ante la reticencia de los consejeros de asumir como error el reporte, priístas y panistas argumentaron sobre la necesidad de corregir la forma de reportar el avance del cómputo. Las explicaciones tienen lógica, pero no satisfacen; no podemos continuar con ese sistema; ya entendimos que no es un asunto de mala fe, pero no es suficiente, dijeron, e instaron a corregir la difusión del cómputo.

El panista Rogelio Carbajal consideró que la estrategia de comunicación del IFE, error o no, genera confusión, por lo que afirmó que el proceso electoral, que transcurrió en paz, con tranquilidad, fue bien organizado, no debe ponerse en riesgo por fallas o errores en la comunicación. No podemos admitir ni siquiera que un sistema de cómputo nos genere la confusión que nos está generando hoy.

Valdés Zurita contrataca

Mientras Partido del Trabajo y Movimiento Ciudadano cuestionaban con vehemencia la forma en que el IFE difundía la información del cómputo, la pérdida de la credibilidad del organismo y del conteo distrital, el consejero presidente, Leonardo Valdés, descalificó las valoraciones del Movimiento Progresista, al asumir que son consideraciones de orden político que pudieran obedecer a una estrategia respetable, pero no comparto sus cuestionamientos a los cómputos distritales. Para corregir el entuerto, el funcionario instruyó a la secretaría ejecutiva del instituto reportar cada hora a los partidos el porcentaje de avance de los cómputos distritales.

Resultados en las diferentes entidades

Al cierre de esta edición, Peña Nieto mantenía la delantera en el cómputo general y aventajaba en 22 entidades, a saber: Aguascalientes, Baja California, Baja California Sur, Campeche, Coahuila, Colima, Chiapas, Chihuahua, Durango, Hidalgo, Jalisco, estado de México, Michoacán, Nayarit, Puebla –por muy escaso margen ante López Obrador–, Querétaro, San Luis Potosí, Sinaloa, Sonora, Veracruz, Yucatán y Zacatecas.

Con excepción de Nuevo León y Tamaulipas, prácticamente aventajaba en todo el norte del país. Las victorias más amplias del ex gobernador mexiquense se dieron en Zacatecas, con 51.2 por ciento; Sinaloa, 47.5; Durango, 49.33, y Chiapas, con 48 por ciento, en todos los casos por diez puntos más de lo que hasta el cierre tenía en la media nacional.

López Obrador iba al frente en siete entidades: Distrito Federal, Guerrero, Morelos, Oaxaca, Quintana Roo, Tabasco y Tlaxcala. En especial, en la capital del país el candidato de las izquierdas llevaba 52.63 por ciento, pero en Tabasco, su tierra, rondaba 60 por ciento de votos, en contraste con Yucatán, con 16.32 por ciento, Tamaulipas, 18.7, y especialmente en Guanajuato, con 13.26 puntos, que fueron los estados donde fue relegado a tercera fuerza.

El recuento de votos no había modificado la posición de Vázquez Mota, pues iba adelante en tres entidades, incluyendo Guanajuato, aunque ahí sólo aventajaba por 0.6 por ciento a Peña Nieto. En Nuevo León alcanzaba 41.17 puntos y en Tamaulipas 43.67 por ciento. Gabriel Quadri tuvo desempeños sobresalientes en Aguascalientes, con 7.3 por ciento; Hidalgo, 4.08, y en Nuevo León, con 3.09.

Fuente: La Jornada.

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