Necesarias dos vueltas electorales

Publicado el Julio 5, 2012, Bajo Nacional, Noticias, Política, Autor RNRTV.

Respecto a las elecciones que tuvimos este fin de semana, no quiero comentar nada relacionado con si el candidato ganador es o no un títere construido por los poderes fácticos, o si rebasaron por 10 veces los topes de campaña, o si hubo irregularidades en las casillas, o si una candidata se dio por vencida antes del anuncio oficial para allanar el camino, etc.

Lo que quiero comentar es que el mecanismo usado en las elecciones, el de la mayoría simple, ya no es adecuado para la situación que tiene México.
Doy un curso en la maestría en Sistemas Inteligentes del Tec, donde revisamos algunos procedimientos de votación en tanto que métodos para resolver conflictos entre varios participantes. El método de “mayoría simple”, que es el usado en las elecciones mexicanas, es desde luego el más simple, pero no es el único y ni siquiera el mejor. Otros métodos de votaciones son los siguientes:

– A dos vueltas, en el cual se hace una primera votación, y los dos candidatos con más votos son los únicos que participan en una segunda y definitiva votación.
– Por eliminación de la peor alternativa, en el cual el candidato con menos votos (digamos Quadri) se elimina de consideración.
– El método de Borda (que explicamos adelante).
– El método de Condorcet, o “por pares”.
Supongamos por ejemplo que tenemos tres candidatos (EPN, AMLO, JVM) y cinco votantes con las preferencias siguientes (donde X > Y significa que ese votante prefiere X a Y):
v1: EPN > AMLO > JVM
v2: AMLO > JVM > EPN
v3: EPN > JVM > AMLO
v4: JVM > AMLO > EPN
v5: AMLO > JVM > EPN

En el método de mayoría simple, hay un empate entre AMLO y EPN por dos votos cada quien, y un voto para JVM.
Sin embargo, el método a dos vueltas, en la primera quedan AMLO y EPN, con lo que se elimina JVM. Luego se hace otra votación, y suponiendo que los 5 votantes mantienen sus preferencias, el votante 4, que originalmente votó por JVM, prefiere a AMLO sobre EPN, por lo que en la segunda vuelta gana AMLO por 3 votos contra 2. En este ejemplo funciona igual el método de eliminación de la peor alternativa.

En el método de Borda, se calculan números según la preferencia de cada votante: si un candidato entre 3 que hay es el mejor para un votante, se le suma 2 a ese candidato (n – 1), si es el siguiente en preferencias, se le suma 1, y si es el peor no le sumamos nada. En el ejemplo de nuestros 5 votantes, EPN suma un total de 4 puntos, AMLO suma 6 puntos y JVM suma 5 puntos, con lo que AMLO gana nuevamente.
No voy a explicar el método de Condorcet, pues es algo complicado, pero créanme que hice el cálculo y ganó AMLO.
Lo que vemos es que en todos los métodos de votación, menos en el de mayoría simple, AMLO ganó las elecciones (hablo de este ejemplo únicamente). De hecho puede decirse que el método de mayoría simple es el peor de todos, porque tira a la basura toda la información de las preferencias de los votantes excepto la primera columna.
En Francia se usa la elección a dos rondas. Desde luego, podemos pensar que es mucho “gorro” hacer dos vueltas de elecciones, si de por si batallamos para hacer una bien hecha, pero las ventajas son demasiadas como para no considerarlas.

En efecto, México se ha vuelto un país tripartidista. El problema cuando hay tres partidos con fuerzas comparables es que el ganador termina ganando con menos de la mitad de votos, lo que le hace perder legitimidad. En estas últimas elecciones, de acuerdo con las cifras del IFE, EPN ganó con un 40% de los votos. Esto quiere decir que el 60% de los votantes no lo quisieron como su mejor opción. EPN es un ganador de la minoría.
En cambio, cuando hay una segunda ronda, el ganador siempre triunfa con más del 50% de los votos válidos, lo que le da legitimidad y un capital político con el que puede gobernar.
Además, al haber tres partidos fuertes se da el fenómeno del “voto útil”, que consiste en que el votante observa las tendencias (por ejemplo, las encuestas publicadas), y emite su voto no por el candidato que prefiere, sino por el que puede ganar. En nuestro ejemplo de 5 votantes, el votante 4, al ver a JVM muy abajo en las encuestas, decidiría votar mejor por AMLO, a quien prefiere en comparación con EPN, a quien detesta.
En cambio, si hubiera dos vueltas, cada quien votaría en la primera vuelta por quien realmente prefiere, y ya en la segunda, si su “gallo” hubiera quedado eliminado, al menos podría votar por el “menos peor”, sin necesidad de analizar las encuestas.

Estos días el movimiento #YoSoy132 ha impulsado la propuesta de hacer una votación a dos vueltas. Ellos lo proponen para esta votación, lo que se me hace difícil porque difiere de la ley vigente. Pero como académico puedo decir que no solo es razonable tener dos vueltas en elecciones, sino que es una necesidad.

Fuente: Milenio – Opinión

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