La caja de Pandora: Los medios de comunicación desde una perspectiva diferente

Publicado el Agosto 16, 2012, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.


Por Claudia Benassini F. / 16 de abril de 2012 / http://www.animalpolitico.com

* La necesaria regulación del mercado de las telecomunicaciones
Segunda parte: Las alternativas a la televisión abierta

Durante los primeros días de abril Televisora Peninsular, filial del Grupo Televisa, logró la suspensión definitiva de la publicación en el Diario Oficial de la Federación del acuerdo de política de Televisión Digital Terrestre (TDT).
En consecuencia, no podrá entrar en vigor el acuerdo de la Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel), que fijó como fecha definitiva el 31 de octubre de 2016 para el llamado apagón analógico y, con ello dar entrada definitiva a México a la televisión digital.

No es la primera estrategia emprendida por Televisa para adelantar el apagón analógico que, inicialmente, estaba programado para llevarse a cabo entre 2018 y 2021. En este sentido, Jorge Fernando Negrete, analista del sector y presidente del despacho Mediatelecom, señala que el principal afectado es el usuario quien, “ante la escasa penetración de Internet de banda ancha en el país, todavía se ve obligado a ver la oferta programática de la televisión comercial abierta”. En este sentido, en un trabajo publicado en el número más reciente de la revista Expansión, Diego Graglia y Norma Jiménez sostienen que la televisión gratuita sigue siendo la principal distribuidora de contenido audiovisual en México. “Sin embargo, las nuevas tecnologías de distribución están ganando presencia en México y comienzan a disputar ese mercado”. La segunda parte de esta entrega –iniciada el lunes 9 de abril- se destinará a un análisis de la competencia de la televisión abierta.

Este camino se inició hace más de cuatro décadas, con la llegada de la televisión de paga. Primero Cablevisión ligada a Televisa –que mantiene la exclusividad de transmisiones en la ciudad de México y zona conurbada- y la multiplicación de las cableras por el país, que ofrecían una mejora en la señal y un incremento en los canales de televisión. En este momento, Cablevisión continúa sus planes de expansión sobre todo en el centro del país donde, en el marco de la oferta del triple play, ofrece a sus suscriptores servicios de televisión, teléfono e Internet o bien, únicamente la primera.

Por otra parte, durante los primeros años de la década de 1990 se iniciaron las transmisiones de Multivisión. Un sistema también de paga que ofrecía precios competitivos, además de la novedad de transmitir su señal a través de microondas, a diferencia del cable. En la ciudad de México, esta modalidad –concesionada a la familia Vargas- implicó una alternativa al monopolio hasta entonces ejercido por Cablevisión, que se traducía en mejores tarifas y una programación alternativa. Actualmente opera bajo el nombre de MasTV, que se presenta como “el complemento ideal de la televisión abierta”, con 23 canales y paquetes a precios competitivos. Adicionalmente, en este momento la empresa de la familia Vargas cuenta también con MVS televisión: siete canales de entretenimiento además de ofrecer servicios de producción.

En un tercer momento, a mediados de la década de 1980, las antenas parabólicas hicieron acto de presencia en las azoteas de casas y edificios en muchas ciudades del país. La oferta: un importante número de canales de televisión por un costo aparentemente gratuito después de haber pagado el monto del dispositivo. El sueño rápidamente se esfumó: gran parte de esos canales de televisión, sobre todo los de más atractivo, comenzó a codificar sus señales para obligar a la suscripción. Durante un par de años los distribuidores de parabólicas lograron burlar la estrategia aunque, finalmente, esta modalidad fue pasando a mejor vida ante el auge de la televisión por cable.

El paso efímero de las antenas parabólicas no implicó el final de las transmisiones por satélite. En 1995 llegó a México DirecTV, primer servicio de televisión directa al hogar que, con costos más elevados que los de la televisión por cable, contaba con una oferta programática mucho más amplia, además de los paquetes de suscripción que permitían ampliar más esta oferta. Dos años después llegó la competencia a través de SKY, filial de Televisa, con una propuesta similar a la que se añadían los canales de televisión abierta y una oferta de canales y paquetes mucho más amplia que su competidor. Gradualmente, SKY fue absorbiendo el mercado de televisión directa al hogar, hasta que en 2007 DirecTV salió del país.

Dos años más tarde, en 2009, llegó Dish –ligado a la familia Vargas y a Carlos Slim, aunque Telmex argumenta que sólo por motivos de facturación- sistema de transmisión por satélite ligado a la familia Vargas que, ofreciendo paquetes desde los 249 pesos, abarató esta opción televisiva. La presión que Dish ejerció sobre Televisa, su principal competidor fue tal que SKY se vio obligada a ofrecer paquetes básicos con una tarifa similar. Y en el marco del triple play, Cablevisión, Cablemás y Megacable se fusionaron en Yoo, que ofrece lo mejor de la programación de las tres cableras además de los servicios de Internet y telefonía. Cabe destacar que las tres cableras ofrecen paquetes de suscripciones por separado que incluyen también el triple play. El panorama se completa con Total Play, ligado a Grupo Azteca, que para la difusión de sus servicios recurre a un costoso tendido de fibra óptica que le permite ofrecer televisión, teléfono y servicios de Internet de alta velocidad.

En resumidas cuentas, en este momento la oferta de televisión de paga cuenta con las siguientes opciones: a) sistemas de televisión por cable ubicados de manera diferente en distintas ciudades y estados del país, entre las que sobresalen Cablevisión, Cablemás, Megacable –ambas asociadas a la primera y las tres conformando la opción Yoo- y Productora y Comercializadora de Televisión (PCTV), que distribuye su señal a través de distintos sistemas de televisión por cable. b) Vía microondas MasTV y MVS-Televisión, con sus respectivos canales de los cuales el 52 es el que tiene más visibilidad pues su señal se transmite también a través de Dish. c) Sistemas de transmisión satelital como SKY y Dish. d) Sistemas de transmisión vía fibra óptica como Total Play.

Estratégicamente, todas estas modalidades combinan su programación mediante una fórmula que combina dos elementos: el precio de los paquetes y los canales que conforman los paquetes. Con respecto al primer elemento no hay mucho que agregar a lo que ya se ha planteado, salvo el énfasis en la segmentación de la población de acuerdo al estrato socioeconómico con miras a alcanzar a audiencias crecientes. Con respecto a los canales cabe hacer cuatro observaciones. Primera, que todas las opciones arriba enumeradas tienen en común un conjunto de canales de procedencia extranjera cuyo común denominador es el atractivo que ejercen en las audiencias. Segunda, estos canales forman parte de los mismos paquetes y su presencia está segmentada de acuerdo a las tarifas que ofrece cada uno de los sistemas. Dicho de otra manera, este conjunto de canales se subdivide en paquetes con precio similar en todas las alternativas arriba descritas.

Tercera, con excepción de PCTV –que produce y comercializa contenidos nacionales- el resto de las opciones cuenta con un número que alcanza la cifra máxima de cinco canales que transmiten programación nacional, la mayoría producida por cada empresa, como Unicable en Cablevisión y Canal 52 en MasTV y MVS. Cuarta, todas las opciones buscan ofrecer como parte de sus paquetes básicos la programación de la televisión abierta. En este sentido, Televisa y Azteca se llevan las palmas pues en todos sus paquetes incluyen los canales de ambas empresas. Esto parece ser un atractivo adicional y un contrasentido, toda vez que la televisión de paga estaría ofreciendo alternativas programáticas frente a la opción abierta. Esto explicaría, al menos parcialmente, la ubicuidad del canal 52 ligado a grupo MVS, ya descrita en el apartado correspondiente.

En resumidas cuentas, la oferta programática de las opciones de televisión de paga tiene más semejanzas que diferencias. Esta afirmación es válida para los distintos paquetes con los que cada empresa intenta competir con las demás. En este contexto, cabe destacar que Televisa y Televisión Azteca, en ese orden, cuentan con el mayor número de filiales y sucursales en distintas partes del país. Adicionalmente, la primera tiene tomada la capital; es decir, impide la presencia de otras cableras a diferencia de lo que sucede en otras ciudades del país. De cara a este escenario nos enfrentamos nuevamente a la concentración de la televisión de paga por parte del duopolio televisivo que incrementa su presencia no solamente en territorio nacional. Si a este escenario añadimos que estas empresas y sus filiales –sobre todo Televisa- tienen mayor presencia en el campo del triple play, encontramos más razones para una legislación en el campo de las telecomunicaciones que abra la competencia a la televisión de paga. No solamente en términos de empresas sino también en la producción y distribución de contenidos alternativos.

Dos elementos para concluir este análisis. Primero, la presencia creciente de la alta definición y la digitalización, que tienden a incrementar los costos por paquete, nuevamente en Televisa y Televisión Azteca. Segundo, a pesar de las declaraciones que dan la bienvenida a la competencia por parte de Emilio Azcárraga Jean, lo cierto es que hasta el momento no hay voluntad para ello. La prueba está en la petición formulada por Carlos Slim durante este sexenio para modificar el título de concesión de Telmex y ofrecer servicios de televisión de paga. Una petición que no se ve factible al menos en lo que resta a Felipe Calderón frente a la presidencia de la República.

Sin embargo, esta negativa ha permitido a Slim incursionar en la televisión por Internet con una programación propia que se ha ido incrementando y modificando desde hace al menos tres años. De esta forma, UnoNoticias empieza a convertirse en una alternativa importante, sobre todo en el campo de la información. Y, de paso, da cuenta de la cerrazón de la competencia: recordemos la demanda interpuesta por Televisa sobre la posible ilegalidad de la transmisión de la última edición de los Juegos Panamericanos. Un elemento que se añade al arriba presentado sobre la urgencia de legislar en materia de telecomunicaciones para poner orden en el campo, propiciar la competencia, la oferta de contenidos diversos y la participación equitativa de las televisoras en el sector. Todo esto en beneficio de las audiencias, en este momento las más perjudicadas por la concentración y la falta de contenidos alternativos.

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Claudia Benassini
Profesora de las Universidades Lasalle y Simón Bolívar. Miembro del Consejo Directivo de Razón y Palabra.

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