“Donde todos piensan igual nadie piensa mucho”: Walter Lippmann – Lilia Arellano

Publicado el Septiembre 6, 2012, Bajo Columna de opinión, Noticias, Autor Pepe Garduño.

Apenas si pasaron 24 horas cuando de nuevo la sorpresa hizo su aparición. Comenzaba a digerirse, a intentarse encontrarle cuadratura al círculo formado con los 47 nombramientos de encargados de la transición, cuando hacen declaraciones delicadas los más cercanos al electo Enrique Peña Nieto que permiten asegurar que no hay cambios sustanciales entre los mandatos panistas y el que dará inicio el próximo primero de diciembre, ya que éstos se verán ausentes en líneas en las que la exigencia ciudadana señala un rumbo diferente. Aunque el viraje menos deseado se hará presente en la reforma laboral que ya está siendo pública y masivamente rechazada por la clase trabajadora. Todo esto debidamente sostenido en cifras reveladoras a las que el mexiquense tendrá que poner atención desde el primer minuto de gobierno, ya que señalan que para el último mes del año, el registro de pobreza abarcará a 60 millones de mexicanos y que el país ocupa, según la OCDE, el segundo lugar en aumento a precios de alimentos. Un panorama difícil que no puede verse de manera tan simplista como lo hicieran durante el primer informe de gobierno de Eruviel Ávila, en donde todo fue canto de sirenas.

Todos aquellos electores que le cobraron en las urnas los fracasos en prácticamente todos los rubros a la administración federal de Felipe Calderón, votando por el candidato de la izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, o al menos por un cambio en las formas, sufragando por el priísta Enrique Peña Nieto, están observando que su sufragio poco o nada incidirá en un cambio para mejorar las condiciones de vida de los mexicanos. Apenas horas después de que el mexiquense diera a conocer los nombres de los integrantes de su equipo de transición, éstos ya exhibieron cuáles habrán de ser las líneas generales del próximo gobierno, que con verdad sea dicha poco o nada difieren de las formas políticas que han prevalecido a lo largo de los últimos dos sexenios panistas y que han cobrado facturas a los trabajadores y familias más desprotegidas del país.

Para empezar y en el tema que más pendientes deja el calderonismo, el de la seguridad o de la inseguridad y la fallida guerra contra los cárteles del narcotráfico, la mala noticia este miércoles la dio el ex gobernador de Hidalgo, Miguel Ángel Osorio Chong, quien advirtió que la actual estrategia se mantendrá y que el Ejército y la Armada de México seguirán en las calles realizando tareas de seguridad pública, aunque eso sea anticonstitucional y exista un clamor generalizado porque esas actividades no las realicen las fuerzas armadas, sino las policías de los tres niveles de gobierno pero con un uso efectivo e intensivo de la inteligencia, en todas sus acepciones, y no sólo con la fuerza o con imparcialidad atacando sólo a algunas de las organizaciones criminales y privilegiando la capacidad de actuación de otras, con las que se mantienen lazos de complicidad, a cambio de cuantiosas sumas de millones de pesos.

El coordinador de diálogo político y seguridad del equipo de Peña Nieto también subrayó que insistirá en uno de los propósitos fallidos de la actual administración decadente que es el de perfeccionar y mejorar la coordinación con los Estados y municipios, en materia de seguridad. Y para calmar los ánimos en las filas panistas sostuvo que el gobierno entrante “no sacará a nadie, no se sacará a nadie, de las fuerzas de seguridad de ninguna manera”. O sea que el cuestionado Genaro García Luna, titular de la SSP, y a quien dirigentes de oposición y de organismos no gubernamentales le atribuyen fuertes nexos con el crimen organizado, podrá estar tranquilo y seguramente estará ya pensando no sólo en continuar con su labor, sino además disfrutar tranquilamente de los frutos que ésta le ha dejado a lo largo del sexenio calderonista. Igual deben estar sus subordinados y cómplices en esas tareas puesto que México, ya se ve, es el reino de la impunidad.

Y si alguna duda hay sobre el particular, el propio presidente nacional de PRI, Pedro Joaquín Coldwell, ya adelantó que el nuevo gobierno que encabezará a partir del 1 de diciembre Enrique Peña Nieto no irá a una “cacería de brujas” contra los integrantes de la administración saliente de Calderón Hinojosa. También para la completa tranquilidad de los funcionarios señalados una y otra vez como ineficientes y corruptos, el ex senador dijo que se llevará a cabo una transición madura y responsable. Es decir que de los yerros y los daños ocasionados al patrimonio nacional y al nivel de vida de los mexicanos, particularmente los trabajadores y sus familias, nadie habrá de ser responsable y, por lo tanto, no se ejercerá ningún tipo de acción legal o administrativa en su contra.

Por lo que toca a los aspectos que más preocupan a las familias mexicanas que tienen que ver con su reducida capacidad para hacer frente a sus requerimientos alimentarios, de salud, de educación y, en una palabra, de sobrevivencia, el propio Luis Videgaray ya dejó claro que eso no es una de las prioridades de la próxima administración, que se concentrará en atender las demandas del sector industrial y empresarial por lo que toca al desabasto de gas natural que resiente la industria y el comercio; la atención asimismo de las demandas de los poderes fácticos por lo que toca a la licitación de la banda de 2.5 Gigahertz; el caso de la empresa Mexicana de Aviación que el calderonato se empeñó en llevar a la quiebra y su desaparición para beneficiar a otros grupos empresariales sin importar en nada los trabajadores mexicanos. Aunque Videgaray también se refirió a los altos precios de los alimentos, derivados de la escasez de maíz y trigo, nada dijo de los programas que habrán de llevarse a cabo para poder garantizar la independencia alimentaria del país, por lo que todo parece indicar que se seguirá con las políticas de importación de granos que tanto han deteriorado los bolsillos de la población.

A pesar de que a los peñanietistas se les queman las habas para empezar a ejercer el gobierno, aún tienen entre sus preocupaciones el tema de la legitimidad de su jefe, el presidente electo Enrique Peña Nieto, quien aunque no entrará a la residencia oficial de Los Pinos por la puerta de atrás como su antecesor, si tiene todavía elementos políticos y de gobernabilidad que no le dotan de la total legitimidad que debería tener ante el pueblo de México, sobre todo por la demanda de los partidos de la izquierda para que las elecciones presidenciales pasadas se anularán dado las irregularidades en el financiamiento a las campañas y las estrategias de compra de votos que, dicen, fueron las que marcaron las diferencias entre López Obrador y el mexiquense. Así, el tema de la legitimidad sigue pendiente para el próximo presidente del país. Por eso no fue nada raro que ante el pleno de la LVIII Legislatura de Estado de México, el gobernador Eruviel Ávila hubiese convocado a la ciudadanía a dar la vuelta al proceso electoral federal y pedir avanzar en la construcción de las grandes obras que benefician al país. Ante su amigo y jefe, Peña Nieto, el mandatario mexiquense convocó a generar las alianzas para realmente vencer a los enemigos del Estado que son, dijo, la inseguridad, la pobreza y el desempleo. Ahí, en el Teatro Morelos de la ciudad de Toluca, Peña Nieto se comprometió a ser un “presidente amigo” trabajando por México.

REFORMA REGRESIVA

Todo parece indicar que la iniciativa de reforma laboral que Felipe Calderón presentó al Congreso de la Unión estuvo negociada con el equipo político de Enrique Peña Nieto, por lo que no será nada raro que en la mayoría de sus postulados sean aprobados por ambas cámaras con cambios apenas de forma, que no de fondo, y que sin duda alguna deteriorarán aún más la situación que resienten los trabajadores en el país, con un gobierno de derecha, como el actual, y con uno de gran simpatía hacia ese sector como el que habrá de arribar a partir del próximo 1 de diciembre. Ayer mismo, el inquilino de Los Pinos pidió a los diputados del PAN realizar un trabajo intenso para sacar adelante la iniciativa de reforma laboral. Calderón también inició ayer la transición con una reunión con Enrique Peña Nieto en la que lo volvió a felicitar por su triunfo en las urnas el 1 de julio y le garantizó que dicha transición será eficaz, ordenada y transparente. Y una vez más, el michoacano llamó a los mexicanos a apoyar al mexiquense, no sin antes resaltar las “coincidencias” entre ambos y la necesidad de impulsar y consolidar las reformas estructurales que deja pendientes.

Pero regresando al tema de la reforma laboral, los términos en que está redactada, las modificaciones constitucionales en materia laboral, que parecen una copia al carbón de la llamada “Ley Lozano”, ya prendió las luces de alerta entre las organizaciones sindicales independientes que han logrado sobrevivir al neoliberalismo salvaje que ha prevalecido en el país en los últimos 30 años. La Unión Nacional de Trabajadores (UNT) anunció que realizarán movilizaciones para oponerse a estas reformas que incluirán desde marchas hasta un plantón afuera de la Cámara de Diputados. Exigen a los legisladores del PRI y PAN, que fácilmente pueden hacer la mayoría necesaria para aprobarlas, replantear otras iniciativas de reforma laboral presentadas desde la oposición y frenar la iniciativa del actual inquilino de Los Pinos. Denuncian que con esta iniciativa “Calderón le está haciendo el trabajo sucio a Enrique Peña Nieto a cambio de impunidad”.

La UNT planteó desde el pasado martes acciones para enfrentar “el último golpe que quiere asestar este gobierno panista contra los trabajadores”, al calificar la iniciativa calderonista como “nefasta”, ya que sólo busca fortalecer a los dueños del dinero en el país y minimizar los derechos laborales. Señala que es un engaño que esta iniciativa vaya a traer empleo, lo que va a profundizar, sostienen, es la desigualdad en el país y acentuar el espantoso desequilibrio económico que hay entre la clase obrera y la patronal, además de que se vulnerará el derecho laboral.

La preocupación de las organizaciones sindicales independientes no es gratuita puesto que, de acuerdo con los especialistas en la materia, la reforma tal y como está redactada flexibiliza las formas de contratación, al incluir nuevas modalidades, periodos de prueba, contratos de capacitación inicial y para trabajo de temporada; formaliza y regula prácticas que hoy están generalizadas, como el outsourcing; hace cambios importantes en el marco regulatorio de los conflictos laborales, estableciendo, por ejemplo, la figura del arbitraje o bien limitando a un máximo de doce meses el pago de salarios caídos para, argumenta, combatir la práctica de prolongar artificialmente los juicios laborales; privilegia a la productividad de los trabajadores como el principal criterio para acceder a plazas vacantes definitivas o provisionales de más de 30 días; impulsa la multihabilidad de los trabajadores, a efecto de que se involucren en otras actividades de su entorno laboral; reconoce el teletrabajo, es decir, aquel que se realiza a distancia como una de las formas de trabajo a domicilio. Una vertiente muy sobresaliente tiene que ver con los sindicatos, pues establece por ley la votación directa y secreta de las dirigencias y les impone la obligación de informar a sus agremiados respecto al patrimonio y situación financiera de los sindicatos.

Así, el falaz argumento de que la reforma laboral beneficiará a las masas de trabajadores no es más que una más de las mentiras que hace repetir la administración calderonista a través de los medios de comunicación. No ostante, ni el gobierno saliente ni el entrante se han atrevido a defender abiertamente esta iniciativa de reforma laboral, el trabajo ha sido totalmente subterráneo. Sólo los organismos cúpulas empresariales, como la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) y el Consejo Coordinador Empresarial (CCE), lo han hecho y están presionando a los legisladores para que la aprueben, señalando que “llegó la hora de romper con más de 40 años de parálisis y estancamiento en materia de legislación laboral”, a fin de “iniciar una nueva etapa de crecimiento económico”. También apremian a los legisladores a dejar de lado “mezquindades y cobardías” y “votar en conciencia”, lo que sea que eso signifique.

PAIS DE POBRES

Entre las muchas fallas y pendientes que deja la administración de Calderón destaca por su importancia el deterioro del nivel de ingreso de unos 31 millones de mexicanos, con lo que al cierre del año habrá más de 60 millones en pobreza extrema, impulsados por la economía informal, el subempleo y la inflación. De acuerdo con los datos oficiales, de 2006 a 2010, unos 12.2 millones de personas se sumaron a las estadísticas de la pobreza por ingresos; en los dos últimos años se han incoporado otros 2.5 millones, por lo que el total de pobres por ingreso rebasará los 60 millones al cierre del calderonismo.

Un hecho irrefutable es que las cifras de extrema pobreza (pobreza alimentaria), crecieron un 44.2 por ciento, entre 2006 y 2010, y es uno de los sectores más afectados por los altos niveles de inflación, en los precios de la canasta básica el último año. A julio de este año se habían registrado aumentos de dos dígitos, entre ellos el de 16.6% en maíz, 11.4% en arroz, 16.2% en carne de res, 19.3% en huevo, 26% en tomate y 56% en frijol, esto es que más personas no pueden adquirir una canasta alimentaria básica con el ingreso generado por el trabajo que desempeñan.

Al cierre del segundo trimestre de este año, la población económicamente activa se ubicó en 50.9 millones de personas, de las cuales 48.4 millones estaban ocupadas y 2.5 millones en el desempleo abierto, de acuerdo con los datos del INEGI. Del total de los trabajadores ocupados, los trabajadores subocupados sumaron 4.3 millones, mientras que 14.2 millones trabajan en la economía informal, principalmente en actividades independientes. Y de ese total sólo 1.9 millones tienen acceso a prestaciones sociales, entre éstas instituciones de salud. “La situación del mercado laboral es precaria; hay 31 millones de mexicanos en situación precaria, 15 millones que no tienen contrato, unos 11 millones que trabajan por su cuenta, entre ellos quienes trabajan en la venta callejera”, destacan especialistas en la materia. Además, hay entre 10 y 15 millones de trabajadores que perciben entre 3 y 4 salarios mínimos, se encuentran en una condición precaria y apenas rebasan las líneas de pobreza, pero “ante cualquier problema económico, una recesión y otros problemas del país, podrían engrosar las cifras de pobres”.

DE LOS PASILLOS

El presidente de banco Santander, Emilio Botín, informó que este banco español sacó a la venta 24.9 por ciento de las acciones de su subsidiaria en México, en una oferta pública por la que espera obtener 4 mil 291 millones de dóalres; la operación se llevará a cabo a través de los mercados bursátiles de México y Nueva York el 26 de septiembre… A pesar de la “sólida economía” que dice Felipe Caldeón que le deja a Enrique Peña Nieto, el gobierno federal realizó la colocación de un Udibono en los mercados locales de deuda por 3 mil millones de udis con vencimiento en el 2022 y que paga un cupón de 2 por ciento, reportó la Secretaría de Hacienda y Crédito Público.

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