Judíos y palestinos hablan de la guerra en Gaza desde Argentina

Publicado el Noviembre 24, 2012, Bajo Noticias, Autor Pepe Garduño.


Por Daniel Vittar
Pese a las diferencias y los sentimientos cruzados, las palabras se repiten, idénticas, en uno y otro lado: angustia, preocupación, dolor, miedo. Así, de esta manera dolorosa, judíos y palestinos que viven en Argentina transitaron estos ocho días que duraron los enfrentamientos en Oriente Medio. La mayoría de ellos tiene algún familiar o amigo en Gaza e Israel, y todos siguieron expectantes las noticias que llegaban. Conmocionados, en muchos casos cargados de resquemores contagiados de generación en generación, culpan a unos u otros. A 12 mil kilómetros de distancia, las diferencias se repiten tan tajantes como en la histórica tierra de sus ancestros.

“Acá en Argentina se vivió con mucha preocupación al no saber que iba a pasar y lo que iba a desencadenar todo esto. Muchos de mis amigos y familiares viven en Israel y había mucha preocupación, todos queríamos que terminara esto lo antes posible y que se llegara a la paz”, le dice a Clarín Jack Hotari, un estudiante judío de 24 años. “ Nosotros entendemos que lo único que hace Israel es defenderse porque en los últimos 12 años Hamas lo vivió atacando. Por eso nos dolía que se mostraran imágenes de chicos palestinos sufriendo y se acusara a Israel”, agrega a modo de crítica.

En la otra vereda, Tilda Rabi, presidenta de la Federación de Entidades Argentina–Palestina, mira desde un cristal diferente. “No voy a justificar los cohetes, pero tampoco los voy a condenar. Cuando uno logra comunicarse con la gente de Gaza, donde tengo amigos, lo primero que sentís es el ronroneo de los drones israelíes, de las explosiones de sus bombas. La vida en Gaza no es fácil. Las asimetrías son profundas. Hasta tanto no termine la ocupación, no vamos a poder hablar de iguales. Estamos hablando de un pueblo sometido. Acá hay un ocupado y un ocupante, un colonizado y un colonizador. Hay leyes especiales para los palestinos. Cuando uno plantea estas cosas pareciera que estuviese atacando a Israel, y no es así.

Lo que estamos atacando es un sistema que excluye al otro ”.

Lázaro Slepoy es israelí y representa a la Organización Sionista Mundial en América Latina. “Yo estoy acá en forma transitoria, pero tengo a toda mi familia allá; mis hijos, mis padres. Mi hermano vive en un Kibutz que está pegado a la franja de Gaza y hacía tres semanas que casi no salía del refugio.

Todos decían que había que hacer algo para terminar con los ataques , pero con mucho miedo porque nadie quiere la guerra. Están entre la espada y la pared”, opina.

La posición más dura del lado israelí la da el vicepresidente de la DAIA, Waldo Wolff. “Israel tiene derecho a defenderse de los ataques, del terrorismo.

La población civil de Gaza es rehén del terrorismo de Hamas . De hecho, uno de los grandes problemas que tenemos es que esconden sus arsenales en la población civil”, dice. Pero aclara: “Cuando muere un civil de cualquier lado, lo padecemos”.

Rafael Araya Masry también es integrante de la colectividad palestina en Argentina y es la contracara de la visión de Wolff: “Es absolutamente repudiable que se ataque a la población civil, venga del lado que venga. Pero este conflicto en Gaza es sólo un emergente de otro mayor que hace ya 45 años que está sin solución . Por eso, una perspectiva de una tregua que se sostenga en el tiempo es improbable que prevalezca mientras no se solucione el tema de fondo, que es la ocupación. La población de Gaza vive con miedo, con la sensación de que la próxima bomba que caiga lo va a hacer en tu casa o en la del vecino. Porque Israel dice que son ataques quirúrgicos, pero empiezan con el bisturí y terminan con el machete ”.

Con sólo 24 años, Valeria Levin, dirigente del movimiento sionista socialista Hashomer Hatzair, se aparta del planteo tradicional israelí y sostiene que la crisis tiene intereses. “ Creemos que es una movida política de Benjamín Netanyahu –primer ministro israelí– justo previa a las elecciones, porque con esto el pueblo reclama una defensa más fuerte del país y entonces la derecha parece ser la única alternativa”. Y volviendo los ojos sobre la colectividad, dice crudamente: “ La comunidad está fragmentada entre quienes apoyan los ataques a Gaza y los que creen que los ataques de ambos lados están mal. Acá se vivió con mucha angustia; las redes sociales hablaban mucho del tema, como nunca antes. Es un momento que nos pone a prueba como comunidad porque tenemos que definirnos”.

En un tema tan árido, donde la historia dejó su huella, los contrastes se repiten y los grises desaparecen. Sin pudor, Slepoy sintetiza lo que subyace: “ Hay mucha desconfianza entre los pueblos, hay una historia de sangre muy larga ”.

Sin embargo, a veces, el abismo se encoge. “El diálogo es el único camino para la paz, sin misiles, sin bombas”, reclama Valeria.

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