LA PROVOCACIÓN

Publicado el Diciembre 6, 2012, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.

Imagen Cubadebate
Por Guillermo Marú Moreno

La provocación, dentro de los denominados aparatos de inteligencia y contrainteligencia gubernamentales ha acompañado a la civilización prácticamente desde sus orígenes, puesto que surge a partir de la división de la sociedad en clases, entre opresores y oprimidos, como un instrumento político de las élites para conservar el poder del Estado.

En La Provocación se utilizan procedimientos diversos antiguos que abarcan desde la propagación de información falsa (sobre la cual a la fecha hasta se han elaborado modelos matemáticos para medir la velocidad de su propagación y efectos), el espionaje político y la delación, hasta otros más modernos y sofisticados tales como la fabricación de escenarios y pruebas para incriminar falsamente a los adversarios.

La Provocación propiamente dicha, incluye penetrar las organizaciones de oposición para enterarse de sus movimientos y señalar a sus integrantes, así como la emulación que consiste en evaluar la genealogía de las organizaciones sociales, sus estructuras y de sus integrantes más connotados.

La Provocación se comenzó a perfeccionar desde el Renacimiento, alcanzando gran auge durante la época de la Revolución Francesa y el Imperio Napoleónico, con ejemplos sobresalientes en Fouché y Talleyrand que perfeccionaron la teoría y la práctica de la policía política.

Pero los aparatos de inteligencia, contrainteligencia y Provocación modernos, deben honores a la Ojrana, que fue la policía política secreta del Zarismo.

La Ojrana se constituyó en 1881 como un ala especializada del aparato zarista con el propósito de frenar la revolución que ya se veía inminente desde la época previa a la liberación de los siervos que, lejos de detener, catalizó el descontento social. La Ojrana operó en Rusia hasta 1917, pero globalizó sus técnicas porque sus expertos daban capacitación a miembros de las policías políticas de prácticamente todos los países.

De las memorias secretas de la Ojrana se desprende que la concepción de los aparatos modernos de provocación parte de tres principios básicos. Unidad de acción, guerra interna permanente, conservación del poder por parte de las élites sin parar mientes en los medios.

En su excelente estudio sobre la decadencia de la Rusia Imperial, Hugo Seton Watson (Editorial Guaraní, México 1955) nos ilustra sobre los elementos que intervinieron para determinar la catástrofe de 1914 y la incapacidad de la política y de la administración zarista para frenar la ola revolucionaria, aún y contando con el extraordinario y eficiente aparato de la Ojrana que utilizando la pesquisa, localización, confinamiento, deportación o eliminación física de miles de elementos adversos no pudieron evitar el derrumbe del imperio.

No es cierto que fuesen Rasputín ni la teoría leninista de la organización ni la estupidez y corrupción decadente de la oligarquía lo que propició la caída de los Romanof, sino el proceso ineludible de la historia, en donde todo cambia y todo se transforma, como en su momento lo señalaron Netzahualcóyotl y Hegel.

No eludimos señalar que el estalinismo, a través de la Checa actualizó los métodos de Ojrana para conservar a toda costa el régimen amorfo y dictatorial que emergió posterior a Lenin y que derivó en la dictadura de una nueva oligarquía que, al aislarse de manera sistemática del pueblo, entró rápidamente en descomposición. El Nazismo Alemán, el fascismo italiano y el liberalismo occidental, actuaron en igual sentido y con similares resultados.

Luego entonces hay un cuarto principio básico que no está escrito en los manuales de la provocación y es que no es posible detener el movimiento de la humanidad que intuye que para no perecer como especie las sociedades deben moverse hacia el progreso y el bienestar generalizados.

Es decir, la historia se mueve siempre contra los intereses caprichosos y mezquinos de élites configuradas por avaros, ignorantes, ineptos, corruptos y decadentes.

El gasto elevadísimo en aparatos de provocación que invariablemente se utilizan para crear, conocer, penetrar, manipular y destruir movimientos de oposición real u orgánica son encubiertas tras el concepto de la defensa de soberanías nacionales las que se dicen permanentemente atacadas. Pero la verdadera intención nos es descubierta tras de un somero análisis.

Ello explica del por qué en nuestro país han proliferado en nuestro país el narco y la delincuencia organizada. No es que el sistema de inteligencia esté fallando en la localización y desmembramiento de la criminalidad, sino que, en la decadencia moral de la élite que se encuentra subsumida en la corrupción y la impunidad que dice combatir, al aparato de inteligencia se le han asignado otras prioridades: enfatizar en los movimientos contestatarios para frenar eventuales brotes de revuelta organizada como respuesta esperada de los resultados de la aplicación de las políticas neoliberales.

Ello explica por qué respecto a movimientos contestatarios que amenazan desbordar los márgenes, los miembros de la oligarquía (partidos políticos, medios, corporaciones civiles o religiosas, etc.) actúan intuitivamente como un todo orgánico y coherente, puesto que se ven amenazados.

En la medida que los márgenes de actuación del modelo de acumulación económico neoliberal en el contexto del sistema parlamentario se han agotado para generar consensos, el modelo concentrador, centralizador, trasnacional, excluyente, parasitario, pauperizador y autoritario comienza a mostrar su verdadero perfil, para sustentarse en la represión abierta de los movimientos sociales que la propia lógica del modelo ha concitado.

Entre las técnicas que utilizan los aparatos de represión para crear artificialmente o para detectar, detener, trasplantar, fortalece, menguar y/o extinguir movimientos contestatarios que pueden ser pacifistas, igualitarios, religiosos, punks, feministas, laborales, gremiales, anarquistas u otros sobresale la Provocación.

En un libro de Víctor Serge (Lo que todo revolucionario debe conocer sobre la represión, serie popular Era, México, 1972. También se encuentra en Internet: http://www.marxists.org/espanol/serge/represion/repres-1.htm) el autor nos ilustra cómo es que al triunfo de la revolución rusa de 1917, los bolcheviques lograron apoderarse de los archivos de la Ojrana, lo que permitió, quizás por primera vez en la historia de la provocación, que elementos ajenos a esos aparatos conocieran sus mecanismos de actuación.

Sembrar con muchísima antelación elementos afines y encubiertos en las organizaciones de izquierda para que florecieran artificialmente liderazgos era una práctica común para la Ojrana. Y el acceso a sus archivos permitió conocer los nombres de supuestos líderes de organizaciones de masas que en realidad eran agentes implantados por la Ojrana.

El que los archivos completos de la Ojrana hubiesen caído en poder de los revolucionarios fue lamentado profundamente por las élites de otros países, no porque se conocieran los nombres de los provocadores que al servicio de la Ojrana actuaban al interior de Rusia y en Europa y aún en otras distantes latitudes, sino porque se descubrieran las técnicas de su actuación que compartían con las utilizadas en otras naciones. La concepción del gobierno mundial no es tan reciente.

Desde la extinción de la Ojrana a la fecha ha corrido mucha tinta (y sangre). Los aparatos de inteligencia se han modernizado pero sus principios básicos son los mismos: sobre todo el de la concepción de una guerra civil permanente a cuyo combate se deben aplicar todos los recursos necesarios, sin parar mientes en éticas, leyes o moralidades.

Hoy día los cursos sobre provocación se toman en la Escuela de las Américas, en Briggs, en Benning y en otras instalaciones de los más diversos países donde las élites comparten avances y experiencias.

Si bien los aparatos de inteligencia y contrainteligencia son necesidades de todo Estado moderno que se enlazan con los aspectos relativos a la seguridad nacional, el investigar sobre sus alcances y riesgos, así como conocer sobre La Provocación es obligación de los activistas sociales y de cualquier ciudadano que se precie de defender la preeminencia de las leyes y de la democracia, porque la provocación es consustancial y/o anuncia a los regímenes policiacos, que no debemos permitir que se reinstauren en nuestro país.

En internet hay información amplia y suficiente sobre ello.

Ciudad Frontera. México
5 de diciembre del 2012

¡Presos políticos del 1º de diciembre 2012 LIBERTAD!

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