Análisis de coyuntura: Economía

Publicado el Enero 22, 2013, Bajo Política, Autor Ocelotl.


Movimiento Comunista Mexicano, sábado 19 de enero 2013.

La crisis económica en la zona euro se agudiza. Ahora se suma a ella una economía poderosa, Japón, que si bien no es parte propiamente de la zona, sus lazos económicos, sus mercados y la operación de muchas de sus empresas en países europeos generará sin duda un nuevo jalón hacia debajo de las expectativas de crecimiento y sobre todo de acumulación de capital, que como lo hemos venido analizando constituye el principal factor de la crisis. Otro fenómeno que agudizará en este año la situación de los trabajadores de Europa lo constituye la desaceleración de la economía China. Ambos factores, la crisis japonesa y china demuestran que la actual crisis no es sólo de coyuntura, tiene fuertes tendencias estructurales.

La formación de capital, los métodos y tiempos para hacerlo están determinando el ciclo de la crisis actual, tal y como lo pronosticamos hace dos meses. La ausencia de salidas rápidas y consensadas entre los principales capitanes de la burguesía europea y mundial, así como el surgimiento de nuevas fuentes de crisis (Japón, Corea del Sur, India, China y los Estados Unidos) señalan nuevas etapas de ajustes que repercutirán en los niveles de vida de millones de personas en diferentes regiones del mundo.

Como muestra de que la actual crisis no es sólo coyuntural está presentándose el llamado “abismo fiscal” en los Estados Unidos. La incapacidad de pago a los proveedores del gobierno norteamericano, tanto nacionales como sobre todo los internacionales, pospuesta sólo dos meses, podría desencadenar una etapa más violenta de la presente crisis. Las repercusiones mundiales de la insolvencia del gobierno norteamericano generarán olas expansivas en diferentes regiones. Que la principal economía mundial no pueda pagar sus compromisos, que los bancos mundiales decidan no otorgarle préstamos blandos al gobierno de Obama, es un indicativo de que los niveles de producción y acumulación del capital presentan problemas más agudos de los que los analistas financieros y económicos pensaban. Sin embargo la situación de los principales consorcios económicos que cotizan en las bolsas no parece ser tan mala.

Otro factor adicional lo constituye la posición del gobierno francés. Francois Hollande y el Partido Socialista, se han desmarcado de muchas, digamos las más duras medidas contra la población y los trabajadores que la troika comandada por la canciller alemana Merkel, les ha impuesto a los países endeudados. Las medidas de austeridad tomadas por Hollande van dirigidas a plantearse ahorros que no afecten programas sociales, ni los derechos de los trabajadores. Afectándose sí a los que más tienen.

La prolongación de las crisis, así como las duras medidas de ajuste y austeridad tomadas por los gobiernos europeos, que han afectado el nivel de vida y las perspectivas futuras de millones de europeos, han permitido la consolidación de un amplio y fuerte movimiento de protesta que cada vez abarca a mayores sectores sociales y económicos. Sobre todo en España, país que presenta los mayores índices de desempleo en la zona y Grecia. Sin embargo, estos movimientos carecen de una dirección definidamente anticapitalista. Se han convertido en movimientos masivos sí, pero sin dirección política. Ni el PSOE, ni ningún otro partido de izquierda han podido conducir hacia temas más profundos las protestas reivindicativas y aún economicistas de los sectores en movimiento.

Y lo anterior es así porque los trabajadores y los sectores medios en movimiento no tienen confianza en su clase política. Los partidos de izquierda tradicionales, el PSOE e Izquierda Unida en España, el Partido Comunista y el Socialista en Grecia, han sido partícipes de la situación de crisis que afectan a los trabajadores y asalariados en general. Sobre todo los casos del PSOE y del Partido Socialista griego que han formado gobiernos sólo para administrar con una “cara social” las economías capitalistas de sus países, sin atreverse a iniciar un camino diferente. Así, es probable que con la prolongación de las medidas de ajuste y de austeridad tomadas por los gobiernos europeos, medidas que afectan los intereses y derechos de la clase trabajadora, las protestas se agudicen y escalen más. Pero sin la dirección revolucionaria de ellas, sólo quedarán en demandas económicas, que ante la incertidumbre de perder más de lo que se ha perdido, desanime a miles y millones a protestar, organizarse y luchar con alternativas contra el capitalismo.

Las repercusiones de la crisis mundial se comienzan a presentar en nuestro país. A pesar de que el FMI en un estudio publicado en estos días afirma que la perspectiva económica para México es halagüeña, los indicadores del propio gobierno actual demuestran lo contrario. El INEGI acaba de dar a conocer lo que llama “Indicador adelantado de la economía”. En él demuestra que siete indicadores claves para entender la situación actual de la economía presentan números negativos, es decir a la baja. Indicadores tan importantes como: la tasa de ocupación urbana, junto con la tendencia de empleo en las manufacturas; el indicador de la actividad económica mensual; el indicador de la actividad industrial; la tasa de interés interbancario y las tendencias de las exportaciones no petroleras. Todos estos indicadores presentan cifras negativas, sin bien no significativamente hacia la baja, pero el hecho es que señalan un padrón de la actividad económica. En otras palabras la economía mexicana está en franca desaceleración.

Si a este factor objetivo le agregamos las expectativas sobre el futuro de la economía norteamericana, así como la agudización de la crisis en Europa, las perspectivas de México no pueden ser, y no serán seguramente positivas. Las proyecciones de crecimiento de la economía establecidas en el presupuesto 2013 aprobado en diciembre del año pasado, aseguran que la economía mexicana crecerá en 3.8 por ciento. Sin embargo, analistas de los EU afirman que es demasiado alegre el pronóstico, ya que esperan crecimiento de tan sólo 3 o 3.2%. Como quiera, es un crecimiento mínimo que no ayudará a la generación de empleos remunerados y a combatir las desigualdades y la pobreza de millones de mexicanos. De ahí el énfasis que el gobierno de Peña Nieto está poniendo, con mucha demagogia, al tema de los programas sociales. Como en su tiempo con el Programa Solidaridad, también ahora se pretende incrementar los subsidios, pero sobre todo mediatizar a la organización de los más necesitados llevando migajas, promesas y mentiras, todo edulcorado con “mano izquierdista”, es decir, con operadores que militaron en la izquierda, saben organizar y pueden enfrentar mediatizar las protestas y las movilizaciones que se realicen desde las comunidades. Así con este trabajo “social”, poder pasar las reformas estructurales que la acumulación capitalista exige: la energética y la fiscal, sin mayores protestas sociales, o en caso de que se presenten mediatizarlas a través de los compromisos que los partidos han asumido con el gobierno.

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