Lucrar con el hambre… La María Antonieta Mexicana: Rosario Robles

Publicado el Abril 28, 2013, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.

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Sanjuana Martinez compartió la foto de Cristina Sada Salinas en FB

Peña Nieto, lucrar con el hambre

La llamada “transición a la democracia” no trajo a los mexicanos un mejor nivel de vida, y en los dos sexenios “de la alternancia”, donde el PAN mal gobernó al país, la pobreza creció dramáticamente. Como ejemplo, según la UNICEF, solamente entre 2006 y 2008, más de 1 millón de familias descendieron a niveles de supervivencia.
Pobreza y Desigualdad Unicef México


Ahora que el “nuevo PRI” ha vuelto a Los Pinos, en lugar de una estrategia integral que cambie esta situación y logre mejorar el nivel de vida, con dignidad, de millones familias mexicanas, lo que el gobierno de Enrique Peña Nieto está anunciando -mediante una multimillonaria campaña de anuncios en prensa, radio y televisión-, es una “cruzada contra el hambre” que lejos de generar empleos y educación- remedios contra cualquier crisis-; en lugar de ofrecer opciones de alimentación sana basada en las tradiciones del mismo pueblo, lo que se está haciendo es firmar acuerdos con las multinacionales Pepsico y Nestlé para que sean sus productos chatarra los que consuma el pueblo hambriento. ¿Éste es el presidente serio, con perfil aclamado internacionalmente, no un “demagogo y populista” como AMLO?

Esta “cruzada” a cargo de Rosario Robles al frente de la Secretaría de Desarrollo Social, me recuerda mucho el famoso programa “Solidaridad” que Carlos Salinas Gortari emprendió cuando, al igual que Peña Nieto, llegó a la Presidencia de la República sin legitimidad y bajo la sombra del fraude electoral y la corrupción. Salinas no sólo no abatió la pobreza, sino que empeoró la situación con la firma del famoso Tratado de Libre Comercio, con el que se desmembró el campo mexicano y se borraron del mapa a miles de pequeñas y medianas empresas que no pudieron enfrentar la tosca, sorpresiva y feroz competencia internacional.

Esta presidencia pareciera no tener vergüenza; pues además de haber lucrando durante la campaña con el hambre heredada de los gobiernos de Fox y Calderón repartiendo dinero y tarjetas Monex, Soriana; ahora hace alianzas con Pepsico y Nestlé, enriqueciéndolas con el “encargo” de que trafiquen con productos comerciales altamente procesados, caros y potencialmente peligrosos para la salud.

El hecho de que la cocina mexicana sea considerada en el mundo entero como Patrimonio Cultural de la Humanidad no se está tomando en cuenta, y en lugar de promover que retomemos los hábitos alimenticios sanos, coloridos, sensuales, y provocativos de nuestra tradicional cocina mexicana; en vez de que se aliente el consumo de productos naturales propios de cada región que están al alcance de la mano de los pueblos, se está empujando a la gente menos favorecida a que se alimente, más de lo que ya lo hace, con comida chatarra. Los niños mexicanos de preescolar y primaria ya están desayunando con refrescos, y los de secundaria están consumiendo hasta tres diarios. La tradición económica y sana de ingerir limonada, horchata, agua de jamaica y tamarindo, ha quedado en el olvido; y los flamantes planes de nuestro popular presidente televiso, parecen querer darle el tiro de gracia.

El “Pacto por México” está usando el hambre generada por las políticas económicas de los últimos 30 años, para que las mafias económico-políticas sigan explotando al país, y para que los pobres sigan siendo así su dócil botín electoral.

Les comparto un artículo de la revista Proceso en el que Patti Rundall (recientemente entrevistada por Carmen Aristegui), líder de la ONG Coalición Internacional contra el Conflicto de Interés, habla del tema y pone en evidencia las consecuencias de esta mañosa estrategia del gobierno de Peña Nieto, que sólo beneficiará a los intereses oligárquicos que lo llevaron al poder.

Se incorporan Pepsico y Nestlé a Cruzada contra el Hambre

Protestemos, o por lo menos estemos alerta en nuestro círculo familiar y social más próximo. Busquemos aprovechar toda la riqueza cultural y gastronómica que como mexicanos heredamos, y no seamos rehenes de esas grandes compañías que amasan cientos de millones de dólares a costa de nuestra salud y bienestar.

Un abrazo solidario,

Cristina Sada Salinas

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