Es una manera de morir, dicen ancianos desalojados de su centro de convivencia

Publicado el Mayo 31, 2013, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.


Personas de la tercera edad se manifiestan contra el cierre del Centro de Rehabilitación y Revitalización Pedro Romero de Terreros, ordenado por Nacional Monte de Piedad / Foto Cristina Rodríguez

En sillas de ruedas o andaderas, y unos más a paso lento, llegan a este pequeño centro donde se ríen, platican con personas de su edad –entre 70 y 90 años–, juegan y hacen terapia, pero sobre todo nos mantiene aquí.

Karina Avilés / La Jornada / 31 de mayo de 2013

Dicen que hoy sólo viven de los recuerdos, por lo que expresan con llanto que la pretensión de Nacional Monte de Piedad (NMP) de desalojarlos de ese local es una manera de morir.

La institución de asistencia les dio de plazo hasta ayer para desocupar el espacio que ocupa el Centro de Rehabilitación y Revitalización Pedro Romero de Terreros, que se encuentra en la calle Epsilón, en la delegación Coyoacán.

Las ancianas realizan una manifestación afuera de este lugar, que está muy cercano a sus domicilios. Con mucho trabajo, todas empuñan unas cartulinas donde reclaman: Nacional Monte de Piedad no tuvo piedad para desalojarnos, La asistencia social, sólo si se trata de Teletón. Cada una tiene un mensaje, y entre ellas hay quien con arrojo grita: “¡queremos hacer una huelga de hambre!

El espacio, donde hacen gimnasia cerebral y física, bailan y festejan los días importantes de su vida fue fundado hace 24 años. El hijo de Esperanza Islas, viuda de Prudón –una de las usuarias– fue uno de los que iniciaron el proyecto.

Doña Esperanza, de 93 años, dice que el centro es para ella “una divinidad, porque en mi casa estoy solita. Aquí vengo a jugar rummy, a cantar, a hacer ejercicio”. Después, entre lágrimas dice que quiere seguir ahí.

Su amiga Marcelina Arrieta, de 97 años, y quien también anda en silla de ruedas, comenta que el día que no asiste al lugar, porque se enferma, se la pasa muy triste.

Ella fue abandonada por su hija, quien la sacó de su casa y la dejó literalmente en la calle. Pero unas buenas amigas, entre ellas Consuelo Huitrón, de 87 años, la acogieron en su hogar. Doña Consuelo es otra de las asiduas al centro.

También de 87 años, Graciela Frías cuenta que este sitio es mi vida entera, porque antes ya no me contaban. Tuve dos operaciones de corazón, me dio neumonía junto con un coma diabético y estaba con una depresión increíble. Pero asistir aquí ha sido mi salvación.

La coordinadora del centro, Ana María Rosales Burton, explica que la Fundación para la Promoción Humana, dirigida por Ignacio Hernández Zenizo, en lugar de apoyarlos los ha dejado a su suerte. Los representantes de esta organización fueron quienes les indicaron que deben desalojar porque el Monte de Piedad, que subsidia esta fundación, requiere el edificio.

Los ancianos, así como sus hijos y nietos, pidieron al director de acciones asistenciales del NMP, Jorge Humberto Contreras, y al subdirector jurídico, Fernando Rivera González, que continúe ese espacio, y su respuesta fue negativa. En la larga lista de personas a las que han tocado sus puertas, sin siquiera ser recibidos, se encuentran el presidente del Patronato del NMP, Raúl Medina Mora Icaza, y el presidente de la Junta de Asistencia Privada, Rogerio Juan Casas Alatriste.

También solicitaron ayuda a las autoridades del gobierno de Miguel Ángel Mancera, pero les respondieron que no los pueden ayudar.

Ayer fue una fecha de mucha tristeza para estos ancianos, marcado por lágrimas y desolación. A partir de hoy ya no tienen a donde ir para seguir viviendo.

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: