Marcha 10 de junio 71, masacre en el Casco de Santo Tomás

Publicado el Junio 10, 2013, Bajo Noticias, Autor Ocelotl.

La tumba con la V

Nota tomada de Halcones Nunca Más, Memoria Contra la Impunidad.
Comité Autónomo del 40 Aniversario de la Masacre del Jueves de Corpus.

El velorio de Edmundo fue en la casa de la familia. Don Jesús padre, buen carpintero, había hecho una gran mesa de caoba, con sus sillas. Quería que con los años, sus hijos y nietos se sentaran ahí, con él y su esposa. Sobre esa mesa colocaron el ataúd. Varios años después.

Hugo Moreschi buscaba una mesa para la sala de maestros de la escuela secundaria número 94, donde trabajaba. Don Jesús le vendió esa mesa de caoba. En el sepelio, Luis Toledo, estudiante oaxaqueño y trovador panfletario, no pudo cantar, porque se le cerró la garganta. Algunos compañeros de Edmundo llevaron un arreglo floral de claveles rojos que formaban una estrella.

El Panteón Civil de Iztapalapa la familia mandó a construir una “V” de la victoria en lugar de una cruz. Esa y otras tumbas en el mismo cementerio confrontan crudamente la versión de Luis Echeverría de que el 10 de junio de 1971 “no hubo muertos”, pese a que él mismo había reconocido lo contrario en su informe presidencial de aquel año y a que, el día de los hechos, la Dirección de Policía y Tránsito informó de cuatro muertos, 26 lesionados y 159 detenidos (al día siguiente, la cifra oficial fue de siete personas fallecidas).

Al lado del sepulcro de Edmundo, están al menos otras dos personas que fueron asesinadas el Jueves de Corpus: el niño de 14 años Jorge Callejas, y Josué Moreno, hermano de un profesor de nombre Galileo, y quien cayó frente a la Escuela Nacional de Maestros.

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