Carta de agradecimiento a las personas solidarias con los familiares y presos del 10 de junio de 2013

Publicado el Junio 14, 2013, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.


Jueves 13 de junio de 2013
Por Comité Cerezo México

En especial quiero agradecer, qué digo agradecer, quiero reconocer a egresados y actuales estudiantes de la Escuela de Derechos Humanos “Por la memoria, la verdad y la justicia” así como a los colaboradores de todas y cada una de las áreas y proyectos del Comité Cerezo México. Un reconocimiento enorme a esos pequeños gigantes que hacen posible nuestro trabajo, a esos pequeños gigantes gracias a los que familiares y personas solidarias de los presos tuvieron un poco de mejores condiciones para enfrentar la situación que estaban pasando (y que algunos siguen viviendo).

Como todos saben el Comité Cerezo México, a petición de la coordinación organizadora de la Marcha del 10 de junio de este año (2013), monitoreó en materia de DH este evento en el que, lamentablemente hubo 22 detenciones (la mayoría de ellas arbitrarias) y varios heridos por el uso excesivo de la fuerza con el que la policía responde ante la demanda de memoria, verdad y justicia como derechos fundamentales para el pueblo mexicano.

Al siguiente día me comisionaron como responsable del caso y nos trasladamos a la Agencia 50 con el objetivo de poner nuestra experiencia como organización de derechos humanos independiente al servicio de los presos por motivos políticos y de sus familiares que también estaban siendo víctimas de graves violaciones a los derechos humanos y de la intimidación y hostigamiento del cuerpo de granaderos.

Siento la enorme necesidad, después de la gran experiencia que nos ha dejado a todos esta acción, de decir que a pesar de la lluvia, de las largas horas en las que permanecimos parados; a pesar de recibir el hostigamiento directo por parte de los granaderos y policías vestidos de civil que nos estuvieron grabando y amedrentando por medio de sus escudos y de sus dos intentos de encapsular a los familiares y personas solidarias que nos encontrábamos a las afueras de la agencia 50 en la calle Dr. Lavista, a pesar del agua y los orines que nos aventaron con el objetivo de que nos quitáramos de las inmediaciones de la agencia 50, a pesar del hostigamiento del Estado que comenzó a enviar por medio de mensajes de voz las grabaciones de mis conversaciones con familiares y compañeros solidarios a mi celular; a pesar de la confusión, el caos y el estrés que provocan las autoridades del ministerio público por la negación (por comisión) de los derechos fundamentales tanto de los detenidos como de sus familiares; y, es necesario decirlo, a pesar de la irresponsabilidad de algunos de los abogados y organizaciones solidarias que sólo están al pendiente del momento oportuno de tomarse la foto, dar la conferencia de prensa y ganar reconocimiento sin un trabajo de relación, formación y educación con los familiares y las personas solidarias; a pesar de aquellas personas que consideran que la información es poder y niegan hasta los nombres sin importarles causar horas más de confusión, dolor y angustia a los familiares… a pesar de todo ello muchas personas dotaron de sentido las palabras solidaridad y derechos humanos con lo que permitieron que los lamentables actos que he enunciado se opacaran ante el monstruoso poder que puede construir la solidaridad cuando ésta se organiza, coordina y planifica bajo objetivos claros.

A todas y cada una de las personas que apenas vieron nuestro llamado comenzaron a atender las necesidades específicas que se presentaban, a todos aquellos que dejaron de hacer cosas de su trabajo, escuela o vida personal para acompañarnos y garantizar mayor seguridad en nuestros traslados, a todos aquellos que llegaron con dos y hasta más manos dispuestas a ponerse a trabajar para lo que hiciera falta, a todos los que se presentaron para donar tarjetas de crédito para celulares, medicinas, servicio médico, víveres, dinero para las comidas de los familiares, dinero para las fianzas, a todos los que llegaron con el cometido de entregar los videos en los que claramente se apreciaban las injustas y arbitrarias detenciones además de la violencia con la que lo presos habían sido detenidos; a cada una de las personas que llegaron con el objetivo de poner al servicio de todos los presos (y no sólo de los de una organización o los de un grupo de abogados) sus conocimientos profesionales para dar contención a las víctimas, para dar una explicación legal de lo que estaba pasando, para dar un testimonio que ayudara a los familiares a comprender lo que estaban pasando los presos adentro e incluso para acompañar a víctimas y personas a levantar quejas de derechos humanos y a recibir la atención médica que no habían tenido les quiero dar las infinitas gracias, no por lo económico, no por el tiempo, sino por la increíble capacidad de demostrar que solidaridad y derechos humanos son hechos concretos, son acciones organizadas, son compañerismo y camaradería y no términos huecos que los políticos corruptos mencionan para quedar bien ante la opinión pública.

En especial quiero agradecer, qué digo agradecer, quiero reconocer a egresados y actuales estudiantes de la Escuela de Derechos Humanos “Por la memoria, la verdad y la justicia” así como a los colaboradores de todas y cada una de las áreas y proyectos del Comité Cerezo México. Un reconocimiento enorme a esos pequeños gigantes que hacen posible nuestro trabajo, a esos pequeños gigantes gracias a los que familiares y personas solidarias de los presos tuvieron un poco de mejores condiciones para enfrentar la situación que estaban pasando (y que algunos siguen viviendo).

A todos los que monitorearon la marcha con nosotros, a todos los que me acompañaron, llevaron o trajeron en mis traslados, a todos los que llegaron y organizaron “vacas” para garantizar que hubiera comida y cena para los familiares de los presos, a todos los que llevaron comida y más comida, a todos los que llegaron a tomar fotos y grabar la situación que estábamos viviendo, a todos los que se presentaron para llenar las fichas de los presos y tomaron las relatorías de los familiares, a todos los que, luego de ser víctimas de detenciones arbitrarias y de graves violaciones a los derechos humanos llegaron dispuestos a compartir su experiencia y solidaridad con los familiares de los presos, a todos los que repartieron comida y agua entre los familiares al mismo tiempo que trataban de tranquilizar y orientar, a todos los que, desde su casas, oficinas o escuelas, utilizaron las redes de solidaridad para cubrirnos y difundir lo que necesitábamos y lo que pasaba… no puedo más que decirles que su ejemplo, su actitud, su solidaridad, su entereza para llegar y hacer lo que se necesite (nos guste o no tal actividad) ha sido una gran lección para mí, ha sido una gran lección para todos.

Gracias a todos por demostrar que la gran, la verdadera escuela no es el aula, no son los libros; son la práctica y la calle en la que pasamos la prueba del fuego de la práctica, en la que confrontamos lo aprendido con la realidad concreta con el objetivo de mejorar nuestras experiencias y enseñanzas.

Por esa simple, sencilla, gratificante lección ha valido la pena la lluvia y el frío; ha valido la pena las desmañanadas de cada uno de los sábados, ha valido la pena todo.

No puedo más que decirles que lo que hemos construido en estos días debe ser el alimento que nos revitalice en los momentos difíciles: cuando el cansancio, la frustración, la desesperanza, el miedo o la desilusión nos tienten, recordemos, recordemos todos el pequeño esfuerzo de cada uno de nosotros que ha construido ese gigante que se llama solidaridad, no para usarla en beneficio personal o de grupo, sino para apoyar a todos aquellos que son víctimas de las violaciones a los derechos humanos que comete el Estado.

A los que conozco y a los que no conozco más que por los delgados hilos que hemos tejido por medio de la solidaridad desplegada en estos días, un enorme reconocimiento, no saben cuánto hemos aprendido de todos. No saben la cantidad de fuerzas, esperanza y aliento que han dado a todos.

A nombre del Comité Cerezo México

Melanie Salgado, Coordinadora del área de educación del Comité Cerezo México

COMENTA TAMBIÉN SIN FACEBOOK: