Templo Mayor: Reapertura de la sala “Flora y fauna de Tenochtitlán”

Publicado el Junio 14, 2013, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.


Flora y Fauna de Tenochtitlán en el Templo Mayor. Foto: Conaculta

MÉXICO, D.F. (apro).- El Museo del Templo Mayor celebra la reapertura de la sala Flora y Fauna de Tenochtitlán.

La propuesta museográfica sorprende al entrar a la sala y sumergirse en lo que fue la vida cotidiana de los mexicas; su relación con los recursos naturales su cosmovisión, los animales que utilizaban en sus rituales etcétera, una oportunidad vital y renovada que permite a los espectadores conocer y reflexionar de la realidad que ahora vivimos.

Isabel Leñero / Proceso / 11 de junio de 2013

La propuesta divide al espacio en 10 núcleos temáticos : La Arqueobiología, La Ofrenda 102, El clima Templado, El Bosque Espinoso, Los Cuerpos Lacustres, El Bosque Tropical Caducifolio, El Bosque Tropical Perinifolio, Los Litorales, Aprovechamiento de Recursos Marinos y La Taxidermia.

Son aproximadamente 338 objetos los que se integran a esta sala que antes contaba con 80 piezas que mostraban desde restos botánicos, como animales representaciones de árboles y rocas, etc.

La remodelación de esta sala fue realizada por los especialistas durante un año y medio, donde el compromiso (además de la remodelación del mobiliario y la inclusión de más objetos) central fue el cambio del guion curatorial, exponer las piezas de forma integral, ya que los restos y reproducciones de los animales y plantas se han colocado de forma correspondiente a los ambientes ecológicos a los que pertenecieron. Anteriormente se presentaron los objetos de manera filogénica que quiere decir desde el punto de vista evolutivo.

La posibilidad de conocer nuestro pasado a través de la fauna y flora es una oportunidad muy particular pues estamos hablando de la biodiversidad que existió en la época prehispánica y muchas de las cuales aún se conservan. Por ejemplo, podemos ver restos botánicos de algodón, agave, chía; huesos de animales como pumas, águilas reales, lobos o por ejemplo los vestigios arqueológicos como ranas, monos araña, tallados en jade, así como esqueletos de jaguares o gatos salvajes que fueron encontrados en las tumbas y ofrendas y animales conservados por un excelente trabajo de taxidermia con especies de aves garzas y peces.

El espectador durante su trayecto puede conocer a detalle gracias a las fichas que explican el simbolismo que cada pieza tuvo como parte de la cosmovisión mexica, así como la clasificación etimológica, lo que permite poco a poco poder imaginar el paisaje cotidiano de nuestros antecesores.

Muchos objetos fueron encontrados en la calle que ahora conocemos como Argentina (ubicada frente a la zona arqueológica abierta del Templo Mayor), la Ofrenda 102, dedicada a Tláloc. Se encontraron vestigios botánicos como especies de vegetales, plantas alimenticias, como jitomate y maíz, guajes y calabazas entre otros, estos materiales dicen los expertos no se han vuelto a encontrar por ejemplo fibras de maguey, papel textiles y flores de yauhtli –que según el Códice Florentino eran utilizados en rituales a dicha deidad– correspondiente al mandato de Moctezuma II (1500-1520).

Lo que corresponde a la taxidermia (la conservación de pieles y esqueletos de animales), que practicaron los mexicas para fines rituales, se observan cortes en los cráneos, esqueletos incompletos que se ejemplifican en piezas de águilas reales, colibríes, pumas serpientes y cocodrilos todos ellos puestos de manera de ofrenda y que fueron encontrados en la zona en que se asentó la ciudad de Tenochtitlán, que ahora han desaparecido, estás figuras son impresionantes por su estado de conservación y gran belleza.

Las nuevas investigaciones arrojan realmente información muy valiosa pues se descubre y reafirma que los mexicas comían conejos, patos, ajolotes, peces de agua dulce, ranas que en la actualidad en muchos casos se siguen comiendo. Toda esta información fue gracias a los vestigios en un depósito de huesos enterrados en la esquina sureste del Recinto sagrado de Tenochtitlán que corresponde a la VI etapa constructiva del edificio prehispánico (1486-1502).

Se encontró una pieza bellísima y realmente bien conservada una cabeza de águila policromada tallada en roca volcánica que data de 1486 a 1502 correspondiente al gobierno de tlatoani Ahuítzotl, está fue encontrada en la primera temporada del Proyecto Templo Mayor (1978-1982), que por primera vez se muestra al público.

Los materiales marinos expuestos son materiales inéditos que se encontraron en las ofrendas, como conchas, erizos, corales y restos óseos que los mexicas utilizaron para asociarlos con el inframundo o con algún segmento del cosmos que corresponde a la cosmovisión prehispánica, que nos habla del espacio debajo de la superficie de la tierra y la intención de los mexicas por obtener materiales de la costa a través de redes de intercambios que crearon con los grupos que habitaban cerca del mar.

Después de este gran recorrido por la sala, los espectadores pueden complementar con la serie de conferencias que el mismo museo ofrece para abundar en los temas de manera más extensa. Es importante solicitar el calendario.

Sin duda visitar esta sala renovada será una oportunidad única que sorprenderá y permitirá acercarse más a nuestros antepasados y tomar conciencia de su relación con la naturaleza y revisar la nuestra con la actualidad.

Templo mayor se encuentra ubicado en la calle Seminario No 8, a un costado de la Catedral, Centro Histórico.

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