“No solo de pan vive el hombre”, Perfiles por @Lilia_arellano1

Publicado el Julio 16, 2013, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.


El viejo refrán refiere que “no solo de pan vive el hombre”, y eso pasaba en mis tiempos, cuando al hablar del “hombre” se hacía referencia a los seres humanos, cuando no se tomaba a bien establecer ellas y ellos, chiquillos y chiquillas, y solo se pronunciaba el “señores y señoras” en las ceremonias de etiqueta tanto social como política. Los tiempos, tal y como lo han ofrecido en las campañas de los candidatos a cargos de elección popular, han cambiado y ante los hechos que van registrándose día con día hombres y mujeres solo viven para ganarse el pan y los niños y las niñas y las jovencitas y los jovencitos, también.

¿Cuánto hemos retrocedido y cuándo empezó esta marcha hacia atrás?

http://www.liliaarellano.com/ 15 julio 2013

Cada quien tiene una fecha, una que revela el momento en el que todo empezó a ponerse más difícil, pudo haber sido cuando se nos cerraron las puertas de los empleos por contar con más de 3 décadas en el calendario, o tal vez fue al quitarle tres ceros a las cifras que en pesos los tenían, a lo mejor al crecer el endeudamiento del país y con ello al tiempo que se incrementaban los patrimonios de los gobernantes se hundía nuestra economía. No se sabe si algo tuvo que ver el vaivén educativo que llevó a las generaciones engendradas por nosotros a visualizar futuros diferentes, oscuros, sin grandes perspectivas.

El hecho de que no se tenga una vivienda propia después de muchos años de trabajo algo tiene que ver con los cambios a la Ley, con el surgimiento del INFONAVIT, con la obligación anterior al mandato de Luis Echeverría que señalaba a los empresarios, industriales, inversionistas, comerciantes, que tenían que dotar de techo seguro a un porcentaje de sus trabajadores, lo cual difícilmente se cumplía. De ahí que se decidieran a formar un Instituto cuyas aportaciones fueran tripartitas y permitieran que todos los que cotizaban pudieran tener en algún momento la posibilidad contar con un patrimonio sólido. Pero, pero, se apersonó la crisis y con los cambios que pretendieron los panistas esta dependencia dejó de construir y de dar créditos y así, poco a poco ha ido desapareciendo, víctima también de la corrupción de las grandes esferas a las que pertenecían, por ejemplo, los hijos de Marta Sahagún.

Puede ser que alguien sepa que los malos tiempos llegaron con la venta de la banca, con la cancelación de oportunidades para adquirir créditos, con el alto porcentaje de intereses a los que se sumo la decisión de la corte de cobrarlos unos sobre otros, en el llamado anatosismo que resultó un anatocinismo. ¿O fue con las comisiones? Ni que decir que sentimos el peso del aumento a las tarifas de luz y que cada mes los bolsillos se cimbran con lo que hay que pagar por cada litro de gasolina. Ir al supermercado ya es de pesadilla. En mis tiempos se utilizaba la vista y el tacto para la selección de las mejores frutas o verduras, se miraban de un lado a otro los paquetes de carnes y pollo a fin de constatar su buen estado; en el presente la vista se fija totalmente en el precio y en la mayoría de las ocasiones hasta la sangre se congela.

Esos cambios a los articulados nos han traído una vida alejada de la tranquilidad, nos han acercado a los grandes temores, a los que revelan que no se trata solamente de haber perdido la seguridad en nuestras personas sino también en nuestros patrimonios, en el empleo, en la atención para la salud, en la garantía de una educación que nos permita estar en un buen nivel dentro del mercado de trabajo. Antaño no eran embargables las casas, ni sus contenidos ya que se consideraban un patrimonio familiar que no podía ni debía perderse. Hoy, todo puede ser sustraído legalmente si no se logra liquidar una deuda y en ese embargo pueden dejarlo a uno solo con lo que trae puesto; con los cambios que se avizoran lo más probable es que se cancele la determinación actual de permanecer en libertad cuando se tienen deudas que resultan impagables y que deben llevar a las partes a un arreglo para dar paso a encontrarse tras las rejas al no cubrirse los empréstitos o los pagos por compras diversas.

En este maremágnum de cambios nos damos cuenta que son más importantes los acuerdos entre políticos que los pactos con la ciudadanía. Se nos informa permanentemente de sus reuniones, de sus pactos, de su “civilidad política”, pero nada se dice de resolver los problemas más inmediatos, los que afectan el diario acontecer muchos de los cuales requieren de inversiones pero otros solamente de la voluntad, de la decisión de hacer bien las cosas, de ejercer mandatos que reciban el respaldo de los ciudadanos. Las inversiones gubernamentales deben observarse con lupa porque ya tampoco son garantía de generación de empleos y el mejor ejemplo está en el ramo de la construcción. Los grandes bloques vinieron a sustituir a los albañiles y con ello la posibilidad de que dentro de ese estrato social se cuente con recursos económicos.

Que tanto hemos avanzado y cuanto se ha retrocedido es la interrogante. En el terreno de la democracia, independientemente de que existe la certeza de que es demasiado cara ni siquiera es verdadera. El pasado registra que los ciudadanos no acudían a las urnas porque había un partido único y por lo tanto se sabía con suficientemente anticipación, prácticamente desde que se elegía al candidato, quien iba a ser el responsable de los destinos de un municipio o de una Entidad o del país. Dio inicio el registro de organizaciones de oposición y la izquierda se mantuvo sin avanzar en tanto que la derecha rehuía cualquier compromiso con el gobierno en turno. Lograban algunos triunfos e iba creciendo el abstencionismo ya que la aplastante maquinaria tricolor no permitía la existencia de mayores adversarios y se justificaba la ausencia de electores en las urnas con el argumento de que eran votos de apoyo al PRI, esa era su lectura.

La afluencia registrada el día en el que el PAN logró acceder al poder no tuvo antecedente, sin embargo en igual intensidad fue el derrumbe de las esperanzas de los mexicanos que no percibieron ni en el corto, ni en el mediano, ni durante todo el sexenio el cambio prometido. Las estructuras gubernamentales fueron exactamente las mismas y los vicios se multiplicaron hasta llegar a revelar con el mayor cinismo que todo aquello que no se encontraba prohibido en la Ley estaba aceptado y por ende se enterró la moral pública y llegó en una entrada triunfal la amoralidad.

Ya con una maquinaria aceitada y con facturas por cobrar no les resultó del todo difícil a los blanquiazules seguir en el poder lo cual lograron con la complicidad del tricolor que apostó al auto sacrificio con la daga de la traición. En nuestros días no hay registro de un avance democrático, menos aún si contemplamos el porcentaje de abstencionismo que ya no es un voto de respaldo para algún partido, eso quedó atrás, es totalmente inválido. Son muchos más los que hoy no votan con un abanico de partidos políticos participando que cuando existía solamente uno. Y las razones pueden ser muchas y todas ellas válidas.

Una nos habla de la decepción que existe por la conducción seguida por los gobernantes surgidos de la oposición al PRI, la cual multiplicó los abusos, la corrupción, las componendas, la arbitrariedad, la prepotencia, el autoritarismo. Hubo un tiempo en el que se pregonaba que el voto debería ser entregado a la persona y no al partido porque esa era la garantía de buenos gobiernos. Tampoco fue así y esos mandatarios con y sin partido demostraron la calidad de su formación, hundieron a sus organizaciones y se auto inmolaron públicamente. Desde hace 3 décadas, con excepción de las votaciones en las que resultó electo Vicente Fox, los ciudadanos comentaban a viva voz que había que votar “por el menos malo”, porque buenos no había ninguno.

En los últimos comicios quedó claro que no existe ya una sociedad que se conforme con “lo menos malo”, y que la forma que tiene de manifestar su malestar es manteniéndose alejada de estos procesos. De ahí que aún y cuando se proclamen triunfos de mayoría estos no llegan a recibir el respaldo ni siquiera de la cuarta parte de los electores por lo que sus gobiernos son de minorías y enfrentan de manera permanente las críticas a las cuales responden con acciones que tienden a hacer más profunda la brecha entre ellos y sus gobernados.

Con auténticos deseos de pasar a la historia de los lugares en donde se gobierna y que este paso sea calificado entre los de grandes beneficios para los pobladores, con obras que duren y perduren, con estar presente en las siguientes generaciones, sería suficiente para que quienes encabezan ayuntamientos, mandatos estatales, los que ocupan una curul, el que dirige al país, se armaran y continuarán de por vida dentro de la política, con una trayectoria plena y limpia. Sin embargo todo apunta a que lo que se persigue es la frivolidad, el sentirse poderoso un tiempo –porque los mandatos inician pero también terminan-, acrecentar las fortunas y olvidar, enterrar, las promesas y los deseos de que en el lugar en donde se habita se disfrute de una mejor manera de vivir.

En Quintana Roo el priísmo recuperó espacios perdidos. Esos lugares tienen pobladores y han hecho muy bien en dejar claro que se gobierna para todos, para aquellos que votaron y para los que no; para los que lo hicieron en apoyo y para los que manifestaron sus simpatías hacia los adversarios. Mejor harán si no desperdician el capital político que les sirve de trampolín, si lejos de disminuirlo logran aumentarlo, si llevan a cabo conductas que los alejen de calificativos como los que se han llevado Fox y Calderón, o García Zalvidea y Gregorio Sánchez o los que se les endilgan a los Ricalde, a los Flota Castillo , o a los vende alcaldías de apellido Baena, que no se deje una secuela como la extendida por Francisco Alor. Los que en este proceso resultaron ganadores tienen en el futuro inmediato la posibilidad de darle un giro a la historia de saqueo municipal en esta entidad cuya única falla ha estribado en abrir los brazos y recibir, cobijar a mexicanos de todos los puntos de este gran mosaico territorial, de ese que algún día, cuando no solo de pan vivía el hombre, era considerado el cuerno de la abundancia.

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