EL “REY” DEL PRI: VOY POR EL DF

Publicado el Julio 18, 2013, Bajo Noticias, Política, Autor @Sociologuito.

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Por: Alejandro Sánchez – julio 18 de 2013

Pocos como él en la política mexicana. Pocos con un pasado tan fuerte, además: su padre fue el “Rey de la basura”; priistas como Beatriz Paredes quisieron frenarlo y no pudieron; se le acusa de métodos poco ortodoxos para ganar espacios y de dirigir, más que un grupo partidista, una fuerza de choque. Pero, sea quien sea, es el hombre que llevará al PRI a la lucha electoral en un terreno donde ha perdido durante 16 años consecutivos: el Distrito Federal. Este amante de los superhéroes, este a veces adolescente herido por las críticas hacia su persona, dice que tiene un plan: sacar a Mancera y a Bejarano de la ciudad. Y lo ha echado a andar…

Ciudad de México, 18 de julio (SinEmbargo).– El político posiblemente más temido del Distrito Federal estaba sentado en una mesa de juntas en su oficina de Puente de Alvarado la tarde en que se le recordó que, para llegar a esta sede –desde donde gobierna el PRI–, hubo golpizas entre sus simpatizantes y adversarios internos, y hasta disputas judiciales que hundieron al partido en una crisis severa. Se llama Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre y ejerce su poder con alma justiciera, quizá inspirado en los superhéroes que salvaron de la bancarrota a Hollywood y que abundan en una habitación de su residencia de Cuemanco, a la que él llama “el salón de la justicia”. Frente al escritorio del despacho principal de su partido –que lleva 16 años borrado del mapa electoral de la Ciudad de México–, al que llegó hace seis meses, cuelga un lienzo que un amigo suyo le regaló hace no mucho tiempo. Son retratos de Superman, Batman y Linterna Verde. –Me gusta ser un hombre justo –dice cuando se le pide que se describa así mismo.

Él sabe la fama que tiene. Por eso se adelanta a las preguntas. –Me dan mucha tristeza todos los mitos que se han construido de mí y que se han vuelto mitotes mediáticos. A veces los medios, por tener nota, inventan cosas de mala leche. –Las macetas rotas dentro del PRI nacional por grupos suyos enojados, las amenazas a sus dirigentes, los adversarios enviados al hospital con golpes durante las asambleas en las que usted buscaba la dirigencia local, las bardas pintarrajeadas, los cristales rotos de esta sede cuando usted buscaba candidaturas para su gente, ¿no han venido de su movimiento? ¿No son actos violentos? –Sí. Pero no todos los Gutiérrez de este país son familiares míos. Ó sea, no todos los que hacen actos intimidatorios o violentos son porque yo los mandé. Al rato hasta me vas acusar de los sinarquistas que han resurgido en el DF, que también son gentes ligadas a mi persona. Bueno, me parece equívoco. –¿Le parece una acusación? –Me parece equívoco. No de tu parte, sino de los otros que han inventado este tipo de versiones falsas. Yo hace rato le comentaba a alguien: ‘Me vas a llamar violento, dime por qué me estás llamando violento. ¿Qué te dijeron? ¿Que yo he sido violento? O porque tú tienes una foto, un video, una denuncia penal que hayan hecho en mi contra para decir que soy violento’.

Eso sí que es una prueba, lo demás es ficción mediática. –¿Y tolera la violencia? Se echa para atrás de la silla. Jala su chaleco haciendo que se lo acomoda al cuerpo y mientras mira hacía el fondo de la mesa con actitud de reflexión, contesta con preguntas: –¿Cómo? ¿Que si la tolero [la violencia]? –¿La tolera? –No, no, no es que tolere yo la violencia, ni estoy de acuerdo con la violencia. Pero respeto las formas de manifestación. No estoy de acuerdo con que se agreda a los demás. Ojo: aquí me vinieron a romper las ventanas del PRI. No me digas que me mandé hacer un harakiri –dice, y se pone una mano cerca de la boca a manera de bocina y grita–: ¡Vengan y pártanme la madre porque soy masoquista! Ó sea, aquí vinieron los sinarquistas y por qué no dicen que es gente ligada al PRD, que incluso decidió cambiar el artículo del Código Penal para que hoy todo mundo pueda venir a la ciudad a hacer actos vandálicos y salir bajo caución, ¿no? Gutiérrez de la Torre pide una botella de agua purificada a un colaborador suyo mientras se deslinda de Cristian Vargas Sánchez, ex Diputado cercano a su movimiento y a quien le fascinaba el apodo de “dipuhooligan”. Así lo llamaron desde el primer día en que llegó a la Asamblea Legislativa del Distrito Federal, en donde rompió una puerta de vidrio que le impedía entrar al salón de sesiones. “Me gusta que me digan ‘dipuhooligan’ porque es de más caché que ‘dipuporro’.

Además porro no soy, porque no estudié”, ha dicho Vargas Sánchez. –¿Cristian es su amigo? –¿Cristian? Ni es mi sobrino, ni mi hijo, ni mi primo, ni mi hermano, ni nada. Fue militante del partido, fue Diputado local y no llegó por la lista plurinominal, ni propuesto por mí. Ganó en una contienda interna del partido su derecho a ser candidato, y después ganó los votos suficientes para ser Diputado. ¡Bueno! ¿Quién soy yo para cancelarle los derechos políticos a la gente? Pero las historias de las disputas y derrotas de algunos militantes del PRI de la capital del país se han contado desde los hospitales, y ha seguido cuando, desconsolados, deciden pasarse a otros partidos en busca de cobijo y protección. En otra parte de la conversación, el líder del PRI pone la mira en Miguel Ángel Mancera, Jefe de Gobierno capitalino, y en René Bejarano, el hombre tormenta del PRD en la ciudad. Tiene listo el plan de ataque político para echarlos del poder después de 16 años de gobiernos ininterrumpidos. Dice que salvará de la bancarrota a su partido y para vencer a sus adversarios tiene bien estudiadas sus debilidades. Sostiene que ya emprendió el ataque de manera silenciosa. Ataque silencioso.

El terreno al que llega la charla le incomoda. Pero hablar de la vida de Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre conduce directo a ese punto: el de la historia de su padre, la polémica carrera política de éste y hasta de su muerte. Fue el periódico español El País el que, en 1987, llevó la narración de su muerte a otras latitudes. Como si se tratara de un cuento macabro: “El ex Diputado del Partido Revolucionario Institucional (PRI) e inmensamente rico rey de la basura del Distrito Federal mexicano, Rafael Gutiérrez Moreno, fue asesinado la pasada semana por orden de su esposa, quien, con el crimen, quiso poner fin a 11 años de vejaciones. Rafael Gutiérrez, Rafa, que durante 20 años fue el líder de los pepenadores (trabajadores de los basureros) y alcanzó incluso un escaño de Diputado por el PRI en el sexenio del presidente José López Portillo, nació entre la basura, allí amasó su fortuna y encontró la muerte a los 54 años”. “Un reportero del diario El Universal escribe que el líder pepenador sobornaba funcionarios, corrió (expulsó) a los campesinos para edificar una residencia de cuento de hadas en dos kilómetros cuadrados de terreno, se puso brillantes en los tres dientes del frente, violaba a cuanta mujer encontró a su paso y tenía como ambición, de machista, tener 180 hijos.

Fue el 14 de febrero, Día de los Enamorados, cuando Martha García, de 29 años, esposa del asesinado, con quien tenía cuatro hijos y un quinto adoptado, tomó la decisión de asesinarle. Para ello se puso de acuerdo con sus hermanos y el autor material del crimen, Juan Carlos Roque, de 26 años. Tuvo dificultades Martha para abandonar la suntuosa casa, donde vivía prácticamente como una prisionera. Su marido no la dejaba salir, ni siquiera para asistir al velatorio de uno de sus hermanos, y esto, más los abusos sexuales cometidos con una sobrina de 16 años, fue la gota que hizo rebosar el vaso. Con el pretexto de acudir al dentista, Martha salió de casa y se puso de acuerdo con Roque, a quien se le prometieron seis millones de pesos (algo más de 700.000 pesetas) por liquidar al rey de la basura. Como anticipo, Roque recibió 300.000 pesos (unas 35.000 pesetas)”. –Ya déjenlo descansar, hombre. Ya no construyan sus notas en la leyenda urbana de mi padre. Él ya pagó con Dios lo que tenía que pagar si es que hizo algo en la tierra. Eso sí: nunca en el mundo terrenal estuvo detenido, pero los medios de comunicación, algunos, lo enjuician, lo sentencian. –¿Su papá fue amigo de José López Portillo? –Fue amigo de muchos políticos que utilizaron al entonces gremio de pepenadores para muchos mítines. –¿Cómo los utilizaban? –Iztapalapa era una tierra no muy poblada. Uno de los gremios fuertes era el entonces llamado Unión de Pepenadores, que ahora ya no existe, porque ya no hay pepenadores en la ciudad. Hay en el Bordo, Estado de México, pero ya no en la Ciudad de México. –¿Y la relación de usted con ellos? –Desde hace 18 años ni cobro ahí, ni devengo un sueldo, ni asesoro a nadie. El gremio que lideraba mi padre a los dos años de que él fallece se divide en tres: El de José Valdez, “El dientón”; el de Pablo Téllez y otro que lo empezó a liderar mi madre, Guillermina de la Torre, que después dejó en el 2000 para que se convirtiera en cooperativa. –¿Y no cuenta con el apoyo social de ese movimiento que simpatiza con usted? –El gremio Santa Catarina todavía tiene cercanía con el partido. El partido apoya las gestiones con el gobierno y todavía hay un pequeño vínculo sin tenerlo. Pero la mayoría de ellos ya ni siquiera están en el PRI, ¿eh? Ya los cooptó el PRD. –Ya que toca el tema: Hay voces en su partido que lo señalan a usted y a su movimiento de apoyar al GDF cuando a usted le conviene. Hasta hay fotos de gente suya en mítines de la ex candidata Clara Brugada a la delegación Iztapalapa. –Eso es falso de toda falsedad. Yo quiero a este partido como muchos de ellos no lo han querido. Yo me formé en las filas del partido. Empecé barriendo. –¿Es usted amigo de Marcelo Ebrard? ¿Lo ayudó en algún momento? –Eso es una mentira. Yo soy amigo de Marcelo. A Marcelo lo conocí aquí en el PRI en el 89 como Secretario General. -¿Del PRI en el DF? -Él. Marcelo. Sí, Marcelo fue el que me firmó mi credencial. –¿Y mantiene desde entonces cercana relación? –Tengo una relación cordial. Dejé de verlo diez años de los noventas hasta el 2000 que nos volvimos a reencontrar, él ya como secretario de Seguridad Pública de AMLO, y yo como Diputado de la Asamblea Legislativa. –¿Se vieron en algunas ocasiones? –Sí, nos vimos.

Platicamos porque hubo una coincidencia en reformar la ley de establecimientos mercantiles para afrontar una ola de asaltos bancarios que golpeaba a la ciudad. Dice que nunca nadie del PRD lo buscó ni le insinuó jamás hacerse su aliado para operar campañas y hacer que la izquierda en la ciudad de México se fortaleciera en todo este tiempo. Ahora que está en la dirigencia local del PRI, su movimiento, contra el que ni Enrique Peña Nieto ha podido, irá primero, asegura, a ganar la mayoría en la ALDF y después la jefatura de Gobierno del Distrito Federal. Revela que Peña Nieto le ofreció renunciar a sus intenciones de buscar la dirigencia local del DF para que llegara al gobierno federal. Pero que lo rechazó porque su proyecto está aquí en la capital. –A mí me interesa festejar el regreso del PRI al Antiguo Palacio del Ayuntamiento. Somos una generación que ha vivido en la oposición. A nosotros no nos tocó, lo que a otros de mi generación, fuera del DF: Que en sus estados les heredaran un gobierno del PRI. A Peña Nieto se le heredó un gobierno del PRI. Miguel Ángel Osorio Chong heredó un gobierno del PRI. Todos ellos que nos presumen, a la generación del DF: ‘Yo ya fui Gobernador’. Sí. pero porque te lo dejó un gobierno del PRI.

No es común escuchar a un priista hablar tan franco sobre la realidad, como lo hace Gutiérrez de la Torre. Una vez, en la Asamblea Nacional del PRI, fue el único de los 32 líderes del partido que no se rindió ante el Presidente de la República: rechazó su propuesta de borrar de los estatutos del PRI el candado para cobrar IVA a alimentos y medicinas. Decidido. Foto: Francisco Cañedo, SinEmbargo *** Gutiérrez de la Torre cuenta que sus riquezas son: su casa en Cuemanco, allá por Periférico Sur; 10 espectaculares que renta en distintos puntos de la ciudad de México a unos 25 mil pesos mensuales; dos departamentos en la Condesa; un restaurante en Veracruz, y sus coches. En la conversación es recurrente oírle hablar sobre discriminación, empezando por su partido y retomado por los medios de comunicación. Es moreno. Pesa más de 110 kilos. Tiene una mirada tan dura que si la clava en su interlocutor, es probable que lo obligue a mirar a otro lado. Se le pregunta si está consciente de que puede intimidar. –Pero yo no tengo la culpa que en la concepción saliera así, compa. Si yo me acerco a Mike Tayson me daría miedo. Perdóname si la naturaleza no me hizo más agraciado. Ya no es bronca mía, por más que uno quisiera. A lo mejor muchos sienten ese temor, pero ni soy Hannibal Lecter [el famoso psiquiatra de ficción a quien el escritor Thomas Harris le extrajo toda humanidad] ni practico el canibalismo, ni nada de eso. Asegura que la discriminación fue dura desde las últimas cuatro dirigencias nacionales del PRI nacional. Que es por eso que el partido no se ha recuperado. Que él es el líder que desde hace mucho tiempo pudo haberlo logrado. Pero que a pesar de los obstáculos a los que ha tenido que enfrentarse desde hace ocho años, ya está sentado en la silla del presidente del partido. Es evidente que siente tirria contra un personaje en especial: Beatriz Paredes Rangel. –Un grupo se opuso a la reestructuración del PRI –dice. –¿Quiénes? –Dulce María Sauri, Roberto Madrazo, Humberto Moreira, Beatriz Paredes. Paredes, quien tiene rasgos físicos que nos pueden asociar, ha tenido detalles raciales serios; raciales y discriminatorios. “Cuauhtémoc no puede pasar”, dijo a sus asesores. Una tos seca comienza a fastidiarlo. Toma agua, pero la tos sigue.

Se frota el pecho; se toca la manzana como buscando el alivio, pero la tos lo sigue castigando. Su colaborador le acerca otra botella de agua y hasta después de un minuto o dos, más o menos, es cuando empieza a recuperarse. Ofrece disculpas y dice que le ocurre de vez en cuando. No se le ha olvidado el tema y continua: –No sólo ocurre en la política o en tu partido: las actos raciales o discriminatorios también vienen desde los medios de comunicación. Si tú no tienes rasgos que le gusten a algún comunicador, o de verte güero, alto, guapo, hay maltrato. Como eres gordo, desparramado, feo, entonces, inmediatamente, te dicen: ‘Tu delito es portación de cara prohibida –lo dice sin perder el sentido del humor–. Entonces ya te juzgan. Y eso es lamentable en este país. –¿Le ha batallado duro por eso? –Le he batallado bastante. Porque te empiezan a poner adjetivos. “El hijo del Rey de la basura”, te empiezan a poner. “El hijo del cerdo…”. Ya mi padre tienen 26 años de que falleció. –Ahora platíqueme cómo va a ganarle al PRD en un país donde el peinado y la galanura importa en elecciones… –Yo voy a ganar con las candidaturas reales.

Esa es la primera etapa. No porque seas mi cuate, mi compadre, se te va a dar. Si el estudio que mande hacer me dice: tú eres quien debe de ser, contigo me voy, simpatices o no simpatices con mi grupo. Yo tengo que dar resultados como presidente del PRI y esos sólo se dan ganando elecciones constitucionales. –¿Y qué más, para ganarle a Bejarano y Mancera? –Bueno, entre el desmantelamiento que trae Mancera y las bajas en su popularidad se abren muchas oportunidades de poder disputarle al PRD el territorio. A eso súmale la entrada de Morena. –¿Pronostica un choque en la izquierda? –Cuando entre Morena a legitimarse como partido político en la Ciudad de México, en ese momento los perredistas van a estar divididos completamente. Y entonces nosotros vamos a tener chance por la división tan inmensa que va a traer Morena. –¿Y el PRI que tiene de bueno? –Estamos apostando al máximo activo que tiene este partido, que es el gobierno de Enrique Peña Nieto. Entonces, en ese sentido, creo que podemos ir avanzando sistemáticamente. –¿Hay otra etapa en su plan? –La segunda.

La segunda etapa es haber comprado oficinas móviles que son estas camionetas estaquitas que están abajo. Son veinte en total, y cada una irá a las demarcaciones como parte de la Jornada Total de Colonias. Voy a recorrer en las camionetitas llenas de perecederos y se los empezaré a vender a la gente a un precio popular. Frijol y arroz muy barato, que a su vez vamos a comprar a los campesinos de la CNC. –¿Conasupo móvil? –Exacto. Que ayuda a la gente. Hace rato me decían: ‘¿No es copiarle los esquemas al PRD?’. No. Es reavivar lo que el PRI hacía en los 70 y los 80, y que el PRD después nos los quitó. Gutiérrez de la Torre también diseñó llevar después de las cuatro de la tarde cinemas móviles para las familias de colonias populares con máquinas de palomitas y también caballetes y cartulinas para que las mamás lleven a sus hijos a pintar. “Vamos a poner ahí unas figuras emblemáticas de los héroes mexicanos. Más o menos a las seis o siete de la tarde, haremos nuestro pequeño mitin. E invitaremos a la gente a podar, a desazolvar las banquetas. –¿Son idea de…? –…Son ideas mías. A mí me gustaría decirte que fue idea de la colectividad. Pero la neta, no. Así pretende llegar Cuauhtémoc Gutiérrez de la Torre a la candidatura del PRI al Gobierno del DF. Porque eso quiere: ser el próximo en aspirar, por el PRI, a dirigir la Ciudad de México. Falta ver que dice Enrique Peña Nieto. A un lado de su escritorio hay una pareja de topogigos, ese clásico ratón de trapo que apareció en una serie italiana y que acabó cobrando éxito internacional. Están sentados y abrazaos sobre una banquita de hierro de unos 60 centímetros, del tipo de los que hay en los parques públicos. Les cuelgan las patas y parecen estar enamorados. “Esos me los puso mi sobrina Marijose, de nueve años. Me dijo: ‘No quiero que los quites de aquí”. Luego voltea a ver su cuadro con Superman, Batman y Linterna Verde, y dice: “Pero a mí me gustan los súper héroes”.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/18-07-2013/689175.

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