México, país de simuladores #Puntossobrelasíes

Publicado el Agosto 15, 2013, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.


Por Antonio Navalón – Reporte Índigo /Jueves 15 de agosto de 2013

* La política en México siempre es teatro y siempre tiene el pasado que, tarde o temprano, nos alcanza a todos
* Excepto por la Guadalupana y el sentimiento de orgullo de ser mexicanos, en México todo es simulación.
* La política siempre es teatro y siempre tiene el pasado que, tarde o temprano, nos alcanza a todos.

Estoy de acuerdo con el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas: no es 1940. Hitler no gobierna Alemania, Roosevelt no gobierna Estados Unidos y el mundo es otro. Sin embargo, cuando veo a los presidentes de los partidos políticos hablar de la reforma energética me digo: qué enorme generosidad política la del presidente que tiene unos gestores del Pacto que le hacen presentar una reforma que es del Pacto pero que no es del Pacto, que si les gusta pero “ya nos dirán si les gusta”, que la van a apoyar pero que cada uno debe defender su parte proporcional del mercado.

Bajo este panorama me pregunto: ¿cómo hay que hacer algo así que afecta al corazón? Por eso es que considero que es político. Es algo para lo que no existe un método, pero yo como simple ciudadano que paga sus impuestos –una, confieso que lo hago, porque soy ingenuo y dos porque al final del día para poder pedir hay que dar algo-, no entiendo muy bien dónde está el objetivo final de lo que propone.

Sé que habrá 500 mil o 5 millones de puestos de trabajo. Sé que abren pero que no abren. Sé que hay concesiones pero no hay cesiones o a la inversa, pero sobre todas las cosas, sé que Pemex es una empresa que necesita dejar de ser la pagana de todos los excesos y barbaridades de la clase política mexicana y requiere ser convertida en un instrumento de estabilidad, progreso y riqueza en bien de todos.

Para eso los partidos políticos, que viven del presupuesto, deben estar dispuestos a ser serios aunque sólo sea una vez.

Y esa seriedad requiere varias definiciones: una, ¿hasta dónde quieren llegar en el cambio de la Constitución? No porque crea que sea intocable sino porque si no me explican a dónde quieren llegar, no puedo opinar sobre el camino a tomar. Dos, una vez hecho eso, ¿a qué parte del mercado mundial, de los capitales y los técnicos le interesa?. Tres, ¿cuántos elementos de equilibrio social nos va a proporcionar esa estructura? Cuatro, ¿habrá apertura del juego para las entidades federales petroleras en México? Y cinco, en términos muy básicos, entre el momento de aprobar la reforma y que yo y los mexicanos podamos comer más tortillas, ¿cuánto tiempo pasará?

Mientras tanto, seguiré recordando a Mario Moreno, porque tal como lo están planteando parece, sobre todo, cantinflesco.

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