Oaxaca: La tormenta irriga un estallido social

Publicado el Septiembre 29, 2013, Bajo Noticias, Autor MonaLisa.


De acuerdo con el Censo de Población y Vivienda de 2010, 10% de los niños de Oaxaca vive en 59 de los municipios más pobres del estado –la mayor parte de ellos, indígenas–, donde se reflejan los Índices de Desarrollo Humano más bajos del país; a estas comunidades las castigan lo mismo la sequía que los fenómenos meteorológicos y de no atenderse este problema, sobre todo en lo relativo a la alimentación, podría desatarse un estallido social, afirma Porfirio González, presidente de la Confederación Nacional de los Consejos Comunitarios de Abasto.

Por Pedro Matías / PROCESO/ El Mañana -26 Sept 2013

A la prolongada sequía se sumaron, de súbito, las inundaciones provocadas por los meteoros Ingrid y Manuel.
Ambos abrieron las puertas al hambre que, en caso de no ser atendida, puede desembocar en un estallido social.

Porfirio González Cortés, presidente de la Confederación Nacional de los Consejos Comunitarios de Abasto, advierte: “La alimentación tiene que ver con la seguridad social.
Y si los funcionarios no se ponen las pilas y atienden la parte alimentaria, puede haber un estallido social, y más en Oaxaca, donde la población es muy vulnerable”.

De los 2 millones 434 mil 600 habitantes que viven en situación de pobreza en la entidad, 1 millón 244 mil 600, preponderantemente indígenas, carecen de acceso a la alimentación.

Pero “si piensan que con un pedazo de piso firme la gente ya tiene arreglada su vida, están equivocados, pues no le podemos dar mordidas a los tabiques ni al concreto”, ironiza González.

Manuel García Corpus, delegado de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa), sostiene que la seguridad y la soberanía alimentaria son garantía de estabilidad y gobernabilidad; de lo contrario, dice, Oaxaca podría entrar a una crisis social de grandes dimensiones.

En la entidad hay un déficit de 250 mil toneladas de maíz, 28 mil toneladas de frijol y cerca de 18 mil toneladas de huevo, mientras que el de leche y carne se acerca a 50%.

Las contingencias climatológicas registradas en diferentes regiones por sequía, vientos, granizo y lluvias torrenciales provocaron que el ciclo primavera-verano 2013 reportara 130 mil 945 hectáreas siniestradas en 240 localidades de 87 municipios, principalmente en Valles Centrales, así como en las regiones del Istmo y la Mixteca.

Por lo que atañe a Ingrid y Manuel, ambos fenómenos meteorológicos causaron daños a por lo menos 23 mil hectáreas, sobre todo de maíz, ajonjolí, cacahuate, sorgo, papaya, mango y cítricos en la Sierra Sur, el Istmo y la Costa, lo que acentuará la escasez de alimentos.

Y aun cuando los productores tienen “una prima de aseguramiento de 143 millones de pesos para 574 mil hectáreas en este ciclo”, García Corpus adelanta que solicitará al gobernador Gabino Cué apoyos pecuarios y agrícolas extraordinarios.

Para el funcionario, lo más reprobable de la administración de Cué es que haya regresado más de 737 millones de pesos correspondientes a programas para el campo de 2011 y 2012.
Añade que ésta tampoco consideró que el viernes 20 venció el plazo para saber si se ejercieron los 300 millones correspondientes a 2013.

Lo paradójico: mientras el gobierno estatal regresa dinero a la Tesorería de la Federación, el secretario de Finanzas de Cué, Enrique Arnaud Viñas, propuso en agosto pasado solicitar 2 mil 400 millones de pesos para proyectos estratégicos, productivos, de infraestructura y para el Fondo de Desastres Naturales (Fonden), lo que elevaría la deuda a 9 mil millones de pesos.

Los saldos dejados por Ingrid y Manuel fueron tres niños y un adulto muertos, además de 10 mil familias damnificadas, por lo que el gobernador Gabino Cué solicitó a las autoridades declarar el estado de emergencia para 77 municipios de la entidad, de los cuales 11 se consideran zona de desastre.

Sin embargo, la Secretaría de Gobernación emitió la declaratoria de emergencia sólo para 49 municipios, entre los que se encuentran comunidades afectadas por el sismo de 7.
4 grados del 20 de marzo de 2012, que afectó a 46 mil personas.

El director de Caminos y Aeropistas de Oaxaca (CAO), Guillermo Martínez, señaló que las precipitaciones pluviales de los últimos días provocaron deslaves y derrumbes en por lo menos 18 municipios.
Pese a ello, el gobernador Gabino Cué no se enlodó sus zapatos, pues giró instrucciones desde el palacio de gobierno.

Hasta el viernes 20, 26 comunidades de la Mixteca, Costa, Istmo y la Sierra Sur permanecían incomunicadas.

DESABASTO Y SEQUÍA
Porfirio González Cortés prosigue: “Ya hay desabasto de maíz en Diconsa.
El que estaba almacenado en las bodegas en Valles Centrales, sierras Norte y Sur ya no alcanza.
Ahora se está trayendo de Puebla.
La gente está resintiéndolo.
Sabe que cuando se siembra temprano, a estas alturas ya se tiene cosecha”.

Añade que de casi el millón de toneladas que consume Oaxaca, hay un déficit de 150 mil toneladas que, a raíz de esta situación crítica, se disparará a 250 mil.
“El gobierno, insiste, tendrá que ver cómo cubrir esas 800 mil toneladas de maíz”.

Según González Cortés, también presidente del Consejo Rural de la Reforma Yautepec, en las 2 mil 300 comunidades que atiende Diconsa con igual número de tiendas surtidas por 30 almacenes rurales no hay riesgo de hambruna, pero en otras comunidades, particularmente las indígenas, la situación es apremiante.

Si llega la hambruna, insiste, será porque los alimentos permanecerán embodegados en espera de alguna campaña política, o porque los recursos destinados a esos programas de apoyo terminarán en manos de políticos y líderes mafiosos.

El dirigente de los Consejos Comunitarios de Abasto expone que aun cuando su organización presentó 200 proyectos productivos, así como un padrón de 7 mil productores que requieren apoyo para reactivar sus parcelas, recibió un portazo de la administración de Cué, quien prefirió regresar 737 millones de pesos a la Tesorería de la Federación.

González cuestiona la medición del Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (Coneval) porque, dice, los funcionarios y las instituciones de medición afirman que “ya no somos pobres”, lo cual es falso porque ellos “piensan que con un pedazo de piso firme que tiene la gente ya está arreglada su vida, pero no”.

A su vez, García Corpus adelanta que la Sagarpa está haciendo la cuantificación de los destrozos causados por Manuel e Ingrid para operar el seguro contra catástrofes, que es de 143 millones de pesos, los cuales deben hacerse efectivos en apoyos a los productores.

Por lo que atañe a las hectáreas sembradas –615 mil 920, equivalentes a 99.
4% de la superficie programada–, según un reporte del 31 de agosto, 130 mil 945 de ellas, localizadas en Valles Centrales, Istmo y Mixteca, resultaron siniestradas por sequía, vientos y granizo.

El funcionario de la Sagarpa asegura: Si a la sequía, exceso de lluvia e inundaciones le sumamos que Oaxaca tiene un déficit de 250 mil toneladas y que habrá un retraso en la aplicación de recursos no ejercidos con prontitud, “eso provoca desesperanza y molestias entre los productores”.

Ahora, dice, “esperamos una reunión de evaluación –programada para el viernes 20– para evitar que los 875 millones de pesos destinados a la producción –dinero, 80% proveniente de la federación y 20% de las autoridades estatales– se regresen a la Tesorería de la Federación por falta de aplicación, como sucedió con los de los años precedentes”.
Hasta el cierre de esta edición dicha junta no se había efectuado.

Según García Corpus, datos de un estudio realizado por la Comisión Nacional para el Desarrollo de los Pueblos Indígenas e integrantes de la Organización de las Naciones Unidas, señala que en 2007 había en la entidad municipios con índices de desarrollo humano por debajo de los que se observan en regiones de extrema pobreza de África.
“Eso significa –dice– que no se tiene disponibilidad de los alimentos que se requieren”.

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