“La Tuta” y Nazario comieron ayer en un rancho cerca de Apatzingán, dice la iglesia; es “una farsa, un teatro”

Publicado el Enero 16, 2014, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

Este contenido ha sido publicado originalmente por SINEMBARGO.MX en la siguiente dirección: http://www.sinembargo.mx/16-01-2014/875195.

Ciudad de México, 16 de enero (SinEmbargo).– Nazario Moreno y Servando Gómez Martínez, los máximos líderes de Los Caballeros Templarios, comieron el martes en un rancho llamado “La Cucha”, cerca de Apatzingán, Michoacán, justo el día en que llegó el grueso de las fuerzas federales a Tierra Caliente, denunció el padre Gregorio López, encargado de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción, adscrita a la Diócesis de Apatzingán. “Nazario Moreno ayer comió con ‘La Tuta’ [Servando Gómez Martínez] en un rancho que se llama La Cucha, aquí a unos kilómetros de Apatzingán, y el gobierno lo sabía. Pero había que enfocar, focalizar la mirada en Fausto Vallejo [Gobernador de Michoacán], ese decrépito que vino a visitarnos cuando los jefes más nocivos de la reunión estaban reunidos allá, tal vez hasta con seguridad del gobierno mismo, de la XXI Zona Militar, que recibe nómina de Los Templarios”, dijo en una entrevista con Red Noticiero.

La estrategia de enviar fuerzas federales a Apatzingán, Michoacán, es “una farsa, un teatro” porque incluso los elementos de la Policía Federal (PF) reciben su nómina del crimen organizado y el gobierno federal y estatal lo saben, afirmó el padre Gregorio López, encargado de la Parroquia de Nuestra Señora de la Asunción en esa ciudad. Nazario Moreno González, conocido como “El Más Loco”, “El Chayo” o “El doctor”, fue dado por muerto por el gobierno de Felipe Calderón el 9 de diciembre de 2010. Pero otras fuentes dicen que viven, entre ellas los habitantes de la región. La Policía Federal de Genaro García Luna dijo que lo abatió en Apatzingán pero nunca presentó el cadáver.

Servando Gómez Martínez, “La Tuta” o “El Profe”, es la cabeza visible del cártel de Los Caballeros Templarios. En los últimos meses ha divulgado entrevistas y videos en las que establece posturas, amenaza y da instrucciones. El sacerdote Gregorio López, quien es miembro de la Diócesis de Apatzingán, expuso a Red Noticiero que, tras la llegada de las fuerzas federales, él registró a un grupo de Templarios, “vestidos de periodistas, ahí paseándose en las narices de los propios policías”. El párroco expuso que ayer, “el que cobraba la cuota, un suplente de Valladares, que participó en el sabotaje de la Comisión Federal de Electricidad (CFE), vestido de periodista, con su buena cámara y buen chaleco, se paseaba y hasta se tomaba fotografías enfrente de la policía militar en la Presidencia (Municipal)”.

Hoy, le están viendo lo “tarugo”, empezando por Vallejo (Fausto) y por el Presidente Municipal de aquí, y todo este teatro de títeres de los Templarios, porque están trabajando para ellos”. Se refirió al incendio de una farmacia, apenas a unos metros de la Presidencia Municipal, y denunció que al momento de comenzar a arder “todos los policías, aquí en fila, cobrando en el banco su nómina, no sé si fue día de cobro, pero ahí estaban todos en el cajero y a dos cuadros quemándoles las farmacias”. En Apatzingán ningún negocio abre, porque se quema y esa orden, dijo el sacerdote Gregorio López, la dio Nazario Moreno. “Así están las cosas aquí, aquí es un lugar sin ley. Aquí mandan Los Templarios, aquí mandan, deciden y hacen lo que les da su regalada gana”, expuso. ¿Y LOS CAPOS? “Querer mostrar a los ciudadanos de Michoacán que el gobierno tiene presencia y fortaleza, al mismo tiempo que no hay un solo miembro aprehendido del cártel de los Caballeros Templarios, es un montaje que no ayuda a dar credibilidad al proceso de estabilización del estado”, dijo hoy el doctor José Antonio Ibáñez, director del Programa de Derechos Humanos de la Universidad Iberoamericana. Añadió que persiste un “altísimo enrarecimiento” de la situación, debido a la tardía respuesta de las autoridades, la participación del Ejército, la falta de arrestos de miembros del cártel, y las hipótesis mezcladas que señalan que los grupos de autodefensa activos en el estado podrían ser parte de una estrategia paramilitar, o bien, ser resultado de un auténtico hartazgo del pueblo. “Hay quienes ya han señalado que se trata de una forma del gobierno para enfrentar al crimen organizado y salir exonerado de cualquier señalamiento internacional relacionado con derechos humanos”, agregó. “Michoacán se ha convertido en la gran raíz del crimen organizado en México”.

La maestra Sandra Salcedo, colaboradora del mismo Programa de Derechos Humanos de la Ibero, añadió que no puede pasarse por alto que existen autoridades responsables que permitieron que se llegara a este nivel de inseguridad en la entidad. “No se puede olvidar que las primeras obligadas de que esto y sus consecuencias no tuvieran lugar no son los integrantes del crimen organizado, sino las autoridades responsables de la seguridad”, dijo la analista. “No se debe caer en el falso contrapunteo de decidir entre la seguridad y los derechos humanos, pues se deben respetar incluso los de los detenidos”. UNA DURA CARTA El miércoles, el obispo de Apatzingán, Miguel Patiño Velázquez, lanzó una carta dura contra el gobierno federal. Dijo que en realidad ni los gobiernos ni los políticos tienen real interés en resolver los conflictos por los que atraviesa la zona de Tierra Caliente.

Criticó que en lugar de desarmar a los delincuentes la estrategia federal consista en desarmar a los comuneros. Carta íntegra Estimados hermanos y hermanas: Los hechos recientes, de este nuevo año 2014, han llenado de indignación a nuestro pueblo al cerciorarse de que ni los políticos ni el gobierno dan muestras de querer solucionar el problema de Tierra Caliente. En lugar de buscar a los criminales que dañan a la comunidad, el ejército mexicano, por órdenes superiores, fue a desarmar a las autodefensas de Nueva Italia y Antúnez agrediendo a la gente indefensa con el resultado de tres hombres muertos. La situación se les salió de control y al verse rodeados por la población comenzaron a disparar, primero al aire y después a las personas. Las palabras distan mucho de los hechos. Apatzingán está desde el viernes pasado hundida en el miedo y la zozobra. La quema de carros, negocios y hasta la presidencia municipal por parte del crimen organizado, que actuaron impunemente, mientras dos batallones de soldados estaban acuartelados.

En la autopista Apatzingán – Nueva Italia, los enviados del crimen organizado quemaron autobuses, tráileres y camiones de carga sin que los federales ni los militares lo impidieran . El crimen organizado sigue obligando a la gente a asistir a sus manifestaciones, sus líderes están plenamente identificados y no hay autoridad que los pare. Como resultado del Acuerdo para el apoyo de la Federación a la seguridad de Michoacán, firmado el pasado lunes, el día de ayer llegaron a Apatzingán cientos de militares y federales con todo un despliegue de fuerzas para integrar la policía militar. Hoy, en su presencia, el crimen organizado quemó una farmacia en pleno centro de la ciudad, alrededor de las 7:30 de la mañana. El pueblo está exigiendo al gobierno que primero agarren y desarmen al crimen organizado. El ejército y el gobierno han caído en el descrédito porque en lugar de perseguir a los criminales han agredido a las personas que se defienden de ellos. ¿No han comprendido que nos encontramos en un “Estado de necesidad”? Dietrich Bonhoeffer, líder religioso alemán que murió durante el Nazismo, escribía a su novia desde la prisión diciéndole: “Se precisa un concilio de todas las Iglesias…

¿Para qué? Nosotros somos conscientes de que alguien debe consolar a las víctimas, pero también alguien debe frenar a la máquina que asesina” (Cartas de amor desde la prisión). Les pedimos a los políticos, al gobierno y al Secretario de Gobernación que den a los pueblos de nuestra región signos claros de que en realidad quieren parar a la “máquina que asesina”. La gente espera una acción más eficaz del Estado en contra de los que están provocando este caos. Deseamos que la venida del Sr. Gobernador Fausto Vallejo Figueroa a esta ciudad de Apatzingán manifieste que sí hay voluntad política de buscar la paz anhelada. Al pueblo de Dios que peregrina en nuestra diócesis los exhortamos a no perder la esperanza, Dios está con nosotros y no nos deja solos en los momentos de peligro. Sigamos orando más fervientemente por la paz, con la confianza de que María, Reina de la Paz intercede por nosotros. Con mi profundo cariño y oraciones por el pueblo de Dios que camina en Tierra Caliente, tan castigado por el flagelo de la violencia absurda y fratricida.

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