Entrevista: Ahumada, en la mira del GDF antes de videoescándalos: Bátiz

Publicado el Marzo 5, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor MonaLisa.


* El ex procurador capitalino Bernardo Bátiz recuerda como “una cubetada de agua fría” los llamados videoescándalos

Afirma que el nivel de “tensión” creció hasta anular su diálogo con el ex procurador general de la República, Rafael Macedo de la Concha, a quien reprocha haber estado fuera del país cuando el empresario Carlos Ahumada Kurtz fue deportado de Cuba e interrogado en el hangar de la Procuraduría General de la República (PGR).

Advierte que mientras el empresario argentino Carlos Ahumada Kurtz, sentenciado por fraude a la delegación Gustavo A. Madero, no retribuya parte del dinero obtenido en esta operación ilícita [32 millones de pesos], podría ser reaprehendido en cualquier momento.

La Prensa / MÉXICO, D.F., marzo 5 (EL UNIVERSAL).-

En entrevista con este diario, Ahumada dijo que no puede ser detenido porque tiene un amparo que impide esa acción. En ese contexto, detalla Bátiz, la PGR inició una averiguación previa en su contra por revelar al entonces jefe de Gobierno capitalino, Andrés Manuel López Obrador, que la Secretaría de Hacienda y Crédito Público conocía de los viajes a Las Vegas de quien era secretario de Finanzas local, Gustavo Ponce, meses antes de la transmisión del video.

Datos que Bátiz obtuvo en una reunión privada de seguridad y se suponía debía tratarlos con reserva. Luego, López Obrador hizo pública la información.

A 10 años de esta crisis política, Bátiz suelta una carcajada y agrega: “Ya estoy abriéndoles los ojos: por ahí hay una averiguación previa contra mí, enterrada… Y la PGR es la PGR”.

Bátiz, quien continúa apoyando a Andrés Manuel López Obrador desde el Morena, estaba al frente de la Procuraduría General de Justicia del Distrito Federal (PGJDF) cuando se integró la averiguación previa por fraude en la delegación Gustavo A. Madero contra Ahumada.

“Puedo decir, con toda entereza, que actué en ejercicio de mis funciones y sin ninguna consigna. Nunca recibí una recomendación u opinión de cómo debiera actuar”, afirma en entrevista con EL UNIVERSAL.

El primero de marzo de 2004, Joaquín López-Dóriga transmitió el primero de tres videos que cimbrarían el gobierno de López Obrador.

En esa imagen aparecía el secretario de Finanzas local, Gustavo Ponce, en el casino del hotel Bellagio, en Las Vegas. ¿Cómo recibe la noticia? Fue como una cubetada de agua fría.

Fue un momento muy difícil para todo mundo. Sé que Andrés Manuel localiza [a Ponce] rápidamente. Lo invita a que se presente al día siguiente, temprano, a defenderse.

Lo que sale en la televisión puede ser criticable e inclusive penoso para un funcionario público, y más que maneje dinero y estar en Las Vegas apostando con cara de aburrido.

Pero en realidad no era un delito. No está tipificado jugar en los casinos. Está muy feo el que un secretario de Finanzas esté en un lugar de apuestas.

“Pero nada más él debió haberse presentado a explicar, y no. Simplemente desapareció y nunca lo localizamos nosotros. De hecho, lo localizó la PGR”.

¿Ponce no apareció en la investigación de la Contraloría por pagos a Grupo Quart [propiedad de Carlos Ahumada]? Nosotros investigamos eso.

Y él no firmó personalmente eso, nada tenía que ver directamente. Sí otros funcionarios de la secretaría, y dos delegados: el de Gustavo A. Madero y el de Tláhuac.

Pero no él. ¿Y qué había en la investigación? La Contraloría nos entregó una investigación, en donde pudimos corroborar que las empresas de Ahumada estaban recibiendo pagos muy cuantiosos sin contratos y sin obras efectuadas, lo cual es un delito.

“Iniciamos la averiguación previa, empezamos a darle seguimiento a los pagos que se le hicieron. En la Gustavo A. Madero fue donde tuvimos más datos, ahí encontramos que ese dinero pasó a varias empresas, y al final llegaba a una empresa que recibía los fondos y donde el accionista mayoritario, con el 90 y tantos por ciento, era un empleado o chofer de Ahumada, y aunque él tenía 1% de las acciones, era quien firmaba.

Íbamos en eso, estábamos en eso, cuando viene lo de [Gustavo] Ponce y después lo de [René] Bejarano”. Ahumada refiere que esta averiguación fue una trampa y que se inició en venganza por la difusión de los videos.

Él no sólo recibía el dinero en la cuenta, sino que dispuso ese dinero. Eso lo pudimos acreditar con informes del banco. Eran alrededor de 32 millones de pesos el fraude de la GAM, alguno de sus auxiliares o cuentas intermediarias, de paso hacia la de él, devolvieron la cantidad como de 10 millones de pesos, por lo que el fraude se redujo a 20 [mdp].

Pero el delito ya se había cometido. “Lo que él dijo en su libro es que esa acción penal que iniciamos en contra de él fue en respuesta o venganza de los videos y no es así, porque la averiguación previa estaba ya iniciada, no sé si meses o semanas antes; más de un mes sí, estábamos avanzando en ella cuando vimos los videos”.

En un asunto político, la línea entre justicia y otro interés es muy delgada. Cuando acepté el cargo de procurador, una petición que hice a AMLO, con la anuencia de [Vicente] Fox, fue que desde el punto de vista técnico en el ejercicio de las funciones de un procurador tuviera yo total autonomía y libertad.

Ni se lo tendría que haber dicho, pero sí se lo mencioné. ¿Hubo autonomía? En el caso de Ahumada, no hubo en ningún momento una insinuación, una indicación o que me apresuraran.

Ya estaba muy avanzado el proceso de desprestigio, la campaña en contra de la imagen del gobierno y del jefe de Gobierno, cuando nosotros consignamos el asunto a un juez y obtuvimos orden de aprehensión.

¿No pensó en renunciar? Fueron momentos muy difíciles. Nunca pasó por mi mente [renunciar]. Teníamos que estar unidos y mostrando entereza.

Sí me preocupé, la PGR es la PGR. Me citaron, y les mandé un oficio y les dije que fueran a tomar mi declaración a la PGJDF porque yo era un funcionario, y tuvieron que ir allá.

¿Nunca dudó de López Obrador? Por supuesto que no dudé de Andrés… ¿él qué tenía que ver? Quedaron claras las redes de corrupción adentro del gobierno.

Lo que hubo, además de un plan para hacer que tropezara el gobierno, fue, en la desesperación, la búsqueda de lo que pareciera más espectacular, pero no de fondo.

Lo que encontraron que fue esa grabación, de por sí perversa porque se hace a escondidas de Bejarano, se hace con una cámara oculta; y si había un delito que perseguir, pues lo estaban cometiendo los dos.

“Y por sí sola, la entrega de una cantidad de dinero, por muy grande que fuera, puede ser el indicio, la sospecha de que puede haber algo indebido detrás, pero en sí mismo no hay algo indebido, fue la sorpresa, fue el efecto mediático que manejaron muy bien.

Eso fue lo que hubo”. ¿Hasta cuándo inicia la averiguación contra Bejarano? Yo inicié la averiguación previa por unas declaraciones que él hizo respecto a que ese dinero lo había empleado para cuestiones electorales, diciendo en qué campañas, en qué delegados lo había aportado, y eso está penado por la ley.

La averiguación previa fue por delitos electorales y se siguió el procedimiento. Él, después de un tiempo que estuvo recluido, un tribunal de más jerarquía lo liberó.

Nosotros seguimos el procedimiento hasta donde pudimos. Y lo mismo con Carlos Ahumada. ¿Cómo fue abrir un proceso contra alguien tan cercano al gobierno? No es fácil, pero tampoco lo hacía yo personalmente.

Se llevaba a cabo a través de los funcionarios de la Procuraduría, del área que correspondía, ellos lo hacían, me informaban y me tenían al tanto.

Pero el proceso tenía que seguir contra cualquiera. ¿Y ha visto a Bejarano? Nos hemos visto, y ya. Nos saludamos, no se toca el punto. Es difícil, pero así debe ser.

¿Y Ahumada? Respecto de Ahumada no teníamos la menor duda y teníamos pruebas suficientes para encausarlo, le puedo decir que el juez de primera instancia dictó la sentencia en su contra, poniéndole más de seis años en su contra y condenándolo a devolver lo que faltaba por devolver.

Él interpuso una apelación, se fue al Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal, la sala le rebajó unos años, y con esa rebaja que hace la sala tiene la oportunidad de salir libre.

“Pero debieron pedirle que garantizara el pago; por una falla no se hizo y fue cuando se escapó a Argentina. Pero el proceso continuó: él nunca fue absuelto, y con esa rebaja puede salir y pide amparo”.

¿Integraron bien la averiguación? Al final del proceso, en el Poder Judicial local y federal lo condenan, quiere decir que las pruebas que aportamos fueron efectivas para condenarlo y que la defensa que hizo no fue suficiente, y no pudo acreditar que no fue culpable.

¿Ya retribuyó el dinero? Por eso no vuelve, porque podrían reaprehenderlo. No lo han hecho, no sé si lo devolvió o no. “Hizo mucho daño aquí porque esa forma de hacer las cosas, de dar el dinero en efectivo, mal o bien, apoyo a campañas, cohecho, y además grabarlo y exhibir la grabación ocultando su rostro, indica una mente demasiado tortuosa”.

¿Por qué se metió la PGR? Escapa Ahumada y se va a Cuba. Cuando el gobierno de Cuba lo envía y se hace público, sabemos que llega al hangar de la Procuraduría [PGR].

Ahí llega un subprocurador, no está Macedo de la Concha. Yo hablo con un subprocurador. Le pedí que nos lo entregara, que yo tenía la orden de aprehensión y que se iban a hacer los trámites.

Mandó a un fiscal de aprehensiones. Lo hacen pasar de la calle al hangar, pero no lo dejan pasar a la oficina donde ya estaba o iba llegando Ahumada.

Lo dejan en medio, en una especie de patio. Él me habla y me dice que ahí está, pero que no le entregan a Ahumada. Yo vuelvo a insistir y pasa una hora, dos horas, tres horas y sigue la misma situación.

Hay mucho movimiento de helicoptéros y decido ir personalmente al hangar, me parece [que] había el riesgo de que lo llevaran a un lado distinto y que no lo entregaran a la Procuraduría local.

Lo entregaron, ellos no tenían razón para retenerlo ahí. ¿Habló directamente con el procurador general [de la República]? En esa etapa hablé varias veces con él; pero cuando entregaron a Ahumada él no estaba, andaba en Miami, con él no hablé para tratar este asunto.

Pero, ¿sí hubo interlocución? Para este asunto no. Con Macedo de la Concha nunca hablé directamente de eso. ¿Cómo era su relación? Nunca fuimos amigos.

Una vez acudí a una ceremonia con mi moñito, el que usábamos los que defendíamos el gobierno de López Obrador. Cuando me tocó hablar sobre el tema de las agencias mixtas, hablé de ello, pero también señalé que se estaba cometiendo un acto indebido con el proceso de desafuero [contra López Obrador], hablé en defensa de ese gobierno.

Tenía que cumplir la parte formal de las agencias mixtas, pero tampoco podía aparecer como subordinado del procurador general. ¿Había tensión en el gobierno? Nunca vi desesperación. Sí mucha tensión. Hay por ahí unas fotos, parece que estamos en velorio. Hubo mucha preocupación [durante el desafuero].

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