Tercera Lamada: ¿Cómo se llamó la obra? @saldanajorge

Publicado el Julio 12, 2014, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

Se lo advierto Culto Público: Es una tragedia.

PRIMER ACTO

SALDAnABruno es el nombre del primer personaje, un joven potosino promedio y “semi-calificado” de acuerdo al reporte del departamento de Recursos Humanos de la empresa en la que hasta hace unos años trabajaba.

Cada madrugada, Bruno se tenía que trasladar en su incondicional bicicleta para llegar temprano a laborar y así ganar el miserable (pero necesario) bono de puntualidad que la empresa “generosamente” ofrecía.

Durante sus traslados, casi siempre de madrugada, Bruno pensaba en su esposa, sus dos hijos… y el que estaba por nacer.
Su creciente familia y decreciente capacidad adquisitiva le atormentaban a cada pedalazo mientras el sonido del dínamo pegado a la rueda trasera de su bicicleta, se parecía cada vez más al de un látigo sobre su espalda.

¿Tanto desvelo, esfuerzo y angustias por 130 pesos diarios? -pensaba Bruno- ¿No sería mejor poner aquel negocio que siempre soñé…?

Corría el año de 2008. Un día de tantos a Bruno se le iluminaron los ojos y detuvo su camino cuando vio un gran espectacular en el que se anunciaba la instalación de la empresa armadora de vehículos de clase mundial.

Por fin una empresa de primer mundo….seguro los salarios son mejores….seguro que dan más prestaciones…vales de despensa… transporte… ¡Caray, sería un tonto si no busco una oportunidad ahí! – Exclamó esperanzado Bruno.

(SE APAGAN LAS LUCES. SALE BRUNO DE LA ESCENA. ENTRA MANUEL)

Manuel es toda una promesa: ingeniero egresado del Tecnológico de Monterrey con excelente promedio, mejor inglés y estudioso por su cuenta del Alemán. De familia potosina acomodada y relaciones inmejorables.

El discurso del triunfo, del éxito, de la competitividad y el sueño de pronto ser CEO circulaba por sus venas.

Seguro de sí mismo Manuel acudía a cuanta entrevista conseguía mientras recordaba los métodos de negociación, sus clases de comunicación no verbal y repasaba las sumisas pero recomendables respuestas a las insufribles preguntas sobre “¿Cómo te ves en 5 años?”

“Nosotros te llamamos” era casi siempre la respuesta que Manuel recibía de inmediato cuando hablaba sobre sus “pretensiones” económicas.

La oferta más generosa que recibió Manuel fue parecida a esta: “Para empezar, y si logras todos los objetivos, te ofrecemos 7 mil pesos” (que disminuidos solo por impuestos y el gasto de gasolina de su vehículo compacto prácticamente hacían ganar a Manuel, cuando mucho, 90 pesos más que Bruno). Tras hacer una tabla comparativa, aplicar un FODA, y calcular sus impuestos, Manuel no aceptó.

Decepcionado se fue del País.

(MANUEL SALE POR LA DERECHA. ENTRA WILFRIDO)

Wilfrido es un hombre de buenas intenciones aunque ya viejo y mañoso. Actualmente administra un edificio que pertenece a muchos dueños.

Hace unos años convenció a los propietarios del inmueble para que lo contrataran prometiendo seguridad, servicios y un sin fin de bondades que no obstante a la fecha no ha cumplido.

Arrebatado, iracundo, intolerante y cansado de las críticas de los dueños del edificio que de vez en cuando se acuerdan de pedirle resultados, Wilfrido viajó a tierras lejanas para atraer a un nuevo inquilino al edificio.

Pensando en que el prestigio de aquel nuevo habitante le ayudaría a mantener el control del edificio, ofreciéndole el agua, renta, las escrituras del espacio, y hasta el dinero del mantenimiento que pagan los propietarios del inmueble mes con mes.
El extranjero aceptó la ofrenda servida en bandeja de plata.

SEGUNDO ACTO

Bruno fue contratado en aquella gran empresa inaugurada en 2008. Feliz por su nuevo empleo, su nuevo hijo y su nuevo salario, decidió comprar una motocicleta a crédito.

Bruno pensó: “Definitivamente estoy progresando. Hubiera sido un loco en abrir aquel negocio, hoy mi familia aunque vive al día…vive un poco mejor” (y aparentemente era cierto).

Manuel por su parte encontró una empresa en un país europeo que valoró sus conocimientos en ingeniería. No le importó que por ser extranjero y latino, le pagaran mucho menos que a sus compañeros nacidos en el viejo continente, no obstante -comparado con lo que podría ganar en San Luis- era más que suficiente para que Manuel y su bella novia pelirrubia y ojiazul vivieran, ahorraran, viajaran y en general gozaran de una calidad de vida envidiable.

Entre tanto, Wilfrido convenció a los dueños del edificio de que traer a ese nuevo inquilino, a pesar de su costo, valdría la pena para todos y generaría miles de empleos para miles de potosinos…como Bruno -por ejemplo- e incluso algunas decenas de puestos para jóvenes preparados…como Manuel.

Por un tiempo todos quedaron contentos.

TERCER ACTO

Una noche sin luna, obscura y presagiosa, cubrió San Luis Potosí. En el trayecto a su cada vez más exigente empleo, Bruno fue atropellado por un camión urbano. Malherido fue a parar al Seguro Social donde apenas le salvaron la vida. Sus constantes incapacidades mermaron su ingreso y “quesque” el “Outsourcing” le arrebató el empleo.

El intermediario empleador lo liquidó “conforme a la ley” pero el dinero no alcanzó para cubrir el tiempo que tardó Bruno en conseguir un nuevo trabajo (sobre todo porque nunca lo encontró).

Tampoco alcanzó para las mensualidades de la motocicleta, y lesionado en su historial crediticio y en su cuerpo, la Zona Industrial potosina le negará a Bruno un empleo, lo mismo que cualquier institución un crédito.

Para Bruno se esfumó pronto el progreso y se llevó consigo la posibilidad de poner el negocio de sus sueños.
Esa misma noche Manuel, el de Europa, recibió un correo. Le instruyeron regresar a su tierra porque abrirían una planta armadora que requería de su experiencia y lengua materna.

Los ojos azules de la pelirrubia soltaron una lagrima.. pero no soltaron sus raíces. Despidió a su latino enamorado para quizás no verlo nunca más.

De regreso a la segunda mejor ciudad para invertir, a Manuel le empezaron a pagar en pesos y le instruyeron contratar a sus paisanos de mejores perfiles. A los ejecutivos ofreció 7 mil mensuales “siempre y cuando cumplieran los objetivos”, y a los obreros de línea 130 pesos diarios.

Se llenó la planta, empezaron las labores. Varios ingenieros egresados, como Manuel, del Tecnológico de Monterrey aceptaron la “oportunidad”.

Manuel duró poco en el puesto. Con el tiempo uno de sus colegas (con el discurso fresco de la ambición circulando por sus venas) obtuvo un ascenso que lo desplazó al desempleo.

Una mañana fresca de verano, Manuel compró a Bruno el periódico para buscar trabajo.

Mientras tanto el edificio que administraba Wilfrido caía en la ruina. El inmueble había quedado sin agua y sin recursos. Los dueños corrieron y olvidaron a Wilfrido, lo mismo que hizo su esposa (que terminó rica de hacer negocios durante la administración de su marido) según consignaba el mismo diario esa mañana vendido.

¿Cómo se llamó la obra? ¿Sueños de una noche de verano? No.

La obra lleva por título Bruno, Manuel y Wilfrido…pero se le conoce más como BMW para los amigos.

BEMOLES PARA LLORAR

Que tristeza que con el terrible accidente ocurrido en días pasados a la altura del Huizache apenas nos demos cuenta que niños, mujeres y adultos potosinos no tengan otra opción que vivir en una especie de esclavitud, de miseria y de una absoluto vacío de oportunidades. El Gobierno del Estado no pudo ni auxiliar a los muertos o heridos y tuvo que entrar al quite, otra vez, la Policía Federal comandada por el potosino Enrique Galindo, que si no….#QUIÉN SABE CUIDADITO

Pobre del Procurador Miguel Ángel García Covarrubias si el presunto multihomicida de Tamuín consigue su libertad por una mala integración de la Averiguación. No vale la pena ni mencionar todas las pifias de su paso como abogado del Estado, pero ésta ni su protector Cándido, ni su Jefe Toranzo se la perdonarían. #YA VEREMOS.

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One Reply to "Tercera Lamada: ¿Cómo se llamó la obra? @saldanajorge"

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Félix Chávez  on Julio 13, 2014

Cautivos del sistema y de nosotros mismos, parece ser el mensaje de esta cruda descripción cotidiana.