Peña Nieto concretó el “programa histórico” del PAN

Publicado el Septiembre 2, 2014, Bajo Noticias, Autor Gloriamlo.

Albaro Delgado

Álbaro Delgado
Segundo Informe

Restaurar la institucionalidad, aplicar una política ciudadana e impulsar liderazgos con valores: estos tres puntos son la propuesta central de Luis Felipe Bravo Mena para rescatar al PAN, según su libro Acción Nacional ayer y hoy, de reciente aparición. En entrevista, aplaude las reformas de Enrique Peña Nieto, y las presume al asegurar que significan el triunfo del programa histórico de su partido, en especial, aquella que aniquila la gesta expropiatoria de Lázaro Cárdenas.

A 75 años de su fundación el PAN vive una paradoja: Se parece cada vez más al PRI en sus prácticas políticas, que tienen moribundo al panismo, pero el presidente priista Enrique Peña Nieto fue el encargado de materializar su “programa histórico” de gobierno.

“Podemos decirnos satisfechos porque realizamos nuestro programa histórico”, se ufana Luis Felipe Bravo Mena, ideólogo de la Confederación Patronal de la República Mexicana que llegó a presidir al PAN en 2000, cuando Vicente Fox ganó la Presidencia de la República.

Como Salinas de Gortari en su sexenio, compara Bravo Mena, Peña Nieto realineó al PRI y “el programa histórico del PAN, político y económico, está hoy en la ley”.

En entrevista con Proceso, el jueves 28, el exsecretario particular de Felipe Calderón y exembajador en El Vaticano aplaude la “victoria cultural” del PAN por las reformas impulsadas por Peña –quien este 1 de septiembre rendirá su Segundo Informe de Gobierno–, sobre todo la que revierte la expropiación petrolera, que inspiró la fundación de ese partido.

“(El PRI) rectificó y retomó el programa del PAN. Diría Manuel Clouthier: Salinas me robó mi programa de gobierno”, evoca Bravo Mena al excandidato presidencial panista en 1988, de quien fue asesor.

–¿Entonces Peña también le robó al PAN su programa de gobierno?

–Tomó el programa de gobierno del PAN.

–Peña y el PAN reclaman las reformas para sí y actuaron como unidad. ¿Es el PRIAN?

–No. El PAN ha sido congruente y consistente en su programa. El que ha cambiado es el PRI.

–Si no hay los beneficios prometidos con las reformas, ¿las consecuencias serán no sólo para Peña, sino también para el PAN?

–Habrá que ver cómo se aplican, porque los principios por los que el partido ha luchado en su programa histórico en las reformas constitucionales están bien recogido, pero en las secundarias ya tuvieron un cierto recorte.

Aclara: “Ahora viene la parte de la instrumentación y en todo caso vamos en absoluta y completa vigilancia para pasar a la clara oposición a las medidas que no respondan a la esencia de esa reformas. Y el ciudadano podrá hacer la distinción de en qué cambios constitucionales y algunos legales el PAN es cooperador y coautor. No tenemos por qué avergonzarnos de ello”.

Ahora el PAN debe impulsar otras reformas como la social, en la cual se inscribe la consulta popular por un salario digno, pero también –adelanta– debe combatir a Peña y al PRI.

“Hay momentos de colaboración, de competencia y de combate. El PAN va en esa línea. ¡Fueron dos años, la tercera parte del sexenio, de cooperar! Hay que plantear nuevas banderas. El programa histórico del PAN no era sólo electoral, no sólo reformas económicas, tiene una dimensión social que se nos ha quedado pendiente. ¿Por qué? ¡Primero era la democracia!”

El PAN, comparsa

Pero el júbilo por la materialización del “programa histórico” del PAN en el gobierno de Peña, estéril en los sexenios de Fox y Calderón –en los cuales Bravo Mena fue protagonista privilegiado–, llega cuando este partido padece la peor crisis de su historia, que lo tiene moribundo.

Ese tema lo aborda ampliamente Bravo Mena en Acción Nacional ayer y hoy. Una esencia en busca de futuro, un libro que representa, dice, “una voz de alerta” sobre la sustitución del “panismo”, que él define como la cultura política democrática de sus militantes, por prácticas clientelares y corruptas que lo hacen parecerse cada vez más al PRI.

En efecto, en su libro de más de 500 páginas, editado por Grijalbo, Bravo Mena advierte que el panismo vive horas cruciales: “No creo exagerar cuando afirmo que está en riesgo la supervivencia de esa peculiar cultura política, y que podría fenecer aun si continuara existiendo una organización política con las siglas del PAN”.

Admite que ese partido podría seguir apareciendo en las boletas electorales, pero ya no representaría los principios que animaron mucho tiempo a sus seguidores: “El PAN podría tener legisladores y gobernantes sin la menor idea de lo que significa la victoria cultural del panismo. Nada de eso es inverosímil, porque ya vive entre nosotros”.

Y agrega: “Sin panismo, el PAN será un partido comparsa de los gobiernos en turno, una simple maquinaria electoral para operar en lodazales o una organización-franquicia en manos de vivales para lucrar económicamente desde las posiciones gobernativas, una más entre tantas que ya tenemos en la política mexicana”.

–¿No es ya todo eso el PAN?

–Por eso planteo que esto no es algo impensable ni inverosímil –admite–. Ya está entre nosotros en muchos lados y por eso es la voz de alerta.

Político que ha estado en la cumbre –presidía el PAN cuando Fox ganó la Presidencia– y en el abismo –se desplomó al tercer lugar como candidato a gobernador en el Estado de México en 2011–, Bravo Mena niega que el PAN sea “comparsa” de Peña, como afirman los enemigos de Madero.

“Yo no comparto ese punto de vista, aunque existe ese riesgo”, dice el guanajuatense. “Hay algunas cosas que, en algún momento, preocupan y que pudiera darse esta situación.”

–¿Cuáles por ejemplo?

–En algunas leyes secundarias que no correspondían exactamente al espíritu de la reforma constitucional debimos haber tenido mayor fortaleza y endurecer la pierna.

Exdiputado y ex senador, afirma en su libro que el PAN enfrenta una disyuntiva: “Reencontrarse con su alma panista ciudadana o ser una mala réplica de lo peor del PRI. Lo primero lo condujo al triunfo. El extravío por lo segundo lo demolerá hasta sus cimientos”.

Y añade: “Ser una copia defectuosa de lo que siempre combatió lo convertirá más pronto que tarde en una pieza desechable de una restauración autoritaria, venga de donde viniere y sea del color que fuere”.

–El gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, es militante panista, pero ¿es emblema del panismo?

–Aquí funciona muy bien lo que es la tesis y el hilo conductor en el libro: Se puede ser militante del PAN sin ser panista. Tenemos un militante del PAN que gobierna Puebla, pero creo que la cultura panista, que se llama panismo, no está ahí.

–¿Moreno Valle puede ser el candidato presidencial del PAN?

–No quiero especular, falta todavía para que esta posibilidad pueda consolidarse, pero es una reflexión que tenemos que hacer en los próximos meses y años: El tipo de abanderado que debemos llevar a la Presidencia de la República y esta idea de simplemente competir por competir o realmente llevar un abanderado que refleje la esencia del PAN.

Consciente de que los ciudadanos y aun los panistas no distinguen entre el PAN y el “panismo”, Bravo Mena explica que el primero es la institución y el segundo es la encarnación de los principios de la misma.

“La institución está en el papel. Pero lo que hace que la institución tenga vida real y haga cosas son sus agentes y éstos son sus militantes, siempre y cuando estén en congruencia con la causa de la institución”, expone.

Y ejemplifica: “Si yo traigo mis causas personales, totalmente ajenas a los fines de la institución, la institución sigue en el papel, los que estoy realizando son actos a nombre del PAN, pero no soy panista”.

Eso se está generalizando en el PAN, como lo sucedido tras la derrota en 2012: Los intentos por una regeneración por parte del panismo sucumbieron a las “tribus”.

“Los impulsos provenientes del panismo que se resiste a morir no lograron vencer la avaricia del poder ni la disputa entre grupos y tribus que ya se preparan para el asalto del 2018.”

–Esto parece ya una fatalidad.

–Se preparan, pero el panismo no ha muerto –aclara Bravo Mena–. El panismo está ahí y sigue teniendo una vida y una posibilidad de influir en el futuro del partido.

Impunidad arraigada

Aunque durante y después de los sexenios de Fox y Calderón se han acumulado escándalos de corrupción y de impunidad en el gobierno y en el PAN, Bravo Mena omite estos problemas en su libro.

Lo reconoce pero aclara: “Cuando al interior de los órganos del partido se han planteado casos, siempre se ha puesto por delante la presunción de inocencia. Y ésta, en un partido con una cultura jurista muy fuerte, ha dejado que muchos casos se desvanezcan y finalmente nos quedamos con esa mala conciencia de que algo pudo haber pasado, pero que no lo clarificamos”.

Las prácticas corporativas se han enquistado en el PAN y un ejemplo vigente son los datos que ofrece Bravo Mena en su libro: Tras el refrendo, que disminuyó de 1 millón 800 mil a 367 mil militantes, otra vez se dispararon los números con la reapertura de la afiliación.

“Para abril de 2014 los miembros del PAN ya habían ascendido de nueva cuenta a 558 mil 261, lo que significa que la lista nominal de 217 mil 593 militantes con derecho a votar el 18 de mayo se formó con 38.9% de la militancia; el resto, 340 mil 714 (61.1%) son afiliados con menos de un año de ingreso”. Al respecto dice saber que Madero está preocupado por ese tema y por eso designó a María del Carmen Segura encargada del padrón.

“¿Es vitalidad o es corporativismo, clientelismo, que en un año se haya doblado otra vez la militancia? Vale la pena hacernos la pregunta, porque ahí está fincado el futuro, porque son los votantes de los procesos internos de mañana.”

En su libro, Bravo Mena muestra su desprecio por Fox, cuyo gobierno no tuvo “visión histórica” y en 2012 “fue fichado para el coro cantor de la segunda victoria del ‘nuevo y democrático’ PRI”, pero se muestra en extremo condescendiente con Calderón.

Llama “negociación confusa y equívoca” al pacto de no alianzas en el Estado de México en 2011, gobernado aún por Peña Nieto, firmado por el entonces presidente del PAN, César Nava, y la priista Beatriz Paredes, con el secretario de Gobernación, Fernando Gómez-Mont, como testigo.

Alega que Calderón nunca supo de ese acuerdo y revela que el PRI quería que no hubiera alianzas del PAN con el PRD en todo el país a cambio de aumentar impuestos. “Era una condición muy abusiva del PRI. Sacar adelante un programa económico dificilísimo y necesario por la crisis económica a cambio de que el PAN no hiciera alianzas”.

Justifica también la manera en como Calderón corrió del gabinete a Josefina Vázquez Mota, en una ceremonia pública en la cual ésta casi se desvanece, y dice que “puso en orden” su equipo cuando ordenó declinar a prospectos presidenciales para favorecer a Ernesto Cordero.

–Calderón también impuso a Germán Martínez y Nava en la presidencia. ¿Ese es el panismo del que usted habla?

–Es una pregunta muy difícil. Si es así, evidentemente no, pero esa no era la razón. Y yo lo digo en el libro: En un afán de comprender integralmente el fenómeno, él estaba impulsando una generación, él tenía una idea generacional.

Las de Martínez y Nava, afirma, no fueron imposiciones: “Los ponía a jugar, les generaba oportunidades, pero no los imponía. Tan es así que no siempre tuvo éxito”.

Contra las tribus

Convencido de que el PAN aún tiene remedio, y por eso escribió el libro como una contribución a su partido en su 75 aniversario –que cumple el 15 de septiembre–, Bravo Mena propone tres ejes de acción para la regeneración de la institución partidaria.

Uno, restaurar la institucionalidad: “Lo urgente e importante es que se restaure el peso de la institución por encima del grupismo, de las parcialidades y de los caudillos en ciernes”.

El segundo es instrumentar una política ciudadana, cuya antítesis es la grilla autorreferencial y la política cupular y poseedora y defensora del poder: “La agonía del PAN proviene de esa permanente lucha para tener poder adentro y no para desplegar la acción del partido al servicio de la comunidad y de sus causas.

Y tercero: Impulsar liderazgos con valores, antepuestos a la política-espectáculo: “Los liderazgos con valores resisten las adversidades, los ataques, el tiempo. Los actores políticos mercadotécnicos dependen del dinero que invierten en publicidad e imagen. Por eso la política-espectáculo es insultantemente costosa y en ella no gana el mejor, sino el que dispone de la mayor cantidad de dinero”.

Concluye su libro con la advertencia de que la suerte del PAN en 2015 dependerá de estos tres ejes, y anticipa: “Esa será también la plataforma para encarar la próxima elección presidencial de 2018. Entonces se sabrá si el panismo sobrevivió y alimenta el alma de la institución con motivos espirituales en la ‘brega de eternidad’ del siglo XXI, o el PAN se transformó en la serpiente que se devora desde su cola”.

“Aún estamos a tiempo. Ganar la Presidencia pasa necesariamente por la reconstitución de un proyecto común. Porque ganar la Presidencia, tener triunfos electorales, no puede ser simplemente la victoria de facciones o de caudillismos personalizados”, concluye.

Fuente: Proceso 1974

Post: Gloriamlo

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