Maestro de Michoacán desenmascara mentiras de gobierno tras millonarios recortes

Publicado el Mayo 18, 2015, Bajo Noticias, Autor LluviadeCafe.

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Por: Redacción Revolución 3.0

(18 de mayo, 2015).- No fueron suficientes para el gobierno y los empresarios mexicanos los recortes anunciados en agosto pasado: 7 mil 800 millones de pesos a educación y 1500 millones de pesos al ISSSTE. Según los “especialistas” de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), Mexicanos Primero y el Banco Mundial (BM) (todas ellas organizaciones para la competitividad y las relaciones del mercado internacional, pero no para el tema educativo), lo que está generando mayores fugaz de dinero, es la nómina magisterial, por tal motivo es necesario reducir el presupuesto para las escuelas normales, si es posible, mejor cerrarlas y abrir la función docente a todas las profesiones, así también disminuir las prestaciones de los trabajadores en servicio. Sin embargo, el objetivo central es el despido selectivo y masivo de los trabajadores de la educación.

En este panorama, donde la mayor amenaza para el magisterio es su estabilidad laboral, el Sindicato Nacional de los Trabajadores de la Educación (SNTE), que en todo momento se ha mostrado a favor de las recientes reformas “administrativa” y “laboral” a los artículos 3º y 73º, así como a la Ley de Coordinación Fiscal para la centralización de la nómina, pretende que el “aumento salarial”, del 3.4 % directo al salario base, sea un logro mayúsculo de su organización y una gran mejora para los educadores.

La falacia del SNTE es totalmente desmontable si hacemos una remembranza de los aumentos salariales al magisterio, de 2010 a 2015:

2010 Incremento de 4.9 % al sueldo base.

2011 Incremento de 4.75 % al sueldo base.

2012 Incremento de 4.25 % al sueldo base.

2013 Incremento de 3.9 % al sueldo base.

2014 Incremento de 3.5 % al sueldo base.

2015 Incremento de 3.4 % al sueldo base.

Observamos una tendencia a la baja en cada año, por lo cual, lejos de ser un triunfo, resulta ser un asunto preocupante, cuyas repercusiones se ven reflejadas en la pérdida del poder adquisitivo de los docentes. Según FORBES México, las carreras de profesor o profesora de preescolar o por asignatura específica, figuran entre las cinco profesiones “peor pagadas” en nuestra país.

Si tomamos en cuenta el salario base del docente con una clave de primaria en el Estado de Michoacán, el 3.4% significará un incremento real de $119 pesos quincenales, es decir, 8 pesos diarios en números redondos, que a duras penas alcanza para medio kg de tortilla o para un pasaje del transporte público. De manera muy contrastante, el último aumento que el gobierno venezolano hizo al salario de sus educadores, fue de 30%, prácticamente, 10 veces más que a los mentores mexicanos.

La reciente presencia de altos funcionarios de la OCDE y el BM, sólo empeoró el panorama, sus declaraciones giran en torno a que en México no se requiere más inversión educativa, sino administrar bien lo que hay, levantando la fundamentada sospecha de querer desmantelar la escuela pública. Su otra estimación se refiere a que tampoco son necesarios más profesores; estas aseveraciones contrastan mucho con la realidad, pues del total de escuelas en el país, cerca del 50% no son de organización completa, sino unitarias o multigrado, en otras palabras, carecen del personal docente y de apoyo necesarios para garantizar el derecho del alumnado a una buena educación.

Hay una clara intención que pretende despedir miles de trabajadores, ya sea por la evaluación para “la permanencia” (que el Instituto Nacional para la Evaluación Educativa (INEE) calendarizó a partir del mes de julio próximo) o por el recorte a la nómina magisterial que ya deja ver sus implicaciones más graves en la falta de pagos. Tal es el caso de miles de maestros de Guerrero, Baja California Sur y Baja California, quienes desde hace meses no reciben su salario, teniendo conflictos y paros escolares como consecuencia de ello. En Michoacán surge una situación similar; el titular de la Secretaría de Educación reconoce solvencia financiera para los profesores estatales sólo hasta el mes de julio; eso dejaría sin sustento a casi 40 mil familias a partir del segundo semestre del año fiscal.

Por su parte las patronales, encabezadas por Mexicanos Primero, han iniciado una campaña para que los partidos políticos y sus candidatos firmen los “10 compromisos por la educación”; la mayoría de ellos no tienen ninguna relación para atender a los 6 millones de niños fuera de las aulas o al otro millón que se ven obligados a trabajar, excluidos por las desigualdades que genera este sistema y la educación en México. Seis de las medidas propuestas por los empresarios, se focalizan en el profesorado, para descontar su salario, despedirlo, controlarlo, vigilarlo, evaluarlo y depurar la nómina.

El problema de fondo, entonces, no es el aumento salarial, el cual ni siquiera está presente en el pliego de demandas de la Coordinadora Nacional de Trabaja.

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