Columna: -Por @AGpeMD

Publicado el Junio 24, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor Rucobo.

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La debacle educativa en cinco puntos
Columna de Anel Guadalupe Montero Díaz
23 junio 2015

Durante una visita a la Universidad Veracruzana, Suman Bhattarchajea afirmó que India y México tienen problemas similares en el ámbito educativo , lo que no dijo fue que las propuestas de soluciones no pueden ser más diferentes.

Mientras que en India, Sugata Mitra pone en jaque la figura del docente con su experimento “un agujero en la pared”, en México existe un discurso oficial que promueve no solamente la ilegalidad, al suspender días antes de las elecciones intermedias, el examen de promoción magisterial, sino el regreso de un tipo de Absolutismo que haría sonrojar a Felipe “el Hermoso”: “Quien piense que no habrá evaluación a maestros, ofende al Presidente” afirmó Emilio Chuayffet.

Si seguimos la línea de pensamiento (es un decir) del actual Secretario de Educación en México, en poco tiempo, pensar y cuestionar (ya ni se diga protestar) serán algo así como traición a la Patria.

Por otro lado, es tal la cantidad de información que circula en las redes sociales, la TV y los periódicos, que valdría la pena hacer un ejercicio de reflexión al respecto, que brinde elementos para ponderar soluciones, en lugar de polarizar el debate y agravar la debacle educativa.

1.- La Reforma Educativa. En realidad, es una Reforma Política, que pretende recuperar la rectoría del Estado en materia educativa. La gravedad estriba en que los únicos actores sujetos a evaluación, son los docentes, a quienes cargan con el estigma de la responsabilidad del estado actual de la educación en México.

¿Por qué no es evaluado el Secretario de Educación? ¿Por qué (a diferencia de la Secretaría de Hacienda, del Trabajo o de Economía) estos puestos son ocupados por políticos, en lugar de académicos o expertos en la materia? Una posible respuesta (que a su vez delinea otra arista del grave problema) es que la cuestión política es más importante que la educativa.

Lo anterior no tendría nada de particular, si eso que hoy en día llaman “política”, no se hubiera degradado al punto de convertirse en parte del obstáculo que se pretende sortear.

Mucho antes de su promulgación, la Reforma Educativa se vendió a la opinión pública como la madre de todas las Reformas, la Panacea que México necesitaba para entrar al Primer Mundo y para probar que la cosa iba en serio, la ex lideresa magisterial Elba Esther Gordillo Morales, pisaba la cárcel que hoy está a punto de abandonar.

Sin embargo, el tiempo ha demostrado que la señora Gordillo era sólo la cabeza visible de la hidra. Al frente del SNTE continúa Juan Díaz de la Torre, el señor que firmaba los cheques a Elba Esther y también siguen ahí los sempiternos líderes magisteriales de los seccionales de los Estados. El mensaje entonces, es evidente: “Que todo cambie, para que todo siga igual”

2.- La evaluación. Alberto Arnaut, investigador de El Colegio de México, afirma que “no deja de ser aberrante que el gobierno federal gaste cinco veces más en evaluar a los maestros que en formarlos; se tiene que invertir esa relación, definir prioridades, lo que importan son los maestros, no tiene tanta relevancia su evaluación”

Hoy, la campaña en contra del magisterio, produce notas a ocho columnas que sentencian “maestros burros”, “docentes reprobados”, en evaluaciones que no corresponden a los planes y programas de estudios que el mismo estado avala, para luego declarar que son insuficientes sin tener la capacidad para reformarlos.

Si en nuestros grupos fomentamos la evaluación formativa, es un sinsentido apostar por un solo examen para “certificar” a un buen profesor, pues todos conocemos a eruditos que, aunque poseen un conocimiento enciclopédico, son incapaces de promover el aprendizaje en un aula.

En Educación Básica, los profesores que han apuntalado el oficio a través de la experiencia, hoy ven con impotencia cómo este factor importantísimo en la labor docente no solamente no importa, sino que un solo examen definirá la permanencia al frente de su grupo. ¿Tiene sentido? La respuesta es no.

3.- Planes y Programas de Estudio. Alberto Serdán afirma que “(…) algunos sostienen que la Reforma Educativa no es educativa por no cambiar los “contenidos”, los currículos, los libros. Sin embargo, eso es lo que más se ha reformado en este país sin resultados. Tan sólo entre el 2000 y el 2014 se han ensayado cuatro enfoques pedagógicos diferentes, son sus consecuentes adaptaciones en libros, capacitaciones, materiales, etc”

La afirmación anterior implica desconocer los procesos de apropiación culturales del magisterio y los procesos de formación de los estudiantes ¿Cuánto tiempo nos llevó a los profesores, aprehender y aplicar el enfoque socio-constructivista del plan 94? ¿En cuántos años podremos ver los frutos del actual enfoque por competencias, la última puntada del yerno de la ex lideresa magisterial?

Antonio Zavala afirma que “(…)Para pasar de donde estamos a un formato por competencias, es necesario un proceso sistemático y riguroso a largo plazo. Me atrevo a afirmar que si lo hacemos bien, dentro de 30 años, el Sistema Educativo Mexicano será un Sistema Educativo que formará en competencias…30 años. Si lo hacemos bien (reitera) y cuando digo “si lo hacemos bien” es si ponemos los medios apropiados. No se cambia un sistema educativo que tiene una historia en sus raíces de más de cuatrocientos años en una generación y menos en diez días. Esto lo digo entre otras cosas, para no desazonarnos al ver que las cosas van lentas. Deben ser lentas” (El subrayado y las negritas, son míos)

Este punto es parte medular de la protesta contra la evaluación universal a los docentes, pues no termina de implementarse aún (los libros de texto no coinciden con el Programa, sólo existen libros del maestro de primer y segundo grado y los cursos en cascada siguen promoviendo la desarticulación del plan) y el Secretario de Educación anunció para el mes de agosto una “adecuación” al Plan 2011.

¿Sabían de esta situación quienes implementaron las evaluaciones de acceso, promoción y permanencia dentro del magisterio? ¿por qué evaluar con un plan y programa que será “adecuado” en agosto? Hasta hoy, nadie parece poder explicar lo anterior.

4.- La CNTE. Sus apologistas dicen que es “el único núcleo de resistencia magisterial” y avalan sus acciones en el entendido de que (efectivamente) la autoridad educativa es parte del problema, por el doble discurso que posee y el manejo electoral del gremio, a quien ve (igual que la CNTE) como obreros asalariados y no como profesionales de la educación de cuya valorización social depende el futuro de México, más allá de la retórica.

Hoy en México, todo aquel que se vea a sí mismo como “disidente magisterial”, corre el riesgo de ser etiquetado como miembro de la CNTE y no es así. En estos tiempos, los docentes como intelectuales son (amén de necesarios), los únicos capaces de entender que el enfrentamiento se debe dar desde el terreno de las ideas, imaginando formas de protesta y de trabajo que revaloricen el trabajo docente.

“Maestros huevones” dicen unos, “Revoltosos chantajistas” dicen otros, cuando ven lo que ganan los líderes magisteriales, la “evaluación” a la que someten a los suyos y lo que cobran (y los otros pagan) por desalojar las ciudades en las que “protestan”.

Lo cierto es que las formas de provocación y chantaje de la CNTE sólo han logrado que la sociedad vea al docente como un enemigo, en lugar de un aliado en la educación de sus hijos.

La CNTE no busca solucionar la debacle educativa, así como tampoco representan a la disidencia magisterial, simplemente porque no hay, no existe, argumento alguno capaz de justificar dejar a los niños sin clases, negarles inglés y computación y supeditar el llamado del líder al trabajo frente a grupo.

Mientras en España y en Finlandia pugnan por la desaparición de las asignaturas, mientras Alvin Toffler afirma que “hay que cerrar las escuelas” y Michu Kaku predice un futuro digital en el que todos aprendan con, sin y a pesar de algunos docentes, escuelas y comunidades, la CNTE todavía apuesta por regionalismos valiosos, dignos de tanto respeto que no merecen ser usados como baluarte de la mediocridad.

5.- El SNTE. Desde hace bastante tiempo, el SNTE ha dejado de velar por sus agremiados, para velar únicamente por los intereses de sus líderes. Hoy ha pasado a ser satélite del PRI y bolsa de trabajo del PANAL, otra máquina electoral que en buenas manos, como lo demostró la señora Gordillo, es capaz de brindar 0.56 % en una elección presidencial.

La CNTE con el ruido y el SNTE con el silencio, ambos cobran dividendos por su “apoyo” a la Reforma Educativa, en términos que no tienen nada que ver con elevar la calidad educativa o revalorizar al magisterio.

Aquí en Veracruz, “los puestos ya están dados” decían los representantes sindicales ante los agremiados que estaban listos para presentar examen para promoverse al puesto siguiente de la estructura jerárquica y vertical del sistema educativo nacional.

Y así, la evaluación docente termina siendo una forma de legitimación de la corrupción de los mismos de siempre y los otros, quienes sí apostamos a la profesionalización docente, avalamos con nuestra buena fe esta nueva forma de abuso al gremio magisterial.

En este embrollo, falta analizar el papel de ONG´s como Mexicanos Primero, el INEE, académicos como Manuel Gil Antón y otros cuyas agendas pendientes tienen que ver con la CNTE y la resistencia a la Reforma Educativa.

Así las cosas…

¿Usted qué opina, estimado lector?

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