Gobierno y privados buscan echar para atrás suspensión temporal para siembra de maíz transgénico: organizaciones

Publicado el Julio 9, 2015, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.

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REVOLUCION 3.0
La lucha emprendida por diversas organizaciones de la sociedad civil para impedir la siembra del maíz transgénico en México, se mantiene luego de varios años de resistencia, en los cuales, mediante acciones legales, han buscado las formas para que esta clase de alimentos genéticamente modificados, y señalados como perjudiciales para la salud, no se desarrollen en los campos mexicanos.

Al respecto, este 5 de julio se cumplió dos años de que un grupo de organismos integrantes de la Colectividad en Defensa del Maíz interpusieran la demanda con la cual se logró detener la siembra del maíz transgénico en México.

Así, a dos años de este recurso que suspendió los permisos para el cultivo de esta clase de semillas, los integrantes de la Colectividad informaron que a pesar de los intentos del gobierno federal y la iniciativa privada de echar para atrás la suspensión, esta se mantiene en busca de lograr la prohibición definitiva de la siembra del transgénico, por considerar que atenta, entre otras cosas, contra la biodiversidad del maíz en México.

En conferencia, Bernardo Bátiz, integrante del equipo jurídico que ha llevado la demanda colectiva interpuesta, celebró que a dos años los esfuerzos de los organismos involucrados han podido mantener la suspensión a pesar de “la estrategia” impulsada por autoridades y empresas para impedir la prohibición temporal de la siembra de transgénicos.

En este sentido, detalló que si bien la resolución no prohíbe de manera definitiva la siembra de esta clase de maíz, debe ser visto como un paso importante que evitó que el país se “inundara” de maíz transgénico.

“Se logró una suspensión y esto significa que las autoridades judiciales ordenaron que se detuviera la siembra de maíz transgénico en tanto que se entra al fondo del tema. Es decir aún no hay una resolución definitiva pero era importantísimo que hubiera una suspensión. La estrategia de la parte contraria, de las empresas transnacionales y de las autoridades, ha sido tratar de quitar la suspensión, hacerla a un lado, para dejar que el juicio corriera indefinidamente y que mientras los jueces llegaban a dictar una sentencia definitiva, sin haber suspensión, podían estar usando los permisos que tienen y sembrar maíz y ya hubieran inundado el país”, dijo.

Bátiz  señaló que en este tiempo como parte de la estrategia para quitar la suspensión, el gobierno y las empresas han interpuestos 22 amparos, sin embargo, ninguno de ellos ha sido resuelto a su favor, continuando así la suspensión temporal.

“El ultimo amparo que se resolvió fue en el sentido de que la suspensión dictada en la acción colectiva queda vigente. Para saber lo que en el fondo de este juicio van a resolver las autoridades federales se están presentando todos los argumentos de carácter científico, jurídico, en virtud de que la resolución final niegue los permisos de que México sea un campo de experimentación para el maíz transgénico (…)Se ha logrado mover a los jueces con argumentos pero también con sensibilidad dándoles todos los elementos para que no tengan duda de que si ellos hubieran abierto, si hubiera tenido el más leve titubeo y hubieran permitido que se sembrara el maíz aunque sea temporalmente las consecuencias serían graves y ya estuviéramos invadidos de maíz transgénico”, dijo.

Por su parte, René Sánchez Galindo, abogado que encabeza la demanda colectiva, explicó que hasta el momento se han presentado 93 impugnaciones a la suspensión, entre las cuales se encuentran los 22 amparos antes citados. Según detalla 4 de los juicios de amparo fueron promovidos por el gobierno federal, a través de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación (Sagarpa) y la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat); además que 8 fueron presentado por empresas como Monsato, Syngenta, Dow Agro Science,  Pioneer y Dupont, todas relacionadas al negocio de los transgénicos.

“La semana pasada se ganaron los 22 amparos, pero estas impugnaciones eran en contra de la suspensión de siembra provisional, ahora el juez está por decidir la suspensión

de siembra definitiva. Ahorita se están analizando los argumentos presentados por los involucrados, es decir, nosotros como colectividad, los demandados y las dependencias de gobierno (…) Ante el juez, Monsanto reconoció que todas la solicitudes que ha hecho de maíz transgénico utilizan glifosato (elemento ubicado por provocar cáncer), entonces con toda la información que han presentado las empresas y las dependencias, consideramos que el juez federal debe decretar una suspensión definitiva”, manifestó.

Pánfilo Hernández, de la organización campesina Vicente Guerrero habló sobre las consecuencias que la siembra del maíz transgénico podría traer para la nación. Dijo que además de afectar a las más de 60 variadas nativas del grano, causaría problemas en el sistema de milpas, el cual permite el cultivo de diversos elementos.

“Los campesinos nos dicen que están preocupados porque los maíces son parte de ustedes, de nosotros y de México (…) el sistema milpa es un sistema de diversidad productiva donde encontramos maíz, frijol, haba, calabaza y otras plantas (…) El hecho de sembrar maíces transgénicos provocará un desplazamiento, quitará toda esa armonía que existe con las familias campesinas. El sistema milpa cuando comienza, ahí la familia trabaja todos los días va a la milpa donde hay otras cosas a parte del maíz, frutales, maguey, nopales y en el caso de dar los permisos para los maíces transgénicos toda esta diversidad productiva se tendría que estar borrando de las parcelas, y campos”, dijo.

Asimismo, Argelia Arriaga, académica de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) resaltó la necesidad de evitar la siembra de maíz transgénico, por lo que, dijo,  se debe emprender una defensa de la biodiversidad de los maíces, que representará el comienzo de una lucha para evitar que los transgénicos se extiendan a otro tipo de cultivo.

“Es necesaria la acción colectiva para defender la biodiversidad de los maíces y así como esa biodiversidad debemos defender otros productos que están en un listado que tiene la Sagarpa para que se introduzcan los transgénicos. Eso es muy preocupante para la soberanía alimentaria de este país. Se viene una ley agraria donde seguramente van a querer introducir este tipo de maíz, pero desde ahora decimos no. Hasta el momento no nos pueden demostrar que los transgénicos sean lo que han estado diciendo los expertos en biotecnología, ósea buenos para la humanidad”, manifestó.

Por otro lado el doctor Antonio Turrent, integrante de la Unión de Científicos Comprometidos con la Sociedad, habló sobre el porqué el maíz transgénico no es la respuesta para México.

En tal sentido indicó que entre otras cosas los cultivos transgénicos se encuentran desprotegidos ante eventos como la sequía y las ondas cálidas, a diferencia de las siembras de maíz no transgénico que son más resistentes a esta clase de situaciones.

“El evento transgénico NK 603 que Monsato solicita permiso para sembrar hasta 700 mil hectáreas de riego en Sinaloa es el mismo evento transgénico de tolerancia al herbicida gilfosato, con el que hace un par de años el grupo francés de Seralini encontró tumoraciones mortales de mama en ratas hembra y daños severos y mortales de hígado y riñones en los machos (…) el daño a la salud de las ratas fue subclínico y crónico como lo es el daño del tabaco”, señaló-

En este sentido manifestó que la “modernidad” de los transgénicos es una mentira que atenta contra la salud y la biodiversidad del maíz.

“La fachada de modernidad y camino a la seguridad alimentaria para México de los transgénicos es sólo eso, una fachada, que conlleva consecuencias innecesarias para la salud humana, la biodiversidad de nuestro maíz y de sus parientes silvestres. Sabemos que México cuenta con reservas de tierra, agua dulce, clima y tecnología para recuperar su autosuficiencia en maíz (…) Como nación, no tiene sentido entrar en el callejón sin salida que nos ofrecen los intereses miultinacionales”, apuntó.

De acuerdo con Víctor Suarez, director ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Comercializadoras de Productores del Campo, en México la siembra de maíz transgénico no es necesaria para cubrir la demanda, pues contrario a lo que se dice, “es falso que los transgénicos aumenten la producción”.

“Los pequeños y medianos productores del país estamos afirmando clara y rotundamente que podemos alcanzar la autosuficiencia maicera y en general alimentaria sin transgénicos y sin monopolios. Las empresas de biotecnología dicen que solamente con su tecnología riesgosa y en manos de monopolios podemos alcanzar la autosuficiencia alimentaria y tener seguridad alimentaria y combatir el hambre, pero es mentira”, indicó.

El representante de la ANEC manifestó que según datos del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, confirman que los transgénicos no aumentan la producción.

“Es una falsedad que los transgénicos, en el caso de maíz, aumenten los rendimientos así como dicen. En un estudio del departamento de Agricultura de los EU durante 15 años, se demostró que entre las semillas de maíz convencionales y transgénicas no hay diferencia significativa en cuanto a rendimiento. Si comparamos el rendimiento del maíz transgénico en los EU, contra el rendimiento de maíz no transgénico en Sinaloa, con datos del el departamento de Agricultura de los EU y por otro de la propia secretaria de Agricultura en México, se demuestra que el rendimiento promedio en los últimos 5 años es similar: 9.8 toneladas por hectárea en EU (con transgénico) y 9.7 toneladas por hectárea en Sinaloa (con no transgénico)”, explicó.

Por otro lado hizo mención al oligopolio que controla 2el mercado de los transgénicos. Explicó que la producción de semillas de biotecnología se encuentra en manos de 3 empresas, entre ellas Monsato y Syngenta. “Monsato es el primer lugar y Syngenta el segundo. La información reciente es que Monsato está en tratos para adquirir Syngenta por 45 mil millones de dólares, de tal manera que si se concreta, Monsato tendría en sus manos el 75% de las patentes de biotecnología a nivel mundial y esto profundizaría la dependencia de la agricultura mexicana a los monopolios”, mencionó.

En lo referente dijo que los pequeños y medianos productores del país tienen la capacidad de producir a menor costo y sin el uso de agroquímicos.

“Diversas organizaciones del país y de las que yo represento en ANEC han demostrado que están en capacidad de producir los mismos rendimientos del maíz convencional de entre 9 y 10 toneladas por hectárea sin uso de agroquímicos y con un costo de producción bajo, que en Sinaloa es de 3 mil pesos por tonelada, con en estos modelos campesinos y sustentables el costo de producción es de mil pesos por tonelada y esto lo sabe ya el secretario de agricultura, el otro modelo ya no es sostenible ni siquiera con maíces convencionales, porque es el uso creciente de semillas, de fertilizantes químicos, de insecticidas, de maquinaria y eso es insostenible económicamente y además están concentrando el 70% de subsidios y la contaminación atmosférica es insostenible”, explicó.

Asimismo, Suarez agregó que: “México tiene un espacio para duplicar o triplicar la producción de maíz en los próximos 10 años, pero se requiere una política de Estado. Cómo se va a producir maíz si el 90% de los productores no tienen acceso a créditos, asistencia técnica, a capacitación, a mercados a infraestructura. Lo que requiere el país no es depender más de monopolios y tomar una tecnología altamente riesgosa, probada en todos los aspectos productivos de contaminación de biodiversidad y para la salud. No sólo no necesitamos no a los transgénicos, sino necesitamos decir no al modelo de agricultura que promueve el envenenamiento del suelo, el agua, el medio ambiente  y la producción de alimentos dañinos y tomar”, dijo.

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