Cantidad de millonarios creció 32% en México en cinco años: estudio

Publicado el Noviembre 28, 2015, Bajo Economía, Autor LluviadeCafe.

Carlos_Slim_Helú
PROCESO
México está dentro del 25% de los países con mayores niveles de desigualdad económica en el mundo, según la Standardized World Income Inequality Database.En tanto que el Global Wealth Report 2014 señala que el 10% más rico de nuestro país concentra 64.4%de toda la riqueza de la nación.
Ambos datos se incluyen en el documento “Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico y político”, escrito por el doctor en Economía Gerardo Esquivel Hernández, profesor-investigador de El Colegio de México, editado por Oxfam México y presentado en la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

Ricardo Fuentes-Nieva, director ejecutivo de Oxfam México. Foto: Especial
La investigación publicó cifras relevantes, como que entre 2007 y 2012 la cantidad de millonarios en México creció 32%, cuando en el resto del mundo disminuyó 0.3%. Y mientras que nuestro país alberga a uno de los hombres más ricos del mundo, más de 23 millones de mexicanos no pueden adquirir una canasta básica.

En su texto el autor aclara que obtener datos oficiales de las clases más altas es casi imposible, por lo que recurrió a declaraciones fiscales y métodos estadísticos para hacer sus valoraciones, las cuales arrojan que en México al 1% más rico (de la población) le corresponde 21% de los ingresos totales de la nación.

Añade que en México hay 16 multimillonarios cuyas riquezas pasaron de 25 mil 600 millones de dólares en 2006 a 142 mil 900 millones de dólares al día de hoy. “En 2002, la riqueza de cuatro mexicanos representaba el 2%del PIB; entre 2003 y 2014 ese porcentaje subió a 9%. Se trata de un tercio del ingreso acumulado por casi 20 millones de ciudadanos en nuestro país”.

Como ejemplo hipotético de lo anterior, Esquivel menciona que en 2014 los cuatro principales multimillonarios de México podrían haber contratado durante ese año a tres millones de trabajadores mexicanos pagándoles el salario mínimo, sin perder un solo centavo de su riqueza en términos reales, pues destinarían a ese efecto el crecimiento real de sus fortunas (suponiendo que lo hicieran a una tasa de 5% anual).

Para explicar la desigualdad, el académico comenta: “Uno de los grandes problemas reside en que nuestra política fiscal favorece a quien más tiene. No es de ninguna manera progresiva y el efecto redistributivo resulta casi nulo. Por gravar consumo por encima del ingreso, las familias pobres, al gastar un porcentaje más alto de su ingreso, terminan por pagar más que las ricas. La tasa marginal del Impuesto Sobre la Renta (ISR) ؘ–una de las más bajas de los países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE)–, el que no haya impuestos a las ganancias de capital en el mercado accionario, y el que tampoco los haya a herencias, entre otras cosas; son ejemplos de cómo el sistema tributario beneficia a los sectores más privilegiados”.

“La política social asimismo ha sido un rotundo fracaso: hoy, esa lógica de que el crecimiento se filtra a través de las capas altas a las bajas simplemente no ocurre en México desde hace décadas. Uno de los dolorosos ejemplos es el salario mínimo: si un mexicano percibe esta cantidad y mantiene a alguien, a ambos se les considera pobres extremos. La política salarial que en algún momento se concibió como mecanismo de contención inflacionaria, ya no tiene razón de ser. Hoy, el salario mínimo mexicano está por debajo de los umbrales aceptados de pobreza”.

Esquivel Hernández consideró que, de no frenarse, la brecha entre ricos y pobres obstaculizará la lucha contra la pobreza y amenazará el crecimiento sostenible de México. Por ello, como agenda para el futuro propone cinco soluciones para hacer de México un país más justo:

Crear un auténtico Estado social y cambiar su enfoque, de un Estado dador a un Estado que garantice el acceso a los servicios básicos bajo un enfoque de derechos.
Crear una política fiscal progresiva y una distribución más justa.
Focalizar el gasto en educación, salud y acceso a servicios básicos, en infraestructura, en escuelas que cuenten con los servicios para que la brecha de desigualdad no crezca más.
Cambiar la política salarial y laboral, y fortalecer el nivel de compra del salario mínimo.
Tener transparencia y rendición de cuentas, pues para combatir realmente la corrupción se deben hacer públicas las declaraciones fiscales de todos los funcionarios del gobierno.
Desigualdad provoca riesgo de inestabilidad social

El maestro Ricardo Fuentes-Nieva, director ejecutivo de Oxfam México, quien presentó en la Ibero Desigualdad extrema en México. Concentración del poder económico y político, dijo que el crecimiento económico de México no se ha traducido en una reducción de la pobreza, pero sí en el incremento de la riqueza de unos cuantos; y en una pobreza que afecta de manera desproporcionada a ciertos grupos, como los indígenas, quienes sólo tienen 5% de posibilidades de no ser pobres.

El incremento de la desigualdad en la generación y distribución de la riqueza en México es a decir de Fuentes-Nieva consecuencia de un proceso de privatización de principios de los años 90 del siglo XX, que generó una élite económica que a su vez ha reproducido poderes monopólicos, oligopólicos y de mercado muy fuertes, que han tenido una influencia grande en la política pública nacional.

Agregó que la desigualdad económica produce muchos riesgos, uno de ellos el de inestabilidad social, pues si los procesos económicos no están generando beneficios para la mayoría de la población está latente un gran riesgo de una inestabilidad social generada por esta dinámica injusta.

El documento editado por Oxfam México (organización de la sociedad civil que combate a la pobreza mediante cuatro estrategias: investigación, campañas, programas y ayuda humanitaria) fue comentado por la doctora Alejandra Ríos Cázares, académica del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), en una presentación moderada por la doctora Graciela Teruel Belismelis, directora del Instituto de Investigaciones sobre Desarrollo Sustentable y Equidad Social (IIDSES) de la Universidad Iberoamericana Ciudad de México.

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