ÍNDICE POLÍTICO: LA SEGURIDAD NACIONAL EN MANOS PRIVADAS

Publicado el Diciembre 17, 2015, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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Cuando, en 1983, Miguel de la Madrid desapareció el Servicio Secreto y, en 1986, dio la primera señal de desaparecer la Dirección Federal de Seguridad, jamás imaginó –nunca tuvo esa capacidad– la desocupación masiva de policías y el aumento a la criminalidad que iban a provocar sus medidas.

Todas las decisiones de Estado eran tomadas al sonsonete de un empeñoso desmantelamiento del Estado, a través del primer paso, el recorte de personal a mansalva, ideado por el FMI, por medio de su infiltrado José Córdova Montoya, el poder tras el trono de la Secretaría de Programación y Presupuesto que formalmente encabezaba Carlos Salinas de Gortari.

En el fondo de las ocurrencias, que alcanzaron también a tumbarle los dientes a los aparatos de seguridad, estaban las chocarrerías, como todas, sin ninguna malla de protección, sin alguna ruta alternativa, todo hecho desde la inconsciencia de su pensamiento burocrático y pretendidamente tecnocrático.

Así también se había fraguado la desaparición de las Brigadas Blancas, de la Dirección de Inteligencia y Prevención contra la Delincuencia, de la Judicial Federal y de la Dirección de Seguridad Nacional, concretadas en el mismo período gubernamental, como una venganza personal contra los policías que habían detenido a su hijo en una redada por conducta atípica.

 

Nuevo filón de los políticos: empresas de seguridad

 

Al mismo tiempo, un viejo policía, Alejandro Desfassiaux, formado en las entrañas de los cuerpos policíacos, al lado de Valente Quintana, Salomón Tanús y “La Chita” Obregón Lima, aprovechó el desconcierto para fundar en 1983 el Grupo Multisistemas de Seguridad Industrial, empresa destinada a blindar a las empresas privadas de la cda vez más necesaria seguridad.

Veinte años después era de tal tamaño el vacío legal que habían provocado los tecnócratas, que las empresas de seguridad privada acumulaban mayor fuerza que las instituciones estatales de la materia. La primera empresa de traslado de valores se había fundado en la década de los cincuenta, sin ninguna reglamentación ni control.

‎Todos los policías despedidos del sistema estatal de seguridad engrosaron los cuerpos directivos y operativos de las empresas privadas. Era el nuevo filón. Como usted sabe, en política, como en la física, todos los vacíos se llenan de inmediato.

 

El dueño de Cometra tiene una estrella propia

 

Era tal la competencia que se desató el mercado negro de la seguridad. Muchos de los empresarios corrieron la suerte de Cuauhtémoc Sandoval, protegido de “La Güera” Rodríguez Alcaine, propietario de Grumer, traslado de valores, que fue secuestrado y sometido a torturas, acusado por sus colegas de competencia desleal.

Panamericana de Protección, de origen estadounidense, no encontró en México ejecutivos de talla y sucumbió ante Santiago Garza Borde, dueño de la holding Cometra, que agrupa siete empresas laterales y subordinadas en el ramo y acaparó casi el 90% del mercado de valores y la dirección de Cofrisa, la empresa que maneja hasta la fecha el efectivo circulante, ausente de las bóvedas bancarias en todo el país.

‎Tiene tanto dinero Santiago Garza, que un día de su cumpleaños, al no tener qué regalarle, a uno de sus hijos se le ocurrió comprarle a la NASA una estrella ¡en medio millón de dólares!, que hasta la fecha lleva el nombre del empresario tampiqueño. Está en una galaxia cercana.

 

Crecimiento desordenado y peligro exponencial

 

Un alto teórico de la seguridad privada internacional, formado en la prestigiosa escuela de Pinkerton, el español Manuel Sánchez Gómez – Merelo se cansó de advertir a los fruncionarios salinistas, zedillistas, foxistas y calderonistas de la necesidad de reglamentar el crecimiento desordenado y exponencial de los grupos empresariales del ramo.

Les explicaba que en Europa, los ministerios del Interior, al advertir que de ser un tema operativo, los grupos se habían convertido en una área estratégica dentro de las naciones en las últimas décadas y habían implementado organismos de control, del tamaño del monstruo que enfrentaban, a un pelo de rebasar a las monarquías parlamentarias y a los gobiernos constituidos.

Nadie le hizo caso. Actualmente, las fuerzas armadas de la seguridad privada en el país rebasan el número de todos los elementos preventivos de cualquier Estado de la Federación e incluso del Ejército, pero bajo estrictas órdenes de obediencia y jerarquía, ausentes en éstos, donde todos hacen lo que quieren, y hasta se dan el lujo de desertar por cientos de miles para engrosar los grupos de todos los carteles de la droga y la delincuencia organizada.

 

Mouriño y Eulen; Oso…rio y Sales, incapaces

 

En posiciones estratégicas, el difunto Juan Camilo Mouriño, dueño de la voluntad del beodo Felipe Calderón, le entregó, previa asociación y “moches”, al Grupo español Eulen, el control de la seguridad en el Aeropuerto internacional de la Ciudad de México, zona de exclusividad de autoridades federales, donde todos siguen sometiéndose a los dictados de Eulen, una especie de OHL, pero de estricta ¡y confidencial seguridad en nuestra principal frontera aduanal!

‎Esos extremos de corrupción, inconcebibles en otros países, rebasan el control de cualquier pretendido blindaje que quisiera imponer Oso…rio Chong, a través de su detective, “El Chiquito” Sales y la desordenada Comisión de Seguridad Nacional, una fantochada que todavía dice que “persigue a ‘El Chapo’ Guzmán”. Hágame usted el refabrón cavor.

Si la citada Comisión está horadada en el Aeropuerto mayor del país, ¿a qué diablos nos atenemos los mexicanos cuando los fruncionarios chiquitos y sin poder alguno, nos hablan de que velan por la seguridad nacional y la soberanía del país? ¿Hasta dónde llega el grado de corrupción que enfrentamos?

 

Indefensos frente a Slim y empresas de “seguridad”

 

La capacitación, los mapas delincuenciales y las estructuras de alta tecnología en información e inteligencia, superan con mucho lo que todos nos imaginamos. Igual que nos encontramos vigilados desde nuestros celulares por Carlos Slim que posee todas nuestras aplicaciones y conversaciones digitales, lo estamos frente a los monstruos de la seguridad privada. Todo es puro cuento estatal, armado por depredadores insaciables.

‎Si a lo anterior añadimos que las estructuras militares y policíacas federales obedecen los designios de las fuerzas armadas en el país, habilitadas por sus jefes norteamericanos del Comando Norte, y aquí solamente seguimos las pesquisas que nos ordenan, ya se imaginará usted en manos de quienes estamos.

Los jefes mayores de la droga, los gabachos, superiores jerárquicos de todos los grupos regionales de matacuaces, dueños de los plantíos de todas las variedades de opiáceos, están de antemano protegidos, por sus supuestos perseguidores… y defensores.

 

Además de valores, ¿que transportan los blindados?

 

Aunque usted no lo crea, los fruncionarios dicen que no se dan cuenta, que para ellos el criterio supremo de certeza lo sigue teniendo el aparato electrodoméstico llamado polígrafo, que nadie sabe para qué sirve, excepto para estigmatizar y criminalizar desempleados. Ese aparatito hace muchas décadas que ya pasó a mejor vida en los países serios, donde se combate de verdad la delincuencia organizada. Aquí sigue siendo un espantabobos.

Y lo que nos faltaba: que los carísimos aparatos burocráticos de seguridad nacional, que consumen el cinco por ciento del PIB, de nuestro esfuerzo nacional de trabajo y rendimientos, se encuentre sometido no sólo a la penetración imperialista, sino al capricho, las ganancias y los “moches” que reparten a diestra y siniestra las famosas empresas de seguridad privada, causantes de tantas molestias y desgracias.

Por un añadido legal, las empresas de traslado de valores, se han convertido en útiles instrumentos para transportar cualquier variedad de sustancias, así se dice en el texto de sus concesiones. Además, sus unidades no pueden ser molestadas ni detenidas por ninguna autoridad federal y menos local, en cualquier carretera o ramal del país.

¿Así, o más claro?

¡Han convertido a México en la guarida de todas las fieras, en el pasto de todas las desgracias, en el hazmerreir del universo!

 

 

Índice Flamígero: ¡Otra más de Antonio Berúmen, a quien hace poco echaron vergonzosamente del IMSS por sus enormes “bisnes” y no pocas trapacerías! Acaba de salir a la luz pública el gran negocio –y fraude a quienes cotizan al Seguro Social– de las ambulancias que el Instituto renta a la empresa Jet Van Car Rental que bien puede alcanzar los 57 mil millones de pesos. El contrato estipula que los vehículos deben ser modelo 2015. Y las primeras 300, de las 1 mil 500 convenidas, no cumplen el requisito, son de años anteriores. Una denuncia de la Auditoría Superior de la Federación alertó a la Contraloría… pero, al parecer, la única que no acusa recibo sobre el nefasto personaje Berúmen es la gobernadora de Sonora, Claudia Pavlovich, quien no sólo lo nombró promotor del Turismo en la entidad del noroeste, son que ahí lo mantiene porque, dice el indiciado, “le metió muchos millones de pesos a la campaña de la priísta”. Esto, por supuesto, neutraliza o hasta minimiza la campaña de moralidad emprendida en contra del ex mandatario Guillermo Padrés, ¿o no?

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