El peso pierde, el dólar sube, las bolsas bajan y el petróleo se hunde; jueves negro por China

Publicado el Enero 7, 2016, Bajo Economía, Autor LluviadeCafe.

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SINEMBARGO
Los inversionistas y corredores operaron alterados ante la desaceleración de China. Luego de que la jornada del mercado accionario del país asiático fue suspendida por segunda vez en la semana ante las caídas abruptas de sus bolsas principales, el dólar rebasó la barrera de los 18 pesos de forma repentina y las principales bolsas del mundo finalizaron con números rojos así como los precios del petróleo.
El dólar abrió en Bancomer hasta en 18.05 pesos. La marca histórica duró menos de una jornada, pues al cierre se ubicó 0.8 centavos arriba, a pesar de que el Banco de México (Banxico) subastó 400 millones de dólares con precio mínimo. Al finalizar el día, la divisa estadounidense concluyó en 18.13 pesos en las ventanillas de Banamex, 30 centavos más que ayer. Además el dólar FIX subió 13 centavos frente a la víspera al finalizar en 17.64 pesos. “Depreciación del peso frente al dólar en la jornada: 1 por ciento a un tipo de cambio de 17.6568 pesos por dólar”, reportó el banco central.

En el mercado accionario la Bolsa Mexicana de Valores (BMV) concluyó con una caída de 2.47 por ciento, su peor sesión desde diciembre de 2014. Además el mercado bursátil neoyorquino sufrió su peor caída en tres meses: el Wall Street cerró con fuertes pérdidas y el Dow Jones de Industriales, su principal indicador, cayó un 2.32 por ciento, afectado por las turbulencias bursátiles chinas que han castigado a los parqués de todo el mundo. El Dow Jones perdió 392.49 puntos y terminó en 16.514,02 unidades, mientras que el selectivo S&P 500 bajó un 2.37 por ciento hasta 1.943,09 enteros y el índice Nasdaq cayó un 3.03 por ciento hasta 4.689,43 puntos.

Durante este día el Secretario de Hacienda Luis Videgaray Caso reconoció que 2016 “es el peor inicio de año para todos los mercados bursátiles en el mundo”. Durante un evento con embajadores y cónsules, aseguró que “hay una preocupación real de que, ante la desaceleración de la economía china, la respuesta de política pública sea iniciar una ronda de devaluación competitiva”.

China tiene un control estatal sobre sus divisas, por lo que podría responder con una devaluación para volver su moneda más competitiva. Esto, alertó el titular de Hacienda, puede desatar una etapa de depreciación artificial de monedas para impulsar exportaciones, lo que generaría una mayor turbulencia financiera global.

Los mercados en Shanghai y Shenzhen cayeron este jueves de cifras rojas más de un siete por ciento después de sólo 30 minutos de operaciones tras una nueva devaluación de la moneda china, el yuan, que alcanzó su nivel más bajo en casi cinco años. Ante ello se implementó el mecanismo que entró en vigor este 2016, el cual tenía el objetivo de evitar los fuertes desplomes de julio y agosto pasados, que conmocionaron a las bolsas chinas y contagiaron a los mercados mundiales.

No obstante, posteriormente las autoridades chinas anunciaron la suspensión desde mañana viernes del mecanismo automático. “Actualmente, los efectos negativos del mecanismo son mayores que los efectos positivos. Por tanto, la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China decide suspender el mecanismo interruptor, para mantener la estabilidad del mercado”, afirmó un portavoz del organismo, Deng Ken, en un comunicado divulgado por la agencia oficial Xinhua.

La intención de las autoridades no contó con el temor de los inversores individuales, de los que en China hay unos 90 millones, ya que vendieron acciones de forma masiva esta semana ante el temor a una oleada vendedora la próxima semana, lo que causó una auténtica debacle en las cotizaciones.

La suspensión del mecanismo interruptor fue sustituida con otra medida implementada por la Comisión Reguladora del Mercado de Valores de China (CRMV) para calmar el temor de esos pequeños inversores y estabilizar así los mercados. Se trata de una limitación de la capacidad de venta de títulos de los grandes accionistas chinos a un máximo del 1 por ciento del total de acciones de una compañía.

De esta manera, estos grandes accionistas (que detentan el 5 por ciento o más de los títulos de una empresa) no podrán desprenderse de más de un 1 por ciento del total en un plazo de tres meses y, además, estarán obligados a anunciar al mercado sus planes de hacerlo con al menos 15 días de antelación.

Para Rahul Chadha, de la firma asiática de inversiones Mirae Asset, el final de la prohibición de ventas para los grandes inversores “anima a los pequeños inversores” a salir del mercado, según explicó en un comentario.

CHINA AGUDIZA LA VOLATILIDAD DEL PETRÓLEO 

Las turbulencias financieras que atraviesa China agudizaron hoy la volatilidad del precio del petróleo, que cayó en el mercado de Londres por debajo de los 33 dólares el barril por vez primera desde abril de 2004 antes de recuperar algo de terreno al término de la sesión.

La debilidad en algunos indicadores económicos del gigante asiático y los estragos en sus principales bolsas han añadido presión al mercado del crudo, saturado desde hace año y medio ante la imposibilidad de dar salida al exceso de producción global.

El barril de Brent, de referencia en Europa, cerró la sesión en 33.75 dólares, un 10.99 por ciento por debajo de la apertura del lunes, y el Texas (WTI) estadounidense terminó en 33.27 dólares, con una caída del 11.44 por ciento en cuatro días, mientras que los analistas continúan sin ver signos de recuperación.

“Tal como están las cosas, creo que hay potencial para nuevas caídas, quizás hasta los 25 dólares el barril”, dice a Efe Michael Hewson, analista jefe de la firma británica CMC Markets.

Los mercados temen que un frenazo en el crecimiento chino afecte a las importaciones del segundo consumidor mundial de crudo, si bien Hewson advierte de que no se conocerá el alcance de ese posible impacto en la demanda hasta que Pekín publique este mes sus cifras oficiales de crecimiento.

“El problema con la economía china es que nadie sabe realmente cuál es la situación”, considera el analista, que ve cifras macroeconómicas “completamente contradictorias” y señala: “es prematuro pensar que su economía se está ralentizando más de lo que ya sabíamos en diciembre”.

A ese escenario de incertidumbre se han sumado esta semana las tensiones entre Arabia Saudita e Irán, avivadas por la ejecución de un clérigo chií saudí, que han complicado las posibilidades de que la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) acuerde medidas para frenar la sangría de los precios del crudo.

“Ante ese conflicto, ninguna de las dos partes va a querer ayudar a la otra, por lo que un acuerdo en el seno de la OPEP es mucho menos probable”, según Hewson.

Teherán, uno de los mayores productores de la organización, prepara su regreso a los mercados internacionales del petróleo en 2016, en cuanto se levanten las sanciones internacionales por su programa nuclear, por lo que maniobra para tratar de impulsar al alza los precios.

Riad, que ha impuesto su visión en los últimos tiempos, es partidaria en cambio de mantener la tasa común de producción invariable, por encima de los 30 millones de barriles diarios, para castigar a la naciente industria del esquisto estadounidense.

“Esta es una batalla por la cuota de mercado y ninguna de las partes va a querer ceder. No veo que en este momento haya ninguna gana en absoluto de acordar un recorte en la producción”, comenta Hewson.

Si la OPEP continúa sin dar su brazo a torcer, los analistas contemplan la posibilidad de que el nivel de producción global acabe descendiendo por sí mismo, al verse afectado por la reducción en las inversiones que ha provocado la caída de los precios.

Sin signos visibles de que ese escenario vaya a darse a corto plazo, también calculan que un aumento repentino de las tensiones en Oriente Medio podría extender los temores a un corte de suministro y empujar los precios al alza.

El exceso de bombeo ha hecho que las reservas de petróleo de la mayoría de los países hayan alcanzado máximos históricos, lo que frena las importaciones y lastra asimismo los precios.

La situación es especialmente acuciante en Estados Unidos, donde los tanques de crudo acumulan 482.3 millones de barriles, un nivel no visto en los últimos 80 años.

La rebaja de las previsiones de crecimiento global por parte del Banco Mundial (del 2.9 por ciento en 2016, según su último informe) y la perspectiva de la Agencia Internacional de la Energía (AIE) de que el crecimiento de la demanda de crudo se frenará este año han contribuido también a mantener a la baja los precios del petróleo.

 

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