¿POR QUÉ EL PESO NO REACCIONA? EL DÉBIL CRECIMIENTO LO MARGINA

Publicado el Enero 18, 2016, Bajo Economía, Autor LluviadeCafe.

peso mexicano
SINEMBARGO
Bajo crecimiento económico, mal manejo de las finanzas públicas, descuido del mercado doméstico y una serie de reformas que no han sido concretadas, sumados a los factores externos mundiales han provocado una depreciación de la moneda mexicana en los últimos meses. Ante esto, los funcionarios de este país deberán estar preparados y realizar pronto un cambio medular para que el valor de peso no continúe en descenso, alertaron analistas.

“Con el tipo de estructura que tiene y las nuevas legislaciones que se han implementado desde hace un tiempo, México ha incrementado su fragilidad hacia los mercados internacionales. El planteamiento en general se hizo cuando comenzaron las reformas estrcuturales, que más allá de tener un país cuya base de crecimiento estuviera en el mercado interno, se creó con una base de crecimiento únicamente de mercado”, explicó Violeta Rodríguez del Villar, académica del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), a SinEmbargo.

Apenas iniciaba este año y los mexicanos vieron cómo su moneda se desplomaba, de oscilar entre los 17.10 y 17.97  pesos por billete verde en el último mes del año pasado, de pronto, sufrió una depreciación al incrementarse el valor del dólar de 17.70 pesos de la primera jornada de enero hasta rebasar la barrera de los 18 pesos por unidad que poco a poco se fueron incrementado.

De inmediato, las teorías y especulaciones sobre la variación del tipo de cambio empezaron a circular en las redes sociales. Mientras los mexicanos apenas asimilaban los posibles efectos que dejarían los movimientos de la economía global, luego del anuncio de la caída de las bolsas de China y su suspensión al perder más del 7 por ciento, vinieron nuevas malas noticias con el descenso sin fondo de los precios del petróleo que registran mínimos históricos que no se veían desde 2003.

El golpe más fuerte llegó el 15 de enero cuando el dólar alcanzó un precio máximo de 18.60 pesos por uno.

En ese contexto,  funcionarios mexicanos se empeñaron en decir que la volatilidad se debía más a factores externos que a los internos. Luis Videgaray Caso, titular de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), alertó sobre una posible etapa de depreciación artificial de monedas para impulsar exportaciones si el gigante asiático respondía con una devaluación para volver su moneda más competitiva.

“Hay una preocupación real de que, ante la desaceleración de la economía China, la respuesta de política pública sea iniciar una ronda de devaluación competitiva”, aseguró el funcionario, aunque después minimizó su declaración.

En 2015, la moneda nacional rebasó la barrera de los 17 pesos por dólar provocado por la expectativa de la decisión de la Reserva Federal de Estados Unidos… pero a esta se le sumó ahora el exceso de oferta del petróleo y la debilidad de la moneda china ante la posibilidad de un nuevo ciclo de devaluaciones.

Así lo confirmó el análisis de Banco Base que señaló el alza en el tipo de cambio como consecuencia de la caída en el precio del petróleo, los datos negativos sobre el sector de servicios de China y la aversión al riesgo de los inversionistas provocado por el conflicto entre Irán y Arabia Saudita.

Sin embargo, los analistas económicos sostienen que además de las condiciones del mercado global, las malas decisiones sobre la política económica en el país son causantes del debilitamiento del peso.

“México se vuelve más expuesto a los vaivenes del petróleo y  [como] las inversiones externas son a largo plazo y [con] la baja producción, los precios internacionales se convirtieron desde hace tiempo uno de los riesgos devaluatorios más importantes del país, en la actualidad. Ese riesgo ya se cristalizó y otro riesgo fue las tasas de interés y las inversiones externas que llegan a muchas áreas económicas”, agregó la investigadora de la UNAM.

HAY QUE VOLTEAR A VER EL CRECIMIENTO

Con Carlos Salinas de Gortari (1988-1994) el peso sufrió una devaluación de 50.08 por ciento y el dólar se cotizó en 3.49 pesos en 1994; con Ernesto Zedillo Ponce de León (1994-2000) el peso se depreció 173.8 por ciento y el tipo de cambio quedó en 9.42 pesos en el 2000. Durante la administración de Vicente Fox Quesada (2000-2006), la moneda se devaluó un 16.80 por ciento y el dólar alcanzó los 10.99 pesos al cierre de su sexenio, en 2006; después, en  la administración de Felipe Calderón Hinojosa (2006-2012), el peso cayó el 17.54 por ciento y cerró en 12.92 pesos por dólar en 2012.

Jesús Valdés Díaz de Villegas, académico del departamento de estudios empresariales de la Universidad Iberoamericana, explicó que los determinantes de un proceso de devaluación pueden ser vistos desde la balanza de pagos, la paridad del poder de compra, y la paridad de intereses.

Para el especialista, “no existe una explicación clara para que haya un proceso devaluatorio del peso, por tanto considero que este proceso está determinado por otro determinante tan fuerte como es la falta de crecimiento de la economía nacional, es lo único que lo puede explicar”.

En diciembre pasado, el Banco de México dio a conocer que su expectativa de crecimiento pasaría de 2.29 a 2.44 por ciento para el cierre del 2015, sin embargo Hacienda estimó en un principio que la cifra sería entre el 3.5 o 4 por ciento.

De acuerdo con diversos organismos financieros, México podría registra un crecimiento de entre 2.28 por ciento en 2015 y 2.83 en 2016, aunque todas estas cifras se quedan muy por debajo del 6 por ciento en promedio anual que el país debería de crecer, opinó el analista económico Jonathan Heat.

Para el economista, “México debería estar creciendo en una forma sostenida de un 4 por ciento, pero el primer año de este sexenio apenas crecimos 1.3, el segundo 2.3 y quizá el próximo año lleguemos a 2.6  por ciento. Ha ido mejorando cada año, poquito, pero todavía son tasas de crecimiento muy lejanas a ese 4 por ciento o más que necesita el país. Especialmente si tomamos en cuenta que ha habido reformas estructurales y una serie de cosas deberían haber apuntalado al crecimiento… y como que no se ve que lo han hecho”.

En ese sentido, Valdés Díaz explicó que “cuando el PIB [Producto Interno Bruto] se cae, automáticamente se cae la cantidad de dinero de circulación y se pierde valor en dinero y si se pierde este valor trae consigo un efecto de devaluación ante otra divisa”.

“Uno de los factores que contribuyen a la contracción del peso mexicano es el bajo crecimiento económico. El año 2015 cierra en un promedio de 2.5 por ciento, es muy bajo y esto obedece a la falta de una política pública bien establecida con el mercado doméstico”, comentó.

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