Tamaulipas, el infierno para Cabeza de Vaca

Publicado el Mayo 17, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

alvaro delgado
PROCESO
Tras casi un siglo de gobiernos del Partido Revolucionario Institucional (PRI), Tamaulipas se transformó en un infierno, donde la violencia y la corrupción han escalado a niveles inauditos y, de triunfar el candidato priista Baltazar Hinojosa, la única certeza es que todo seguirá igual o peor.

No es una metáfora afirmar que en Tamaulipas gobierna el crimen: Los antecesores al gobernador Egidio Cantú, Tomás Yarrington y Eugenio Hernández, son fugitivos de la justicia –la estadunidense, claro– y en estos tres trienios la violencia de las organizaciones delincuenciales se ha disparado.

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Pero ha sido el sexenio de Egidio Cantú, quien llegó al cargo tras sustituir como candidato priista a su hermano asesinado, que las cifras del Sistema Nacional de Seguridad Pública, publicadas en marzo por el diario El Mañana, acreditan el drama que padecen los tamaulipecos.

Con Yarrington los homicidios dolosos sumaron mil 305 y casi se duplicaron con Eugenio Hernández, con 2 mil 250, pero con Egidio casi se triplicaron: 3 mil 618, hasta enero de este año.

Los secuestros han observado también un alza imparable: Con Yarrignton se contabilizaron 42, con Hernández 155 y con Egidio suman ¡949! Lo mismo ocurre con las extorsiones: 64 con Yarrington, se disparan a 440 con su sucesor y llegan a 906 con el actual gobernador.

Y otro dato de cómo la violencia se desató en Tamaulipas, evidentemente por las complicidades al más alto nivel, es el robo de vehículos con violencia: 2 mil 220 con Yarrington, 2 mil 769 con Hernández y el colmo: ¡14 mil 552 con Egidio!

Las balaceras, las ejecuciones, los “levantones”, el miedo y el terror en todas partes y a toda hora completan el cuadro macabro de Tamaulipas en el que se dibuja la silueta de unos cuernos de semoviente, emblema de campaña de Francisco García Cabeza de Vaca, el panista que puede ganar la elección de gobernador.

Como nunca, ni siquiera hace seis años cuando también compitió contra Egidio, García Cabeza de Vaca puede capitalizar el hartazgo de los tamaulipecos por tanta gangrena acumulada en los gobiernos priistas, en los que se incubó, creció y se desbordó la criminalidad.

Pero la hipotética victoria del senador con licencia no es tampoco por sí misma garantía de que las cosas mejoren para bien en Tamaulipas, dada su controversial trayectoria y los puntos oscuros de su biografía política y aun personal.

Encarcelado en su juventud –cuyos amigos quedaron en prisión varios años–, hermano de repentinos multimillonarios y asociado por sus enemigos al crimen organizado, García Cabeza de Vaca es dueño de fabulosos ranchos, uno de ellos en la ribera del río Soto La Marina, El Rincón, de 264 hectáreas de extensión, con tres casas y cuatro cabañas de lujo, valuado en casi 66 millones de pesos.

Además de este conjunto de chalets suizos, el senador con licencia es dueño del rancho El Mirador que, según el periódico “Hora Cero”, tiene una superficie de 950 hectáreas y una construcción de 450 metros cuadrados, con un valor de al menos 38 millones de pesos.

Exalcalde de Reynosa, designado por Felipe Calderón director de la Comisión Reguladora de la Tenencia de la Tierra (Corett) –donde presuntamente hizo numerosos negocios, en Acapulco, por ejemplo–, el senador con licencia es señalado también como informante de una agencia de inteligencia de Estados Unidos.

Si es espía de la DEA, la CIA o del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos, comúnmente llamado Homeland Security –que controla 24 agencias federales–, pronto habrá de precisarlo él mismo, pero es visto con recelo por los mandos militares en Tamaulipas, pese a que preside la Comisión de la Defensa Nacional gracias a Roberto Gil Zuarth.

Hoy las condiciones se han ido alineando a Cabeza de Vaca –como se presenta omitiendo el García– para que se le vayan sumando priistas, perredistas y aun el candidato sin partido Francisco Chavira –experredista– para materializar la alternancia en un estado dominado por la narcopolítica…

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