Democracia imperfecta

Publicado el Mayo 22, 2016, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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La Jornada
José Agustín Ortiz Pinchetti
Un debate bizantino: ¿vivimos en una democracia imperfecta o en un autoritarismo deteriorado? La definición de democracia es compleja. Al menos tiene un rasgo esencial: el poder se diputa en elecciones libres y justas. La población no cree que las nuestras lo sean y tiene razón. La aparente regularidad de los pasados comicios desaparece cuando constatamos los abusos impunes del Partido Verde. La compra masiva de votos por el gobierno y la incapacidad del INE para ser un árbitro confiable.

Tenemos un autoritarismo distinto del que gobernó hasta 1997: pero la Presidencia sigue imponiéndose en las mayorías de las cámaras, en la designación de ministros de la Corte, en el control de INE y del tribunal electoral. El poder arbitrario de la Presidencia intenta extenderse a todas las áreas de la vida pública. Si no puede no es por voluntad de respetar las reglas democráticas, sino porque una sociedad cada vez más activa e inconforme, resiste.

¿Cómo podemos hablar de democracia sin un sistema de rendición de cuentas? La corrupción llega hasta la Presidencia, quien investiga sus actos no es una comisión imparcial sino un amigo del Presidente. Al menos 40 gobernadores han sido denunciados de saqueadores en sus estados, sólo uno ha ido a la cárcel y los procesos de los demás han quedado diluidos.

El fruto natural de la democracia es el desarrollo económico y la paz. Llevamos 30 años de estancamiento, agudizado este sexenio por la caída de los precios del petróleo. Los índices de desigualdad, pobreza y desempleo aumentan, y las previsiones sobre el crecimiento económico se ajustan a la baja cada mes. La violencia está en todo el país. Se calcula que 180 mil personas han muerto o han desaparecido en la guerra contra el narco. Tras 18 meses el gobierno es incapaz de explicar la desaparición de los 43 normalistas en Iguala y un juez dejó libres hace unos días a soldados acusados de participar en la matanza de Tlatlaya.

Se dice que hay más libertad de expresión: pero la mayoría de medios impresos son propiedad de negociantes aliados al gobierno y tres familias son titulares de las concesiones de radio. Cuando un periodista, como Carmen Aristegui, dice una verdad dolorosa se le reprime. La televisión, único medio de información de 80 por ciento de la población, está controlada por el gobierno. EPN logró unificar en sus días inaugurales a todos los partidos políticos con registro. Ha reducido la verdadera oposición a Morena, hasta al que han descalificado como un peligro para México. El sistema cuyo corazón es la hegemonía presidencial sigue funcionando. Pero mal funciona, es el mismo autoritarismo pero más jodido que hace décadas, hoy está al borde de su agotamiento.

Twitter: @ortizpinchetti

joseaorpin@gmail.com

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