“Dos espíritus”: la variedad de género en las culturas indígenas americanas

Publicado el Agosto 4, 2016, Bajo cultura, Derechos Humanos, Autor Ocelotl.

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La sexualidad es una invariante histórica, ha existido siempre. En cambio, su interpretación por parte de las diferentes civilizaciones ha ido cambiando a lo largo de la historia, encontrando diversas maneras de vivir el sexo y tratar la sexualidad. Tomando como referencia los inicios de nuestra propia civilización, observamos que Grecia fue una sociedad permisiva; la homosexualidad era completamente normal; personalidades importantes eran homosexuales y no lo ocultaban; Los héroes de la guerra de Troya, Aquiles y Patroclo, eran homosexuales; Platón trata en su filosofía el tema de la homosexualidad e indudablemente, él era homosexual. Los varones libres de la sociedad grecorromana, únicos ciudadanos por ley, ejercían su masculinidad siendo sujetos activos. El objeto de deseo tenía que ser deseable y deseable es lo que es bello. De este modo, sus objetos de placer eran mujeres, muchachos y esclavos, todos sexualmente pasivos para con el hombre. Los griegos eran bisexuales desde nuestro punto de vista, pero no desde el suyo. Ellos no etiquetaban su sexualidad, simplemente la vivían.

Y llegó el Cristianismo y su moralina. Destruyeron, quemaron y en el mejor de los casos, versionearon a su interés toda la cultura grecorromana; lo griego y lo romano se convierte en blasfemia, y se entretienen cambiando nombres, adaptando mitos y leyendas y por supuesto, censurando todo el contenido sexual.

Y esta actitud llega hasta nuestros días, pasando por supuesto por la Colonización Europea de América. Cuando el hombre blanco europeo se encontró con los Nativos Americanos, fue totalmente incapaz de comprender su cultura indígena o respetar su forma de vida. En lugar de valorar y contrastar las diferencias con honestidad trató a los indios como salvajes menospreciando y burlándose de todo lo relativo a ellos. Nadie ignora hoy en día que se les masacró durante siglos hasta acabar convirtiendo a la fuerza a los del sur en cristianos fieles y aislando a los del norte en las famosas reservas. Pero pocos conocen la magnitud de semejante genocidio: de una población de 12 millones en 1500 a apenas 237,000 en 1900. Si el hombre europeo odiaba con pasión a los hombres indígenas, ¿qué sentiría por los que bajo su punto de vista, también eran homosexuales?

Dos espiritusPareja dos espíritus

En la cultura milenaria Nativo Americana, las personas podían mostrar un interés desde temprana edad por roles a la vez masculinos y femeninos. Los adultos de la tribu notarían esta tendencia en los niños y les apoyarían en el desarrollo de esta personalidad dual hasta la edad adulta, en la que se convertirían en respetados y admirados por la comunidad, que a la vez esperaba que al menos hubiese una persona semejante en cada generación. La naturaleza espiritual de esta cultura ha interpretado estos individuos como ocupados por dos espíritus, implicando que un espíritu masculino y otro femenino conviven en el mismo cuerpo. Antes del término dos-espíritus, los antropólogos solian utilizar el más antiguo “berdache“, pero esta etiqueta era frecuentemente rechazada por inapropiada y ofensiva por los Indígenas. La razón se encontraba obviamente en su etimología peyorativa, al ser un préstamo del francés bardache vía el español bardaxa o bardaje/bardaja vía el italiano bardasso o berdasia vía el árabe bardaj, que significa “chico mantenido; prostituto” del persa bardaj. En la actualidad, ha sido ampliamente sustituido por dos espíritus. Dos espíritus se originó en Winnipeg, Canadá, en 1990, durante la tercera conferencia intertribal anual de amerindios y de las naciones originarias LGBT. Es un calco de la frase ojibwa niizh manidoowag que significa dos-espíritus. Fue elegida para distanciar a los pueblos amerindios y de las naciones originarias de las palabras “berdache” y “gay”.

En algunas tribus los dos-espíritus con cuerpos masculinos tuvieron papeles activos como el manejo y entierro de los difuntos o enfermeros durante expediciones de guerra; los dos-espíritus con cuerpos femeninos tomaron típicamente papeles como jefas, consejeras, cazadoras o guerreras. En ambos casos a los dos-espíritus se les otorgaba fuertes poderes místicos, actuando como curanderos y chamanes de la comunidad. Las personas heterosexuales o de un género definido, podrían emparejarse con los dos-espíritus de su mismo sexo sin ser esta una conducta homosexual, puesto que se sentirían atraídos por la parte femenina o la masculina.

Existen numerosos términos indígenas para referirse a estos individuos en los diversos idiomas amerindios, puesto que la diversidad de género amerindia fue una institución fundamental en muchos pueblos tribales. Se han documentado personas dos espíritus, en más de 130 tribus amerindias, en cada región del continente y en cada tipo de cultura nativa. Los Diné o Navajos son la nación indígena estadounidense más numerosa. En esta comunidad, como en casi todas, hay cuatro géneros: masculino, femenino, dos-espiritus masculino y dos-espíritus femenino; algunas culturas indígenas reconocen incluso más.

We'whaLa Embajadora Cultural We’wha

We’wha fue un nativo americano de la tribu Zuñi, de Nuevo México. Ella fue la más famosa Lhamana, un rol tradicional Zuñi, que más tarde se reconocería como Dos-Espíritus. Los L’hamana eran hombres que vivían en parte como mujeres, vistiendo una mezcla de ropa de hombre y mujer, y llevando a cabo tareas femeninas así como sirviendo de mediadores.

Nació en el poblado Anthill at the Middle of the World (trad. El Hormiguero en medio del Mundo), un poblado Zuñi. Quedó huérfano en 1853, al morir sus padres por la viruela, enfermedad llevada por los colonos blancos. Junto con su hermano fue adoptado por la hermana de su padre. Su padre adoptivo era sacerdote de la lluvia, por lo que su familia era una de las más poderosas del pueblo. Desde bien pequeña manifestó rasgos que la identificaron como Dos-Espíritus, que los zuñis llamaban lhamana, es decir, que habiendo nacido con un sexo biológico masculino presentaba un comportamiento más acorde con el género femenino. Para los Zuñis esta forma de ser no presentaba ningún problema, como para otras 130 tribus norteamericanas. Los Zuñis, fueron aliados del gobierno de los Estados Unidos, incrementando el contacto con la población colona que iba llegando a la zona.

La antropóloga Matilda Coxe Stevenson, En 1879, escribió mucho sobre We’wha, e incluso la invitó a su visita a Washington D.C. en 1886. Durante esa visita We’wha conoció al presidente Grover Cleveland y fue tratada siempre como mujer, nadie descubrió su sexo biológico. Fue una extraordinaria embajadora cultural de su pueblo. Su caso fue descrito en el libro “The Zuñi Man-Woman” de Will Roscoe, en 1991, que recibió varios premios incluyendo el Lambda Literary Award. We’wha, ha sido el Dos-Espíritus más conocido y admirado de la historia. Por ello el autor gay Paul Russell, lo colocó en el puesto 53, por orden de importancia en su libro “The Gay 100 – A Ranking of the Most Influential Gay Men and Lesbians, Past and Present”.

El Trágico Caso de Fred Martínez
Fred Martinez
Las comunidades actuales se ven atacadas por el racismo de los blancos y doblemente señaladas cuando se trata de individuos homosexuales o transexuales. La homofobia y transfobia una vez traídas de Europa hacen mella, y el caso más relevante es la historia de Fred Martinez. Fred era un estudiante de 16 años nativo americano de ascendencia Navajo, transexual, quien fue asesinado a golpes por otro joven, Shaun Murphy, de 18 años. Murphy estaba en una fiesta, visitando amigos en Cortez, Colorado, donde conoció a Martínez. Estaba violando su libertad condicional, ya que tenía antecedentes penales de menores. El cuerpo descompuesto de Martínez fue encontrado el 21 de junio, cinco días después de su desaparición, en un cañón del desierto en las afueras de Cortez, conocido como “Los Pozos”. Murphy fue atrapado deshaciéndose de ropa ensangrentada en Farmington, Nuevo México. Fred es una de las víctimas del odio más jóvenes de la historia de la humanidad.

El documental Dos Espíritus, dirigido, coescrito y coproducido por Lydia Nibley, está basado en esta tragedia. Dos Espíritus llora la pérdida del joven Fred Martínez y la amenazada desaparición de la tradición de los Dos-Espíritus, pero también rebosa con la esperanza y la creencia de que todos nos enriquecemos con las personas multi-género, y que todos nosotros independientemente de nuestro origen étnico, género, sexualidad o patrimonio cultural- somos libres para ser quienes verdaderamente seamos.

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