Cuento Quincenal: Si, era bella @JoseCruz777

Publicado el Agosto 11, 2016, Bajo Cuento, cultura, Autor Rucobo.

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Si, era bella
Género: Cuento corto
11 agosto 2016

El tema de la pareja humana es inagotable, hay un espectro de emociones y situaciones como; amor, gratitud, desamor, odio, compañía, infidelidad, costumbre, rencor, resignación, desprecio, pasión…la lista es larga y este escrito no tiene fines didácticos. Soy un convencido de que el matrimonio “Para toda la vida” es una falacia, un eufemismo, una utopía. Funciona bien en un pequeño porcentaje, la inmensa mayoría lleva su matrimonio más por convencionalismo social que por amor. Disculpe que sea tan cáustico y poco complaciente con los que quieren saber de historias bonitas, románticas, dulces, ingenuas. La vida es áspera y corrosiva, es bueno que se vaya enterando.

Atisbemos en la historia de Fernanda -a fondo es imposible conocer vida alguna (ni la propia)-, quien desde muy pequeña destacó por poseer una belleza formidable, fuera de lo común, peligrosa, perturbante. Huérfana de padre, su madre hubo de ir a trabajar a El Paso Tx. para sacar adelante a la numerosa familia, Fernanda aún en su ostra que germinaba a la estupenda perla que sería una vez madura y en todo su esplendor.

En los inicios de los años 80’s Fernanda finalmente conoce el amor, fue un encuentro hasta cierto punto doloroso, porque ella descubre que su sexualidad era -es-, desbordada, impetuosa, demasiado demandante, un torrente de líbido que muy pocos hombres podrían satisfacer. Esa intensidad de deseo sexual aunado a su espectacular belleza ha sido causa más de insatisfacción que de felicidad. Una mujer como Fernanda, necesita a un hombre con las mismas urgencias sexuales, además tan seguro de si mismo, que sea consciente de que su mujer es deseada por muchos, por todos.

El personaje central y único de este relato es Fernanda, al hombre que primero se entregó, llamémosle fulano, este ya estaba casado, había sido novio de Fernanda pero ella se fue unos meses a los EUA, fulano suponiendo que no la vería más, se casó. Cuando Fernanda al cabo de unos meses regresó, lo encontró con su pareja, no le importó, se entregó sin reservas a fulano naciendo de esas relaciones una niña.

Como suele ocurrir cotidianamente, fulano no dejó a su esposa para unirse a Fernanda y la abandonó, no del todo, la nena tuvo su ayuda pecuniaria hasta que llegó zutano a la vida de su madre. Fernanda y zutano se casan, ella lo hace en gran medida para asegurar su porvenir y porque zutano desde que la conoció le demostró un amor incondicional, se hizo cargo de la pequeña cual si de su hija se tratara. Tres años después de la boda, tienen a un hijo que viene a consolidar su unión, y se aman intensamente como una pareja feliz.

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De acuerdo con la canción de José José “El amor acaba”, el amor no acabó del todo, pero si disminuyó la pasión en zutano y empezó este a descuidar a Fernanda, la sentía muy segura y llegó al extremo de decirle con torpeza “Es que no me motivas”, sin percatarse que no lo motivaba a él, pero si -y mucho- al 95% de los varones que la circundaban. Fernanda de treinta años estaba en la plenitud de su hermosura, que senos y caderas tan firmes, que exquisita silueta, que armonioso rostro y con todo ello no comprendía el desinterés de zutano -ambiéntese esta situación con la taurina música de un paso doble-. Espero que entienda.

Y… tal como lo imagina, la infidelidad de Fernanda estaba cantada, era lógica, justa y necesaria. Ella asistía a un gimnasio de pesas y aerobics cercano a su domicilio, su belleza y formas armoniosas enloquecieron a los varones, pero más a uno de ellos, llamémosle mengano. Cinco años mayor que ella, le empieza hablar al oído. Para los galanes noveles se les informa que la mujer tiene en los oídos casi un segundo clítoris. Mengano era un tipo fuerte y agresivo físicamente pero a la vez romántico, era la verdadera antítesis de zutano, quien era frío y apagado.

Cuando Fernanda sintió la proximidad de Mengano hablándole al oído, removiendo los impulsos sexuales dormidos en ella. En uno de esos avances, ella le dijo “No me hables así que me vas a enamorar”, después de eso todo fue cuestión de tiempo. Su encuentro fue; furioso, hambriento, intenso, animal. Como correspondía al exagerado temperamento de ambos. Se amaron con locura, sin reservas, sin barreras. Se veían a diario y la pasión no disminuía tornando incluso peligrosa la relación, porque mengano llegó a pensar en asesinar a zutano, se lo comunicó a Fernanda y esta le dijo “Pero si nosotros somos quienes lo estamos perjudicando, él es inocente”.

La relación con mengano finalizó luego de cuatro delirantes años, de forma tormentosa como fue su romance. Zutano se llevó a vivir a otra ciudad a Fernanda e incluso se casaron por el rito eclesiástico. Zutano nunca supo de la infidelidad de Fernanda, o fingió no saberlo, insisto en su carácter apático y débil que no sabe reconocer el volcán que tiene por esposa -¿es usted un zutano? Mucho ojo-.

En la nueva ciudad, zutano después de mucho esfuerzo logra hacer que su pequeña empresa crezca, y la prosperidad entra por la puerta. Lo malo del caso es que zutano conoce a una fulana y absurdamente -por la clase de esposa que tiene- empieza a salir con ella, pero no discretamente, sino abiertamente. Fernanda se entera naturalmente y se viene una gran crisis matrimonial, se habla de divorcio y todas esas cosas, no se lleva a cabo debido al nacimiento de la nieta, hija de la hija de Fernanda y fulano, aunque en realidad más hija de zutano que fue un padre para ella.

Sintiéndose despreciada y burlada por zutano, y con una notable belleza a sus 43 años, Fernanda conoce a perengano, un tipo bastante común y corriente, sólo que llegó en el momento indicado. Este logra los favores de Fernanda merced a ser obsequioso y detallista con ella. El romance duró sólo unos meses, hasta que perengano en un acto de locura la ofende gravemente, intenta componer las cosas, nunca pudo y dejó de tener entre sus brazos a la mujer más bella que hayan visto sus ojos. Actualmente Fernanda y zutano viven confortablemente y relativamente felices, sólo hay un detalle, la frecuencia e intensidad de sus apetitos sexuales sigue siendo dispar, ella fogosa y ardiente y él un tanto frillón ¿qué pasará? Esta historia continuará…

A usted lector, permítame preguntarle, ¿le parecen muchos -cuatro- hombres en la vida de una mujer como Fernanda? Si su respuesta es sí, creo que está algo equivocado. Mujeres diez veces menos impresionantes que Fernanda cuentan sus aventuras con los dedos, y les faltan dedos. Así es la vida de sórdida no color de rosa, concluyo con lo que dije al inicio, “La belleza de Fernanda le ha traído más perjuicios que beneficios”.

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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