Reflexiones de un Utópico: Aprender de los mejores @JoseCruz777

Publicado el Agosto 18, 2016, Bajo Cuento, cultura, Autor Rucobo.

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Aprender de los mejores
De la serie, “Reflexiones de un Utópico”
18 agosto 2016

Este escrito lo último que pretende es ser elitista, no es mi filosofía de vida, pero entiendo que el título en algunas personas con una auto estima un tanto baja, puede generar un rechazo en automático. Es necesario pues aclarar que la palabra “Mejor” no está relacionada con la posición económica, prestancia física u obtención de importante puesto de trabajo.

Un joven empleado en la industria maquiladora -operador- puede ser el mejor o de los mejores en la actividad que realiza y no necesariamente en toda la planta, sino en la linea de ensamble. En esa palabra “Los mejores” cabemos todos los que lo deseamos y trabajamos para ello. Así las cosas, quitémosle ese toque de superioridad que intimida de la palabra “El mejor”, y encaminemos nuestros esfuerzos a ser de los mejores en lo que hagamos, por humilde que sea la actividad a que nos dediquemos.

Imagino que el personaje ficticio de Pepe El Toro -Pedro Infante-, pretendía en su oficio de carpintero, hacer los mejores muebles, bonitos, durables, económicos, funcionales, cómodos, etc. Decía mi padre, “No debes de ser del montón, debes aspirar a ser el mejor en lo que hagas, si vas a ser arquitecto -sabía de mi vocación infantil, la Economía vino después, en mi juventud-, debes de construir las mejores residencias, pero aún si eres panadero, debes de hacer buen pan, hay cabr… que toda su vida han sido panaderos y nunca han aprendido”, sabios consejos, mi padre sabía lo que decía.

Tal vez ese tipo de enseñanzas calaron muy hondo en mi y sean mi motor que me impulsa en esto de la literatura popular que realizo, a redactarla con corrección, lo pretendo, que lo consiga es otro cantar. En nuestro país por desgracia, los mejores en cualquier actividad, lejos de ser imitados, son perseguidos, agredidos, calumniados -en términos generales, no todos-.
Nuestra sociedad mexicana extrañamente no gusta de la capacidad y de la inteligencia -esta teoría no es cierta en un 100%- y a los altos puestos , regularmente acceden no los mejores, sino los traidores, los serviles, los lame botas.

Hay muchas más historias que nos ilustran de esto, sin embargo no debemos dejar que eso desanime nuestros empeños, levantemos la vista y elevemos nuestras miras, codeémonos con los mejores, imitémoslos, que nos sirvan de inspiración. Lo que nunca debemos hacer es lo que hacen muchos, ponerles obstáculos en su ascendente camino. Compitamos si, pero con nosotros mismos, que nuestro actuar y resultado de nuestro trabajo busque la excelencia, si los necios triunfan, que eso nos tenga sin cuidado.

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Les comparto mi experiencia personal de trabajo cuando laboré para empresas diversas. Siempre busqué trabajar para la mejor de ellas, la líder, las de mejores salarios, trato al trabajador, oportunidades de desarrollo y prestaciones. Aunque ello implicara esforzarme más para satisfacer sus altos estándares de trabajo. Cuando ascendí a puestos de mando, escogía a mi equipo de trabajo entre los mejores. Los gerentes generales cuando tenían una linea, área o departamento con problemas de organización, producción, relaciones humanas, actitud de los empleados o calidad en el producto.

Recurrían a mi y a mi equipo de trabajo, sabedores de que resolvíamos problemas de cualquier índole, les preguntaba, ¿quieres que resuelva el problema? Dame al personal que yo escoja, ya sea de los existentes o se contrataban con ese fin. El resultado era previsible, se reestructuraba la zona afectada, se reconstruía el tejido laboral y listo, asunto arreglado.

¿Cómo escogía al personal? Aparte de lo que dijera su Currículum Vitae, catalogaba primordialmente su personalidad, disposición y actitud, buscaba en ellos esa afinidad de metas, buscaba ese plus que sólo los mejores poseen. Además el equipo se renovaba constantemente, debido a que ellos eran sujetos de promociones y ascensos, para mi, era motivo de satisfacción, ya que un líder debe de estar atento de su desarrollo y progreso.

Y… si muchos mexicanos pensamos igual. Nuestro país sería otro ¡júrelo! Derrotemos al “Masomenismo”, ¿qué es eso? La actitud permanente de muchos compatriotas -ese término está muy desacreditado porque era usado repetidamente por Antonio López de Santa Anna en sus arengas al pueblo- cuando se les interroga, ¿cómo están? Responden “Más o menos”, ¿y tu trabajo qué tal? Responden igual, “Más o menos”. Con esa actitud, ¿saben cuándo vamos a lograr resultados de excelencia como país? Así es, ¡nunca! -lamentablemente-.

Lo más seguro es que por mi edad no alcance a verlo, pero ambiciono un país ganador, que pise firme en todo tipo de foros, que no se nos ninguneé o menosprecie, que eventualmente se diga, “México es de los países a vencer” -en algo positivo se entiende-. Recomendación final; pretenda, asóciese, busque, imite, contrate, elija, tenga amistad, prefiera… a los mejores, y de paso, ¡conviértase en uno de ellos!

Autor: José Cruz Pérez Rucobo

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