Cuento político de la serie: “Juegos de Poder”, Era un rey de chocolate… @JoseCruz777

Publicado el Septiembre 1, 2016, Bajo Cuento, Política, Autor Rucobo.

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Era un rey de chocolate…
Cuento político por: José Cruz Pérez Rucobo
01 septiembre 2016

Para empezar a narrar este relato, debo hacer la aclaración de que todo el cuento, es producto de la imaginación. No quiero que realicen extrapolaciones y encuentren semejanzas con el tiempo actual, que ni al caso vengan. La historia se ambienta en la Europa central, casi al final de la edad media. Si encuentran coincidencias, estas serán circunstanciales y básicamente producto de su febril y exacerbada imaginación.

Resulta ser que un malvado aunque poderoso reino, tenían la curiosa costumbre de elegir a su soberano por votación de sus villas. Dije curiosa costumbre, porque en los reinos colindantes la ascensión del rey en turno era por vía hereditaria, como toda monarquía que se respete. Un poco más de historia, el reino había logrado su poderío y expansión en base a ser belicoso y sanguinario. Al primero que tzingó fue a un reino vecino, cuya pasividad ha sido legendaria, este reino pagó con la pérdida de más de la mitad de su territorio, su tolerancia al abuso del vecino.

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En la recta final para ascender al trono se encontraban dos contendientes, por un lado la dura y fría Hilaria 1, por el otro, un estrafalario, demente, ofensivo y lenguaraz individuo llamado Donaldo Trompas. Hilaria era esposa de alguien que ya había ocupado el trono, llamado “El Vil”, por su parte Donaldo Trompas, había hecho una cuantiosa fortuna explotando a los artesanos y hortelanos del reino que habían atracado territorialmente, pese a ello y quizá debido a su esquizofrenia sentía un odio enfermizo por ese tundido reino.

Cuenta la historia que su esposa Liviana Trompas, había sido seducida y encamada por un moreno habitante del multicitado reino vecino. Liviana era una escultural mujer, famosa por su afición a desnudarse, sirviendo de modelo para varios pintores y algunos escritores de la época -con estos últimos no entiendo, por qué se desnudaba-, pasó a la historia como “La princesa caramelo”, no quise adentrarme y conocer más del mote, por respeto a su vida privada.

Los anales de la historia registran que Trompas deseaba hacer una pared de cal y canto a lo largo de la extensa frontera entre los dos reinos, lo botana es que pretendía que fuese a costo de su amolado vecino, además deseaba expulsar hacia su reino a los que tuvieran ascendencia y/o apellidos de aquel infortunado reino, aunque estos estuvieran radicando por muchos años ahí.

Debido a la estupidez congénita del Trompas, su marcado racismo y su notable ignorancia, se le considera el padre del fascismo
-que surgiría varios siglos después-. Lo peligroso de Trompas es que buena parte de los habitantes de ese malévolo reino, compartían con él sus fantasías, mafufadas y desvaríos. Por cierto el pequeño reino vecino ultrajado repetidamente, tenía su nombre que era “El reino feliz”, así se le llamó porque pese a que la mayoría de los súbditos y siervos vivían en condiciones miserables, cuando se les preguntaba, se manifestaban felices. Su gentilicio era pues “Feliceños”, prominentes productores de materias primas para su glotón vecino.

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El Trompas se lanzó con todo contra el reino feliz, que si eran violadores -lo de Liviana no fue violación, fue sexo consensuado-, que si eran rateros, alcohólicos, corruptos, haraganes y feos. Les endilgó todo tipo de diatribas y no les cuchilió al Ku Kux Klan porque todavía no se inventaba. Lo inconcebible fue que un día, inopinadamente el rey de los feliceños, Kikín El Diminuto, lo invitó a palacio, juglares, heraldos, artesanos, comerciantes y la gleba en pleno, vieron la oportunidad de vengar afrentas.

Kikín El Diminuto era a Soto voce -por debajo del agua- llamado “El malquerido”, esa era pues, una buena oportunidad de reivindicarse ante sus vasallos. Estos lo animaban con arengas como; “Vamos Kikín, demuéstrale de que estamos hechos los feliceños”, “Si se puede, si se puede” y “Yo si le voy, le voy al Kikín” y algunos otros… la entrevista resultó catastrófica para Kikín y los feliceños, aquí los pormenores.

El Trompas mantuvo su decisión de levantar la gigantesca barda a lo largo de la frontera, es decir, fue al reino feliz y los tundió a domicilio. La indignación se apoderó de los habitantes en general, se sentían humillados por el Trompas y se avergonzaban de su monarca Kikín el diminuto, este… fue finalmente derrocado, acto seguido fue aclamado como nuevo monarca Manolo El Peje
-peje es una derivación de paje, actividad realizada en su juventud-.

¿Quién ganó finalmente el reino malvado? ¿La fría y calculadora Hilaria o el patético Donaldo Trompas? ¿Cómo gobernó Manolo El Peje? ¿Fue construida la pared kilométrica y a costo de qué reino? De momento no se pueden contestar esas interrogantes, el autor quiere que el lector tenga una participación interactiva, es decir, le da a usted la oportunidad de darle fin a la historia de la manera que le plazca, quien quita y descubra al escritor que lleva dentro -sentido figurado-, y… colorín colorado, e tutto, grand finale, the end, fin.

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2 Replies to "Cuento político de la serie: “Juegos de Poder”, Era un rey de chocolate… @JoseCruz777"

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Carlocapri  on Septiembre 1, 2016

Excelente como todo lo que usted publica señor Perez Rucobo.

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javier333  on Septiembre 2, 2016

Es triste muy triste, mi final seria feliz pero no lo veo asi.