México: desarrollo prófugo. Baja al escalón número 77. Con EPN cae 16 peldaños.

Publicado el Marzo 23, 2017, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

Carlos Fernández-Vega

La Jornada / México SA / Carlos Fernández-Vega

Sin duda el asunto no tiene la relevancia social ni la trascendencia histórica del jersey de Tom Brady, pero resulta que México mantiene la caída libre en materia de desarrollo humano, y si para efectos nacionales éste era comparable décadas atrás con los de Uruguay y Costa Rica, a estas alturas es equiparable al reportado por Azerbaiyán, aunque si el indicador se ajusta por desigualdad entonces es similar al del Congo y apenas por arriba de Bangladesh. De ese tamaño ha sido el éxito de las sempiternas reformas y modernizaciones que, obvio es, los mexicanos necesitan (EPN dixit).

¡Quién lo diría! Más de tres décadas de permanentes ajustes estructurales y constantes cambios para impulsar el desarrollo, y éste se mantiene prófugo para el grueso de los mexicanos –supuesto objetivo de tales reacomodos, por llamarles así–, con todo y que a lo largo de dicho periodo el discurso oficial machaconamente ha sostenido que todo, absolutamente todo, se ha hecho por el bien del país y –cómo olvidarlo– vamos por el rumbo correcto.

Desde que se inició la revolución por el bienestar de los mexicanos, con Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, año tras año México ha registrado una caída permanente en el índice de desarrollo humano (IDH), y si en 1990 nuestro país ocupó el escalón número 38 en la materia, con un índice de 0.876 (mientras más cercano a uno, mayor desarrollo), para 2016 había caído a 77 (0.762), es decir, un desplome de 39 peldaños en el periodo, a razón promedio anual de 1.5.

Eso para los jodidos, porque en el mismo periodo fortunas como las de Carlos Slim, Germán Larrea y/o Alberto Bailleres se multiplicaron por 34, 13 y 10, respectivamente, mientras el salario de la mayoría perdió 80 por ciento de su poder adquisitivo, la pobreza creció a paso veloz y la endeble economía nacional a duras penas alcanzó una media anual de 2 por ciento de crecimiento, sin olvidar reformitis y conexos.

Desde 1990, año tras año el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) elabora y difunde su Informe sobre desarrollo humano, el cual da cuenta puntual de los resultados en la materia en las 176 naciones para las que el organismo cuenta con información y da seguimiento. En este sentido, Noruega se mantiene en el escalón número uno, mientras que en el sótano aparece la República Democrática de Congo. Por cierto, los modernizadores prometieron a los mexicanos que, con las reformas, tendrían un nivel de vida similar al de los noruegos, aunque en los hechos cada sexenio se acerca al de los congoleños.

En su primer informe de gobierno (septiembre 1983), el entonces inquilino de Los Pinos Miguel de la Madrid dijo que la decisión de dar un giro de 180 grados en materia económica y política tenía como objetivo orientar la vida nacional hacia un desarrollo equilibrado y justo, toda vez que el país se encontraba en una profunda crisis y se habían deteriorado las bases para lograr mejoras en el bienestar de las mayorías e, incluso, para mantener los niveles ya logrados. De allí en adelante, todo se reformó, todo se modernizó para alcanzar el fin descrito (versión oficial).

Pues bien, todos los gobiernos reformadores y modernizantes (de Miguel de la Madrid al actual) fracasaron en materia de desarrollo (en realidad su objetivo siempre fue hacer jugosos negocios a costillas de la nación), pero entre los seis brillantes inquilinos de Los Pinos de la era neoliberal sobresale… Enrique Peña Nieto, quien en apenas cuatro años de mandato logró que México cayera 16 escalones en el IDH, al pasar del peldaño número 61 (diciembre de 2012) a 77 (diciembre de 2016).

A finales de 2012 el partido tricolor (que sí sabe gobernar) retornó a la residencia oficial, y de inmediato llevó a cabo más reformas, ajustes, modernizaciones. En el primer año de gobierno de Enrique Peña Nieto (2013), México cayó 10 escalones en lo que a desarrollo humano se refiere, para ubicarse en el peldaño 71 (si se ajusta por desigualdad ese año descendió al peldaño número 84). Para diciembre de 2016 se desplomó al peldaño 77 (96 si se ajusta), y le resta un bienio para empeorar el balance. Dieciséis posiciones para abajo en apenas cuatro años.

Cierto es que Peña Nieto no es el único, pero encabeza la lista. En el recuento, el sexenio de la solidaridad (CSG) comenzó con un IDH que ubicaba a México en el escalón número 38. Seis años después, el país había caído 14 peldaños, para ubicarse en el número 52 (sin aplicar ajustes por desigualdad) a nivel internacional. EPN y Salinas van de la mano.

Llegó el sexenio del bienestar de la familia (revolucionaria), de Ernesto Zedillo, quien reformó y modernizó (y rescató generosamente al gran capital) para hundir al país un poco más, pues llevó el IDH nacional (sin ajuste por desigualdad) al escalón 55. En esos tres sexenios priístas el número de mexicanos en pobreza se incrementó de 38 a 50 millones.

Pero vino el cambio con continuidad y para vivir mejor (Fox y Martita, más Calderón), periodo conocido como la docena trágica panista, durante el cual se dieron más reformas, ajustes, modernizaciones y, desde luego, falta de desarrollo. En los dos gobiernos blanquiazules el número de mexicanos en pobreza se incrementó a 61 millones. Con esa tercia en la residencia oficial, México cayó al peldaño 61 de IDH (sin ajuste por desigualdad). En el primer bienio de EPN el número de mexicanos en pobreza se incrementó a 63 millones y se profundizó la caída en IDH.

En cambio, como se ha comentado en este espacio y siempre dentro del concepto gubernamental de promoción del desarrollo, los multimillonarios mexicanos aparecieron por primera vez en Forbes (con fortunas superiores a mil millones de dólares) cuando las reformas comenzaron a cuajar para quienes iban dirigidas. En 1991 la revista especializada sólo pudo incluir a dos empresarios autóctonos (Slim y El Tigre Azcárraga). Tres años después, el desarrollo fue más que notorio, porque 24 magnates se incorporaron al inventario de ricos entre los ricos, con una fortuna conjunta de 41 mil 900 millones de dólares. Para 2016 el número de magnates había disminuido a 15, aunque con una fortuna conjunta de 117 mil 500 millones.

Entonces, ¿dónde quedó el desarrollo?

Las rebanadas del pastel

Deséchese todo lo anterior, porque surgió algo realmente importante: a Manuel Negrete, ex delantero de los ratoncitos verdes en el Mundial 1986, también le robaron su playera ganadora en el México-Bulgaria de aquel año, por lo que pide ayuda para recuperar la prenda, como la de Tom Brady. Duro afición, vamos con él.

Twitter: @cafevega

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