Las mentiras de Mancera: negligencia criminal

Publicado el Marzo 25, 2017, Bajo Columna de opinión, Autor LluviadeCafe.

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LA JORNADA
Por Francisco Ortiz Pinchetti
Un espléndido reportaje del New York Times, las precisiones técnicas de un experto de la UNAM y las declaraciones de la directora de la División de Ciencias de Agua de la UNESCO en ocasión del Día Mundial del Agua, cogieron al gobierno de la Ciudad de México en la mentira.

Miguel Ángel Mancera Espinosa y Ramón Aguirre Díaz han mentido a la ciudadanía una y otra vez sobre las verdaderas causas de la más grave amenaza para la capital del país. Tanto el Jefe de Gobierno como el director general del Sistema de Aguas de la Ciudad de México (Sacmex) han caído en graves contradicciones, han ocultado información y han dado un manejo político al tema del suministro de agua potable y al desabasto. Puntualicemos:

El extenso texto del NYT, publicado el pasado 17 de febrero y firmado por Michael Kimmelman, describe una sobrecogedora realidad por la cada vez más grave desabasto de agua y el acelerado hundimiento de la ciudad, causado por la sobreexplotación del acuífero durante décadas a través de centenares de pozos de extracción. Menciona cómo, ante la negligencia de las autoridades, en zonas como Iztapalapa, Tlalpan e Iztacalco el suministro del líquido tiene que efectuarse mediante miles de “pipas” –y en algunas zonas burros–, lo que constituye un negocio opaco y muy redituable. El cambio climático agrava la situación año con año.
Según estimaciones de Antonio Capella, experto del Instituto de Ingeniería de la UNAM, en toda el área metropolitana se desperdician en promedio unos 24 mil litros de agua por segundo a causa de las fugas en la red hidráulica, una responsabilidad directa de las autoridades. Esta cantidad representa más del 37 por ciento de los 64 mil litros por segundo que se distribuyen entre la Capital y parte del Estado de México, y supone que unos 15 mil millones de pesos se tiran al drenaje cada año. Además del gasto injustificado del líquido, en esas fugas se escapan miles de pesos al día. Según indicadores del investigador, distribuir un metro cúbico de agua a la Ciudad, desde Sistemas de Agua como el Cutzamala, se cotiza en unos 20 pesos. Si no se realizan acciones mínimas como la detección y reparación de fugas adecuadamente, así como el reemplazo de tuberías y una sectorización de la red para conocer por tramos toda la red, el cambiar tubos no sirve de nada, advirtió el experto. Arreglar la red del área metropolitana podría costar unos cuatro mil millones de dólares, estimó el especialista de la UNAM.

El problema de desabasto de agua en la Ciudad de México no se debe a escasez del líquido, como a menudo esgrime el Gobierno capitalino, sino a razones políticas. Está relacionado más a deficiencias en el servicio que a la falta del líquido. “El problema de escasez de agua en México se debe a que el servicio es deficiente”, declaró en Ginebra a Reforma la directora de la División de Ciencias de Agua de la UNESCO, Blanca Jiménez Cisneros, en ocasión del Día Mundial del Agua que a iniciativa de la ONU se celebra cada 22 de marzo, desde 1983.
Ante el cúmulo de evidencias, Mancera Espinosa y Aguirre Díaz esconden la cabeza. No asumen el problema, ni su gravedad, que por supuesto conocen. A menudo lo atribuyen a bajas en el suministro por parte del Sistema Cutzamala, una entidad del Gobierno federal; pero igualmente lo endosan a causas climáticas, inevitables. Cuando les conviene mencionan el tema del desperdicio de casi el 40 por ciento del caudal en la red de distribución, cuya reparación requiere miles de millones de pesos; sin embargo, pasan los años (como pasaron los de las anteriores administraciones capitalinas de extracción perredista) sin que el Gobierno de la CDMX invierta en esas tareas primordiales.

De pronto Mancera Espinosa, metido en la grilla sucesoria, usa el tema para presionar al Gobierno federal ante la eventualidad de un recorte presupuestal. De pronto Aguirre Díaz, que lleva ya casi once años al frente del Sacmex, reconoce que el problema se ha soslayado y que urge enfrentarlo. Anuncia entonces un “programa piloto” para “quitarle todas las fugas” a la delegación Benito Juárez y advierte que “estamos hablando de un plan que tomará diez años hacerlo, pero es necesario hacerlo en algún momento”. ¡Y apenas se disponen a iniciarlo!

El Jefe de Gobierno rechazó airadamente –y hasta ofendido— ante los señalamientos de la funcionaria de la UNESCO acerca de que se trata de un problema político. Hasta ahora, dijo, no estamos en un supuesto de racionar agua. Ahora resulta que todo este año está garantizado el suministro, porque los niveles de Cutzamala están en puntos óptimos. “La temporada de lluvias ha sido muy buena”, festejó. Tenemos estos niveles totalmente garantizados”. ¿Entonces?

Diversas estimaciones ubican entre 30 y 50 años el advenimiento de una crisis de enormes proporciones por la insuficiencia de agua potable para los habitantes de la antigua Tenochtitlan, una urbe paradójicamente construida sobre un lago, Sin embargo, el ex director general de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), José Luis Luege Camargo, ha advertido que en apenas 10 años puede ocurrir el truene de la capital y su zona conurbada. En una década. La emergencia debiera ser extrema.

La verdad es que, como sus antecesores, el Gobierno de la CDMX sigue actuando con una negligencia criminal, irresponsable y dolosa. Miente. Continúa impunemente la sustracción de agua del subsuelo a través de pozos y no se hace nada ni se invierten recursos para atacar el problema fundamental: el deterioro de la red hidráulica que provoca el desperdicio de casi la mitad del suministro. Tampoco se construyen pozos de absorción. En cambio, se privilegian zonas de la Ciudad con fines abiertamente electorales, como ocurre en Iztapalapa. A la vez, se auspicia y seguramente se comparte el negocio de los “piperos” y se usa el tema del agua para el chantaje y la conveniencia política. Y apenas inicia la temporada de estiaje. Válgame.

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