México: escalón 21. Inflación creciente. IGAE: 0.1 por ciento.

Publicado el Abril 25, 2017, Bajo Columna de opinión, Autor Ocelotl.

La Jornada / México SA / Carlos Fernández-Vega

En la feria de las proyecciones, y con toda la cautela política posible, la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) se animó a modificar ligeramente su estimación 2017 sobre el crecimiento económico regional (de 1.3 la redujo a 1.1 por ciento), y para el caso concreto de México decidió no meterse en problemas (mañana inaugura un foro sobre desarrollo sostenible en la capital de nuestro país, en el que participará el aprendiz) y mantuvo su estimación de 1.9 por ciento para el navío de gran calado.

Con este replanteamiento el organismo especializado de la ONU ubica la economía mexicana en el escalón número 21 de la región, de 33 posibles, de tal suerte que en 2017 –si la proyección se cumple, aunque todo apunta a que será menor– alcanzaría un avance similar al que lograría Barbados y apenas por arriba de Chile (nación para la que la Cepal estima un repunte de 1.5 por ciento).

El organismo detalla que “al igual que en años anteriores, durante 2017, el crecimiento mostrará dinámicas diferenciadas entre países y subregiones. Las economías de América del Sur, especializadas en la producción de bienes primarios, en especial petróleo, minerales y alimentos, registrarán un crecimiento promedio de 0.6 por ciento, lo que representa una leve revisión a la baja respecto de 0.9 por ciento proyectado en diciembre pasado. La dinámica de crecimiento en 2017 da cuenta de un aumento de la demanda externa para estas economías –se prevé un mayor crecimiento de los socios comerciales de los países de la subregión– y de precios de productos básicos que resultarán en 2017 más altos en promedio que los vigentes en 2016”.

Al mismo tiempo, para las economías centroamericanas espera una tasa de crecimiento de 3.6 por ciento (el doble que México) en 2017, en lugar del 3.7 por ciento proyectado por el organismo en diciembre de 2016. “Esto se explica básicamente por la resiliencia observada en la demanda interna –que se prevé sea el motor principal este año–, así como por un buen pronóstico de crecimiento para el principal socio comercial de estas economías: Estados Unidos”.

Para el caso venezolano, en diciembre pasado la Cepal estimó una caída de 4.7 por ciento en el producto interno bruto de la nación sudamericana, pero cuatro meses después su cálculo advierte sobre la posibilidad de que el desplome se profundice a 7.2 por ciento en tal indicador, lo que complicaría el de por sí complejo panorama económico, no exento de maniobras opositoras e intervencionismo político foráneo.

La Cepal subraya que para sostener el mayor crecimiento esperado en 2017 es necesario dar mayor dinamismo a la inversión y aumentar la productividad vía innovación, con sostenibilidad ambiental y protegiendo el empleo. En este contexto la inversión en infraestructura debe jugar un papel primordial, ya que se encuentra en la base de un crecimiento sustentable. Es necesario potenciar la inversión social y productiva en un marco de ajustes fiscales inteligentes. En este sentido, se debe procurar la sostenibilidad de las finanzas públicas de la región, pero en un contexto de políticas que tomen en cuenta tanto el impacto sobre la capacidad de crecimiento en el largo plazo, como las condiciones sociales de los habitantes de la región.

De cualquier suerte la nueva proyección de la Cepal resulta más benéfica que la más reciente estimación del Fondo Monetario Internacional, la cual advierte que en el caso de América Central y México las perspectivas y los riesgos se ven influidos por los lazos comerciales, migratorios y de inversión extranjera directa de estos países con Estados Unidos, en un momento de cambio para la economía y las políticas estadunidenses.

En este entorno, “el crecimiento del PIB real de México se desaceleraría a 1.7 por ciento en 2017 (frente a 2.3 por ciento en 2016) y luego experimentaría una ligera recuperación, a 2 por ciento en 2018. La incertidumbre en torno a las relaciones comerciales con Estados Unidos y el aumento de los costos de endeudamiento representarían un freno sobre todo a la inversión –pero también al consumo– y contrarrestarían el impulso positivo generado por la aceleración del crecimiento de Estados Unidos y la fuerte depreciación del peso en términos efectivos reales”.

Para el organismo financiero no pasa inadvertido el hecho de que en nuestro país la inflación se encuentra por encima de los niveles fijados como meta, principalmente debido a la liberalización de los precios internos de los combustibles instituida en enero de 2017, efecto acentuado por el traslado de la depreciación del peso a los precios internos. Las prioridades para las políticas mexicanas deberían consistir en mantener la estabilidad macroeconómica y la confianza del mercado en un ambiente de mayor incertidumbre, y fortalecer el marco fiscal para afianzar la credibilidad de la política fiscal.

En este tenor, justamente ayer el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) informó que en la primera quincena de abril de 2017 el índice nacional de precios al consumidor (INPC) reportó una tasa anual de 5.62 por ciento, la más elevada para una fecha igual de los últimos ocho años, y significó más del doble de la reconocida para igual lapso de 2016. Peor le fue a los precios de la canasta básica (consumida por la mayoría de los mexicanos), pues en el mismo lapso registraron, en promedio, un incremento de 7.62 por ciento a tasa anualizada, proporción 10 veces mayor a la de idéntico periodo pero de 2016.

El mismo instituto reportó ayer que el indicador global de la actividad económica (IGAE) aumentó, por llamarle así, 0.1 por ciento en términos reales durante febrero del presente año, en comparación con el registro de enero del mismo año. Por grandes grupos de actividades y en el mismo mes, las terciarias avanzaron 0.2 por ciento y las secundarias 0.1 por ciento; en contraste, las primarias decrecieron 4.3 por ciento.

Entonces, resulte lo que resulte, obviamente 2017 no será el mejor de los años del sexenio peñanietista, como tampoco lo fueron los cuatro previos.

Las rebanadas del pastel

Como parte del estercolero de las campañas electorales, a una de las (ex) candidatas de Morena, Eva Cadena, egresada de la Universidad René Bejarano, la filmaron recibiendo varios fajos de billetes. El peje líder de inmediato se deslindó del asunto, pero la agrupación política que encabeza está obligada a investigar a fondo e informar detalladamente.

Twitter: @cafevega

D.R. cfvmexico_sa@hotmail.com

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