Venezuela: el pueblo, soberano, decidirá en la Constituyente

Publicado el Junio 16, 2017, Bajo Internacional, Noticias, Política, Autor Gloriamlo.

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¿Por qué la oposición fascista teme a una asamblea constituyente convocada por el gobierno legítimo y también legal de Nicolás Maduro? Los académicos “progresistas” que llamaron a detener “la escalada de violencia en Venezuela” parecen no ver la asonada que los estadunidenses y la oligarquía local han emprendido. Si tales intelectuales no recuerdan a Salvador Allende, es el momento de que relean la historia

Edgar Figuera*
15junio2017
Contralínea

El maestro Rigoberto Lanz solía referir, casi como una ritualidad religiosa, que las “palabras no son neutras”. Muy posiblemente evocaba la experiencia de las sistematizaciones que durante largos años Sigmund Freud hiciera de la psiquis humana al relacionarse con muchos “pacientes” y sus histerias epocales, confinadas éstas a expresar la vida y su tiempo al reduccionismo espacial del ámbito doméstico y/o laboral. Estas condiciones de vida reducidas a rutinas confortables, hábitos cotidianos inconexos de la vida política, económica, social, cultural, etcétera, terminaban por producir en las personas una profunda miopía de su entorno real y de sus diversas y múltiples dinámicas, bien sean éstas en la familia, la vecindad, la comunidad o en la sociedad en su sentido más amplio y complejo; en fin, una miopía con relación al sistema mundo de la modernidad/colonialidad, donde las personas pierden la perspectiva no sólo de la vida en sí, de la propia mismidad, sino, también, de la alteridad; del Otro diverso, diferente; donde a las personas se les enmaraña la perspectiva del lugar de sus enunciados, de sus contenidos y de la “cosa” que enuncian y, además, se diluyen difusamente en pretendidas “explicaciones arquetipales”, omitiendo (¿eludiendo, tal vez?) la complejidad misma de la vida como unidad de análisis de la ecología política que se enfrenta en el contexto de las relaciones centro-periferia al hegemón expresado en la mundialización capitalista y en su capacidad probada depredadora de toda natura, de toda vida, absolutamente de todas las formas de expresión de la vida.

Freud sostenía, entonces, que “en el lenguaje no hay errores, lo que decimos es lo que somos”, desarrollada maravillosamente esta tesis en su ensayo El malestar de la civilización. En un paralelismo temporal emergía el estructuralismo lingüístico de Ferdinand de Saussure y sentenció el hallazgo freudiano argumentando que el lenguaje nos estructura, porque nuestra “esencia civilizatoria moderna” se expresa en el lenguaje y sus intenciones. A estos enunciados, quien suscribe lo conceptualizó desde las dinámicas históricas del sujeto social en sus relaciones intersubjetivas e interculturales; ambas son dimensiones de la praxis social entendidas desde la diversidad y la diferencia y, al mismo tiempo, tensadas dialécticamente entre diseños globales (campo hegemónico de lo Político, los referentes) y geohistorias locales (campo periférico de la Política, las prácticas). En el sentido de lo expresado sostenemos que “la estructura psíquica (simbólica) del lenguaje es un sistema de representación fraguado en el ámbito de lo real y de la realidad a partir de la mediación de la razón, instrumentalizada como dominación y dicotomía (cuerpo y naturaleza) donde se condensan (en la producción material, social y simbólica de la vida cotidiana con sus cargas de significaciones que transitan plácidamente en las mentalidades/pensamiento, en las relaciones y en las acciones) las ideologías y todas sus ataduras históricas subsumidas en la modernidad/colonialidad” como expresión del sistema-mundo hegemónico a través de las formaciones económico-sociales de los procesos globales de producción, circulación, consumo de mercancías y acumulación de plus valor”. Es desde estos enunciados y anclados en las creación de las condiciones de posibilidad de una vida Otra, desconectada del sistema-mundo de la modernidad/colonialidad capitalista, que expresamos nuestra contestación y refutación a la declaración de académicos e intelectuales sobre la “situación país” de Venezuela.

Contestación y refutación

En el lenguaje no hay errores y sí mucho de nuestros asideros referenciales. Éste expresa los contextos de las locuciones, los contenidos, las significaciones, el posicionamiento político del discurso, las referencias ideológicas, los sesgos, las inclusiones y exclusiones, las alianzas e intereses. Es toda una hermenéutica de la mentalidad ideológica con sus estructuraciones discursivas, semánticas, semióticas… Esta extraordinaria riqueza construye una gramática política del discurso social y la mentalidad de su praxis con un innegable mundo de significaciones, anidadas en las prácticas éticas. Esto es lo que encontramos diáfanamente definido y expresado en la declaración de académicos e intelectuales y su “Llamado Internacional Urgente a Detener la Escalada de Violencia en Venezuela”. Ahora bien, ¿por qué pensadores que se asumen en la “perspectiva decolonial” hacen un llamado internacional aduciendo reduccionismos explicativos de la modernidad/colonialidad? ¿Un “llamado” internacional a quién y para hacer qué cosa? ¿Un “llamado” internacional en medio de la vigencia de un protocolo militar intervencionista decretado por el hegemón donde califica a Venezuela de una “amenaza inusual y extraordinaria a los intereses de Estados Unidos? ¿Es lógico y razonable pensar que se trata de un “llamado” difuso en el texto y en nombre de la paz a la intervención de países terceros en nuestro país [Venezuela]? Veamos algunas expresiones del “llamado internacional”.

Estos apreciados amigos académicos e intelectuales inician su llamamiento manifestando su “profunda preocupación frente a lo que denominan “la incontrolada situación de violencia política y social que atraviesa Venezuela”, que se expresa ya en decenas de muertos, centenares de heridos y detenidos, puestos a disposición de tribunales militares”. Esta es una expresión que descontextualiza la violencia política y social y sus autores directos, es una expresión que manifiesta no sólo un sesgo sino, también, expresa el posicionamiento ideológico-político de los remitentes. Primeramente, la “violencia política y social” está instalada en Venezuela desde 1492 con la llegada de los españoles conquistadores, colonizadores, misioneros, etcétera. Tres siglos de coloniaje explotaron dramáticamente en 15 años de la llamada Guerra de Independencia, donde quedó diezmada buena parte de la población y arruinada prácticamente toda la Venezuela de entonces. Ésta emergía soberana, libre e independiente de la lucha contra el hegemón de entonces, la Metrópolis española, pero se erguía pobre, económicamente arruinada, desolada, expresando la intensidad y magnitud de la contienda entre venezolanos. Igual dramatismo y desolación se vivió entre 1859 y 1863 durante el desarrollo de la Guerra Federal. La esencia de este trance guerrerista no era otro que las promesas incumplidas al pueblo en lo social, político, económico, educativo; en fin, incumplimiento y frustraciones en mejores condiciones de vida. Las oligarquías antiguas y emergentes se hicieron “dueños” del poder, del Estado-nación y de la hacienda pública, se olvidaron de los pardos, los negros, los zambos, los mulatos, los pueblos indígenas, los esclavos. Las élites oligárquicas esclavizaron para sus propios y egoístas beneficios las esperanzas de libertad, de justicia y de una vida mejor de todo un pueblo diverso y diferente; pueblo que había dejado su sangre en los campos de batalla. Seguidamente, la frase del “llamado”, además, aísla y reduce la “violencia social y política” a las dinámicas internas venezolanas desconectándola del sistema-mundo hegemónico y de su expreso interés geopolítico de “ponerle” la mano a las reservas petrolíferas de Venezuela y demás recursos naturales, como ya lo hicieron con Libia, Irak y pretenden hacerlo desde hace seis años con Siria. Es oportuno responder ¿quién financia día a día a los grupos extremistas de la MUD [Mesa de la Unidad Democrática] que aterrorizan a las comunidades, que asesinan a ciudadanos, que destruyen bienes públicos y el ambiente? ¿Por qué estos amigos académicos e intelectuales no hacen referencia explícita a estos grupos calificados mundialmente, por sus acciones, como terroristas y neofascistas? Todos los pertrechos militares que reciben y exhiben estos terroristas y los dólares para sostenerlos son enviados desde Estados Unidos, el hegemón del sistema-mundo de la modernidad/colonialidad. Son acciones consideradas militares, subversivas, desestabilizadoras, alejadas de cualquier formalismo democrático. En consecuencia, su tratamiento debe ser en las instancias militares: estos son sus tribunales naturales no los civiles. Dejar esta frase del “llamado” suelta como un electrón libre y sin contexto, “…detenidos, puestos a la disposición de tribunales militares”, es sostener el discurso de la Organización de Estados Americanos (OEA), de la Unión Europea, de Estados Unidos y su Departamento de Estado y hacerle creer al mundo que cualquier manifestante detenido es pasado a los tribunales militares como resultado de la “represión”. Es una acusación directa al gobierno de autoritario, ¿de dictador?

Y saben bien que no es el caso. ¿Por qué omiten que desde 1999 la derecha nacional e internacional están desestabilizando a los gobiernos, primero, de Chávez y, ahora, de Maduro? ¿Les parece poca cosa el llamado a huelga nacional y/o paro indefinido, golpe de estado, golpe de estado petrolero, bloqueo financiero, tecnológico, paralización de la agroproducción, acaparamiento, contrabando de productos alimentarios básicos, especulación y usura, etcétera? ¿Les parece que no hay conexión entre violencia política y social y el hegemón del sistema-mundo? Venezuela tiene 335 municipios y solamente en seis están atrincherados los terroristas, apoyados y financiados, también, por sus respectivos alcaldes. Todos de la MUD. ¿Causalidad del azar o de un golpe de Estado en marcha desde 1999 cuya única razón es retomar el control del Estado y de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) para volverlos a poner al servicio del hegemón Estados Unidos; poder que perdieron por voluntad expresa del pueblo en las urnas electorales frente al comandante Chávez?

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Edgar Figuera*

*Investigador y Profesor; Centro de Estudios Sociales y Culturales de la Universidad Bolivariana de Venezuela

Fuente: contralinea.com.mx

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