EE: Siguen a la alza: pobreza, corrupción e inseguridad por @Lilia_Arellano1

Publicado el Julio 24, 2017, Bajo Video, Autor MonaLisa.

Lilia Arellano – Jul 22, 2017
El triunfo de Carlos Joaquín González, o la derrota del PRI, a la gubernatura de Quintana Roo ya cumplió más de un año y al parecer, la falta de resultados sobre las expectativas que generó entre los miles de ciudadanos empieza a poner fin a la “luna de miel”.

La periodista Lilia Arellano platicó sobre ese tema con sus compañeros de pluma, Jorge González Durán, Jorge Castro Noriega, Hugo Trejo, Román Rosas y el ex presidente municipal de Benito Juárez, Carlos Cardín.

Los panelistas recordaron que ya pasó más de un año de aquel histórico 5 de junio en que por ira, incomprensión, rechazo, o todos los anteriores, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) perdió por primera vez las elecciones para gobernador en Quintana Roo, y ya se observa un gobernador aletargado, con las manos amarradas por los dos partidos que lo acompañaron en el triunfo, Acción Nacional (PAN) y de la Revolución Democrática (PRD).

Los empresarios se encargan de mantener viva la parte económica, pero el gobierno es más que abrazar a un viejecito, besar a un niño, o arreglar una escuela, es un tema mucho más amplio que se ve inactivo pero todavía más, se recrudece por la grave inseguridad que se vive.

En su opinión, Carlos Joaquín González no se siente arropado por ninguno de los dos partidos que lo acompañaron porque no es su gente, con la que convivió, además de que ninguno de esos organismos políticos habían gobernado y no sabían a lo que se enfrentarían, se les ve muy lentos, con poca creatividad, como que sacar al PRI fue su “altísima” victoria y ahora ya no saben para dónde ir. Tan no se identifica con ningún partido que a más de un año de su alianza no se afilió a ninguno de los dos.

Entre los graves pendientes que arrastra, a un año del triunfo, pendientes estructurales, están el congestionamiento financiero y la inseguridad, pues lejos de avanzar en su combate, se observa un grave incremento del crimen organizado, pero lejos de ello “es un gobierno que solo mira por el retrovisor”, sin pensar que al perder la vista hacia el frente irremediablemente se impactará.

Los procesos legales que hasta ahora han emprendido en contra de todos los políticos que saquearon al estado son muy endebles, las auditorías hablan de una cosa pero en las acciones no se traduce nada contundente.

A ello, agregaron, se observa un gabinete de “chile, mole y manteca” que no se pone de acuerdo, se observan municipios en caos, como Cozumel, en donde la alcaldesa se pelea con todo el pueblo por el Carnaval, por el aeroshow, que indirectamente provocó un problema mayor.

Insistieron en que la alianza con los dos partidos fue un nudo, con intereses del PRD y PAN, cuyas dirigencias estatales estaban al servicio del ex gobernador Roberto Borge Angulo, y en los “amarres” pidieron encabezar las listas de candidatos a diputados plurinominales.

Otra alianza fue con el magisterio, para obtener el control del congreso, incluso, se habla de que los diputados por el partido Movimiento Regeneración Nacional (MORENA) le costó entre 7 y 8 millones de pesos cada uno, cuando no valen ni el millón.

La alianza fue muy dura, opinaron, porque el gobernador está atado, con un PAN y PRD importados, porque son mas borgistas que joaquinistas, incluso, los mismos priístas sería más joaquinistas.

La actuación de los diputados deja mucho que desear, pues dejaron intacto el peculado como delito menor, como lo aprobó la legislatura pasada, posiblemente cubriéndose las espaldas ante su eventual salida, la Ley de Protección de Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas la pusieron en la palestra cuando no hay ninguna urgencia, pues hay un mecanismo federal al que se pueden acoger, el Sistema Anticorrupción fue muy lento, pero eso sí, se enfrascaron en una lucha por cambiar al titular de la Auditoría Superior del Estado (ASE), en donde Javier Díaz Carvajal fue realmente colaborador, porque aceptó renunciar al cargo, pero cuando los legisladores cayeron en cuenta que asumiría el cargo su suplente, Hugo Fabio Bonilla, con verdaderas cuentas pendientes, lo volvieron a llamar y estuvo dispuesto a volver a participar, incluso, cuando ya tenía el proceso ganado, renunció por voluntad propia, con toda seguridad bajo recomendación del ex gobernador y ahora Senador Félix González Canto.

En ese escenario, los priístas, que deberían ser digna oposición se entregaron con las manos en alto, cedieron todo con tal de no ser juzgados, renunciaron a ser oposición por cobardes, por protegerse, por temor, andan ser mendingando ser colaboradores del gobierno en turno, y cedieron espacios como Tribunal Superior de Justicia, la Fiscalía General del Estado, la Auditoría Superior del Estado.
Concluyeron que con todos los pendientes a cuestas, con las expectativas no cumplidas de los quintanarroenses, si en este momento fueran las elecciones, el PRI volvería a perder.

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