Tribuna libre: Hace 30 días, la esperanza del pueblo, está presa.

Publicado el mayo 10, 2018, Bajo Política, Autor @hiramprincipal.

Un més después, Lula y el pueblo, siguen resistiendo.

Publicado el 7 de mayo del 2018/Agencia PT

“¡Se cumplen 30 días esperando aquí, que Moro y el TRF4 (nota de la traducción; se refiere al Cuarto Tribunal Regional de Curitiba, quien lleva su caso, a pesar de que el supuesto “triplex” [razón del proceso] está en Sao Paulo) digan cuál crimen cometí! No se si los demandantes duermen con la conciencia tranquila, tal como yo lo hago. Mi tranquilidad, es porque les tengo” – Lula

En el instante en que el helicóptero que llevaba al presidente Luis Ignacio Lula da Silva aterrizó en el techo de la Superintendencia de la Policía Federal en Curitiba, quedó evidente que sus acusadores no sólo arrestaban a una persona. Bajo alegatos falsos, detenían la esperanza de una buena parte del pueblo brasileño de tener días mejores. Los gases dispersados contra las personas que esperaban a Lula para apoyarlo en este momento difícil, eran una señal más de que el plan mediático contra Lula, desacertaba.

Lula quedó cuatro días sin ver la luz del sol. En una celda limitada con luz artificial, en donde apenas puede verse el edificio donde lo detienen, el ex-presidente pasaría las horas sin saber si afuera estaba de día o de noche, de no ser por los puntuales coros de “buenos días”, “buenas tardes” o “buenas noches”, entonados por millares de simpatizantes, día tras día, a 900 metros de las paredes que lo confinan.

Las condiciones para el baño de sol de Lula, fueron reguladas por la Policía Federal, luego de una semana de detención, cuando los termómetros marcaban 15°C en Curitiba. En aquella fecha, una lluvia incómoda caía sin tregua. Las tiendas de la acampada Lula Libre, en los alrededores de la Policía Federal, estaban cubiertas de lonas negras, que cortaban el viento helado de la capital paranaense, y alojan acampados de todo el país, la mayoría de ellos y ellas extraños-as al frío de Curitiba. Sería la segunda oportunidad de Lula, encerrado hace 7 días, de ver “el día allá fuera”. Y el ex-presidente de la República no dudó. Salió para el patio, en donde caminaría en círculos bajo la lluvia, por un espacio de 1 hora y 10 minutos.

Esta es la segunda vez que Lula enfrenta la arbitrariedad de una prisión política – la primera durante la dictadura militar. Esta vez, a los 72 años, necesita responder al nieto Arthur, de apenas seis, difíciles preguntas sobre cuándo vuelve. Las visitas de familia fueron, durante buena parte de este periodo, las únicas permitidas por la Justicia. Al ex-presidente se le impidió recibir gobernadores, senadores, diputados, amigos de largo tiempo, un Premio Nobel de la Paz, y, hasta incluso, a la presidenta electa Dilma Rousseff.

Nueve días de ser aislado de cualquier convivencia, Lula envió su primer mensaje de resistencia, al lado de fuera del bloque de concreto que le retiene. “Ustedes son mi grito de libertad”. Los “millones de Lulas” se congregaron, de todos los rincones del país, para dar refugio a su líder. Resistieron en ese periodo, desde las órdenes de desaolojo, hasta los tiros disparados contra la acampada de la Vigilia Lula Libre. Prometen no quitar el dedo del renglón (retirar el pie de allí, versión original, nota de la traducción).

Lula sabía. Hace un mes, en San Bernardo del Campo, el avisaba: “Cuantos más días me dejen allá, más Lulas surgirán por este país”. Y Curitiba, cada día que pasa, ve más Lulas en las calles. Una nueva rutina de ciudad, genera curiosidad en aquellas y aquellos, que se daban por satisfechos, por una acusación mal formulada del triplex, ofrecida por un proceso torcido, para ceder a las presiones de aquellas y aquellos que forman la opinión del país.

También se alteró la ruta de los correos. Se volvió obligatoria la parada en la sede de la Policía Federal, en la ruta del furgón amarilo que lleva millones de cartas, del Brasil y fuera de éste, y paquetes con libros, y recuerdos a que el presidente se cuide. Mientras que aguarda a la reparación de la justicia. Lula dedica su tiempo a pensar y a leer el Brasil. Sigue el noticiario con indignacion, al recordar que el país era optimista y que incluía a los pobres, y ahora está implacablemente destruido.

En la dotación de lectura del presidente, “el último caballista de Lisboa”. “La elite del atraso”, “Los caminos de Mandela”, “El Amor en los tiempos del cólera”. Historias de resiliencia y de búsqueda de la libertad. Y es con los libros que también se ejercita, levantándolos como los pesistas, cultivando su rutina de ejercicios físicos y prearándose para, una vez más. aglutinar al Brasil.

Nota Bene: la famosa vira-lata de la acampada Lula Libre, es una perrita que rescataron de la calle, a quien llaman Resistencia y es cuidada por todo el campamento.

Link del artículo original: http://lula.com.br/ha-30-dias-esperanca-do-povo-esta-presa

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