Este 1 de julio vamos a pasar de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad; Andrés Manuel es un líder confiable que va a permitir el cambio y eso la gente lo sabe: Solalinde

Publicado el junio 23, 2018, Bajo Nacional, Autor LluviadeCafe.


Información e imagen: revoluciontrespuntoceromx.
El sacerdote Alejandro Solalinde es reconocido entro y fuera de México por su incansable labor humanitaria y su tenaz incidencia social. Su compromiso y determinación lo convierte en un referente indispensable en tiempo de crisis.
En Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante (Harper Collins México, 2018), Alejandro Solalinde en colaboración con la periodista Karla María Gutiérrez realizan una radiografía de la vida y obra del sacerdote. Donde el lector reconocerá a un hombre totalmente distinto de la imagen que muchos podrían tener, del también activista.

A lo largo de la obra, el lector realizará un viaje por las ignotas geografías que construyen la personalidad de Solalinde. Un niño que aventaba tierra a los novios que se besaban porque les dijo a sus amigos que “era pecado”, al joven universitario que un día dejó el aula donde se formaba como arquitecto y jamás volvió, ya que sin haber indicios sobre su camino en el sacerdocio de pronto se encontró decidido a serlo.

Ahí mismo encontraremos a un Alejandro rechazado por las ideas que profesaba ya siendo seminarista, a un sacerdote al que le advertía un policía (de 17 años) que su papel era solamente el de oficiar misa, mientras “lo madreaba”, como fue la orden de sus superiores. Para después encontrarse en prisión, aquel 2008.

A través de las memorias de Alejandro Solalinde, encontraremos revelaciones de la realidad que padece nuestro país, en experiencias sobre tragedias inhumanas como lo son los secuestros masivos, la pobreza y la migración de mexicanos y extranjeros en su paso por este país.

También se conocerá la historia de Los Zetas, el grupo delincuencial definido como uno de los más peligrosos y sanguinarios de la historia, quienes lo han amenazado de muerte, como también lo ha hecho, de cierta forma, el Estado. Y sin embargo, Alejandro ha dicho: “Sólo me podría parar una bala en la cabeza”.

El activista ha sido objeto de difamaciones, calumnias y “casi me queman vivo”, cuenta en uno de los capítulos de Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante. En esas líneas el lector sabrá sobre los Maras Salvatruchas y cómo Solalinde ha vivido bajo presión. La fama in crescendo es una más de las características del activista pero no por ello ha perdido el piso.

Temas como los de autodefensas en Michoacán y Ayotzinapa, incluida la Comisión de la verdad y el nacimiento así como el avance de Hermanos en el Camino, narrarán página a página quién es Alejandro Solalinde, un activista que no parece tener (en su niñez y adolescencia) madera para ser un sacerdote, pero que se ha convertido en uno de los más férreos defensores de Derechos Humanos de México y que incluso ha sobrepasado fronteras.

“Yo no pienso ser parte del gobierno. Una cosa es el estado laico que yo sí lo quiero porque es la separación de la Iglesia y el Estado, pero también la gente tiene que creer y la fe no puede estar divorciada de la vida, tampoco de la política, de la economía, de las artes, de la cultura. Tiene que llegar a todos los rincones de la tierra.

“Si yo quiero ser congruente no puedo creer en un Dios encapsulado en el templo, Dios está en todos lados y a mí me mandó como todo bautizado yo puedo ir a todos lados porque no tengo condicionamiento político, por eso me verán defendiendo mujeres, niños, indígenas, jóvenes. Defendiendo madres de personas desaparecidas, migrantes y a muchos más. En tanto que la política la entiendo como el bien común”, explica el sacerdote Alejandro Solalinde a Revolución TRESPUNTOCERO.

Siendo expulsado varias veces durante su formación eclesiástica, llegó el momento en que no lo quisieron por su manera de pensar, señala, “por ser congruente con los cambios del Vaticano que ellos todavía no operaban. Llegaron a rechazarme no solamente de seminarista también ya de sacerdote. Aún hoy me siguen rechazando, no puedo decir que no me duele muchísimo la incomprensión de mi iglesia. Todo lo que me han hecho me duele mucho.

“No soy rencoroso pero la institución me rechaza y Jesús me elige, me prepara y me sigue mandando. Yo soy un misionero que más allá de la aceptación, rechazo, premios y críticas, cumplo una misión y la única que me tiene que decir qué hacer es mi conciencia. Porque son los mandatos que me pide Jesús. Mi conciencia nunca estará bajo el dominio de ninguna autoridad eclesiástica. Acepto la autoridad pero no el poder. Y el poder de dominio menos y el poder sobre mi conciencia jamás”, sentencia.

Solalinde pone énfasis en una de las problemáticas más graves de nuestros tiempos: La comercialización del ser humano. “Es una contaminación terrible del sistema neoliberal capitalista, porque no importa más que el dinero y la acumulación. Si se tiene que sacar dinero a costa de quien sea lo hace.

Sacan dinero incluso a costa de la comercialización de la vida humana de los más pobres y desvalidos que nada tienen o que tienen algún familiar que puede pagar por ellos, aunque también tienen sus órganos, que valen millones y lo hacen. Las malas formas van cambiando, la situación sigue siendo la misma. Tuvimos un gran desastre masivo en el tiempo de Felipe Calderón pero cuando llegó Peña Nieto la violencia se incrementó”, puntualiza.

En este punto se detiene para hablar sobre el Instituto Nacional de Migración, haciendo referencia que “ya no ha hecho tanto de las suyas pero todavía hay una parte corruptísima donde parece ya no hay remedio, aunque quedan hay personas honorables, señala.

Alejandro Solalinde pisó la prisión por primera vez en 2008, luego de un altercado que se narra en la obra, en donde un policía (de 17 años), lo golpeó incansablemente aunque él le pedía que se detuviera. “A los muchachitos no los preparan, no tienen educación escolarizada, los improvisan como policías. A él le dieron órdenes y simplemente las cumplió”.

La orden fue: “madrealo, aunque sea cura no le hace”. Y él lo hizo. “Yo trataba de hablarle y más se enojaba y más me golpeaba. ‘Cállate tú no digas nada deberías estar haciendo la misa’, me decía”.

Este hecho es una representación de cómo el tejido social se ha roto. Y recuerda a los 25 sacerdotes asesinados. “Somos personas que hemos estado cerca de la gente, que sabemos muchas cosas de lo que está pasando y entonces suceden esos asesinatos. Van contra nosotros por ser líderes sociales porque estamos abajo con la gente y porque de alguna manera estamos haciendo cosas”, señala Solalinde.

Afirma que, la mayoría de los sacerdotes que han asesinado, estaban haciendo algo en pro de la sociedad (mayormente desprotegida) pero no tan abiertamente como Solalide. “Ellos no tienen el blindaje de los medios, a ellos sí los pueden exterminar, tal vez conmigo no lo han hecho por el costo político.

Aunque esos límites del costo político ya se acabaron. Llegaron ya al cinismo y ya no tienen nada que perder. Ahora mismo el PRI está acabado ya no tiene nada que perder. La elección era lo único que pudo haber ganado pero ya no tiene esperanzas. Está en el tercer lugar y ahí se va quedar”.

El activista asegura que el PAN tuvo la oportunidad de hacer mucho por México pero no lo hizo, por el contrario Calderón ensangrentó el país y ahorita están pagando las consecuencias. explica.

Asegura que a él le interesan todos los Méxicos. “Amo a todos pero tengo mucha preferencia por los que menos tienen, por los más olvidados, por los que no le reconocen nada. Pero lo mismo me interesan estas comunidades indígenas olvidadas que Germán Larrea. Todos esos magnates que quiere más dinero y están llorando porque podrían perder privilegios fiscales, me interesan porque ellos son los más jodidos de México.

“Porque son presa de la adicción al dinero, son personas desequilibradas, enfermas y no tienen conciencia, les preocupa más su dinero que la gente más pobre. Ellos están muy inquietos con el cambio; ellos no se preocupan por los 54 millones de jodidos que tenemos en México. Todos ellos son católicos Y eso los hace ver muy mal”.

Asegura, “no los veo a ellos como personas exitosas sino como las primeras víctimas del sistema capitalista y los veo en el mismo nivel que Donald Trump, una persona enferma desequilibrada y adicta al dinero que es capaz de haberse enfrentado, como el más cobarde, con los más sencillos y los más vulnerables de la tierra, que son los niños. Eso solamente los hace el capitalismo”.

Al tocar el tema de Donald Trump, señala que tanto Peña Nieto como Videgaray “son troyanos” porque metieron el caballo de Troya a México. “Cuando Donad Trump era solamente un candidato los dos lo ayudaron a ganar, ahora él se ha convertido en una verdadera amenaza para todo el mundo pero sobretodo sigue humillando e insultando a los mexicanos y aún Peña Nieto y Videgaray siguen de serviles, son sus criados.

Ahora por lo que está haciendo Donald Trump no pueden desgarrarse las vestiduras, no pueden decir que les indigna, que les preocupa porque ellos lo favorecieron, lo conocían bien y lo siguen apoyando y sirviendo”.

El sacerdote Alejandro Solalinde señala: “Acaban de tener, no hace mucho, una reunión en donde en lo oscurito están acordando que México sea el tercer estado más seguro; esto se refiere a que los centroamericanos que vienen huyendo de la pobreza y de la inseguridad que ha sido generada por Estados Unidos a través de la CIA y el sistema capitalista, no podrán pedir asilo, México (entiéndase Videgaray y Peña Nieto) lo van a impedir. Van a tratar que aquí pidan el refugio y no vayan a molestar al país del norte. Somos una vergüenza porque Peña Nieto y Videgaray le han dado la espalda a sus hermanos centroamericanos. Hemos sido un hermano ojete para ellos”.

El sacerdote quien vive en el sur del país asegura que constantemente se indigna y se pelea con las Fuerzas Armadas, “porque son retenes de una zona militarizada como si estuviéramos en estado de sitio”.

Relata que, en muchas ocasiones detienen el auto en el que viaja y exigen que se baje, pese a que los protocolos no permiten, “pero me he bajado a discutirles, les he dicho que no deben de tratar mal a los civiles, que deben de hacer su trabajo pero sin exponer a las personas; sobre todo a las que tiene medidas cautelares”.

Al sacerdote Alejandro Solalinde lo pueden asesinar los Zetas, otro cártel o el propio Estado. Las amenazas han sido de distintos tipos. Además asegura que entre el gobierno y la delincuencia ya no existe una diferencia.

“Poco a poco ya no se va diferenciando entre crimen organizado y el crimen autorizado. Los Zetas se dieron el lujo de meter en la nómina a gobernadores, presidentes municipales, diputados, senadores y hoy están intimidando los candidatos. En estas elecciones, además de gente buena que quiere un cambio, vamos a tener también gente de los cárteles en el legislativo, que van a estar controlando la vida de México porque ya encontraron la puerta. Y la puerta se las abrió el PAN, el PRI y obviamente el PRD.

Debo mencionar que, definitivamente si gana Andrés Manuel López Obrador el triunfo no lo vamos a tener por él, tampoco por Morena. Es la gente la que va a hacer el cambio. La gente está apoyando Andrés Manuel, pero no porque él sea el líder perfecto sino porque es un líder confiable que va a permitir el cambio y eso la gente lo sabe”, puntualizó.

Añadió que, Andrés Manuel no va hacer el cambio solo, “vamos a ser todos quienes nos vamos a meter el día dos a empezar a generar una organización y después propuestas que nos lleven a políticas públicas.

“Se hará una mesa de pueblos originarios para que todos vayan generando sus propias políticas públicas. Los artistas han sido solidarios y proféticos, pero también los científicos y los que están en proyectos productivos y de economía solidaria; ya se están articulando para hacer políticas públicas. El gobierno los vamos hacer todos”.

Solalinde acepta que se está luchando contra Goliat, pero a este no le queda de otra si no quiere despertar tigre, comenta. “Ese Goliat será muy grande pero tiene un punto vulnerable. El David es el pueblo, un instrumento de Dios, quien está con nosotros y eso lo deben entender los oligarcas del sistema capitalista.

Los ‘sacerdotes’ del sistema capitalista van a pasar y Dios va seguir con su pueblo, aquí no hay más que dos opciones: Este primero o se respeta las elecciones y la voluntad del pueblo o se van a tener que atener a las consecuencias; ellos no van a poder controlar al pueblo”.

El activista asegura que: “Este 1 de julio vamos a pasar de la muerte a la vida, de la esclavitud a la libertad”.

En tanto, Karla María Gutiérrez comenta a Revolución TRESPUNTOCERO que, “el padre y yo comenzamos a trabajar en este libro el 16 de abril de 2017. Fue un año complejo de investigación, del que se tiene un registro, de viva voz de Alejandro más de 150 horas, más aquellas que no fueron grabadas, de solamente estar anotando con la libreta porque de repente la información fluía y a veces la grabadora estorba.

“Alejandro es un hombre con tiempo valiosísimo que lo reparte en diversas causas que tienen que ver con el bienestar de muchas personas. He tenido la oportunidad de verlo actuar, por ejemplo, de regresar con él una y otra vez a una estación migratoria liberar a alguien retenido. Observar cómo se enfrenta constantemente a diversos obstáculos; Gracias al testimonio de Alejandro Solalinde podemos desmitificarlo, que es uno de los objetivos, porque no quiere ser visto como un superhéroe, no quiere ser visto como un mito”, explica la periodista.

Gutiérrez, quien es la incansable narradora que describe escenas, momentos, memorias del activista, asegura que a través de Revelaciones de un misionero: Mi vida itinerante, el lector podrá conocer el testimonio de la infancia, adolescencia de Solalinde, pero también a las personas que lo acompañaron a través de los años.

Así como aquellos personajes con los que ha convivido el sacerdote, como la Madre Teresa del Calcuta o el Papa Francisco. Así como otras experiencias de misiones que habían permanecido inéditas o poco conocidas.

Selando que hay una mirada polifocal gracias al trabajo de entrevistas y conversaciones con muchas personas allegadas a él, desde familiares, pasando por periodistas y sacerdotes que han sido allegados a él, sin faltar defensores de derechos humanos y activistas relacionados con migrantes.

“Este libro contiene como documento histórico, la voz de uno de los protagonistas de nuestro tiempo aquí en México, que es capaz de hablar sin reservas de su vida, de sus experiencias, de su obra, que puede conmover y ser feroz al mismo tiempo para defender los derechos humanos de personas migrantes, pero también de otras víctimas y otras problemáticas.

Es una voz crítica del Iglesia Católica y ha sido capaz de señalar aquellas cosas que son evidentes errores. También es un actor político muy importante, aunque lo que este libro comparte con los lectores es la vida de una persona no de un personaje, con todo lo que eso implica”.

La escritora señala que Solalinde es una persona admirada pero también un objeto de crítica en las opiniones políticas como siempre habrá quien coincida con él y quien no pero su mensaje y su enfoque es muy claro y muy fuerte, añade. Asegura que el mensaje del activista es que: Podemos convertirnos en agentes de cambio y podemos tomar esta responsabilidad de actuar en este tiempo de crisis.

“Solalinde es un agente de cambio, una persona con liderazgo y un carisma indiscutible. Su voz ha permitido con esfuerzo muy eficaz el modificar muchas condiciones. Es una vida extraordinaria, un hombre de profunda fe, que tiene una idea muy clara respecto a qué lo mueve. El libro nos ofrece un retrato real de un ser humano extraordinario”, puntualiza Karla María Gutiérrez.

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