Viudas de mineros esperan justicia desde 2006

Publicado el noviembre 9, 2018, Bajo Video, Autor MonaLisa.


A más de 12 años de la tragedia en la mina Pasta de Conchos sigue la esperanza de recuperar los cuerpos de 63 mineros que quedaron atrapados. Su esperanza va de la mano con la llegada del líder minero al Senado, Napoleón Gómez Urrutia.

Pasta de Conchos: 12 años de impunidad para Grupo México

En febrero de 2006, Grupo México, la empresa que el segundo hombre más rico del país, dejó sin rescatar los cuerpos de 63 mineros que quedaron atrapados en un accidente de la mina en Pasta de Conchos, Coahuila.


En memoria de ellos, familiares y activistas colocaron este domingo un antimonumento en Reforma y la organización Familia Pasta de Conchos y la Fundación Heinrich Böll presentaron un estudio que documenta las terribles condiciones de trabajo de los mineros de la región, donde se han documentado más de 3 mil muertes

En 1973, el ingeniero Félix Schleevoight quedó atrapado en la Mina 6 de Nueva Rosita, en el municipio de Sabinas, Coahuila. Los propietarios de la mina se negaron a rescatarlo y las autoridades no sancionaron a la empresa, propiedad de la familia Larrea, una de las familias más adineradas y poderosas del país. La mina cerró en 2017, dejando sin trabajo a casi 400 trabajadores. En ese sitio murieron otros 201 trabajadores. Pero la empresa no ha tenido ninguna sanción por eso y las tragedias para los trabajadores del Grupo México no han parado.

En febrero de 2006, 65 mineros quedaron atrapados en la mina Pasta de Conchos, después de que una explosión de gas derrumbó el techo y las paredes del socavón. Solo dos cuerpos fueron rescatados. El mayor obstáculo para seguir los trabajos fue Grupo México, compañía propietaria del proyecto, que intercedió con el gobierno federal para que se abandonara la búsqueda de los mineros y se ocultaran las malas condiciones laborales del lugar.

Para Grupo México y el gobierno mexicano el evento es recordado como un accidente a pesar de que se comprobó que en realidad la explosión era un evento previsible y evitable y la propia Comisión Nacional de Derechos Humanos, en la recomendación 26/2006 determinó que “los servidores públicos de la Secretaria del Trabajo y Previsión Social toleraron que la referida empresa funcionara en condiciones que no garantizaban íntegramente la salud y la vida de los trabajadores”.

Al final, se comprobó que el deficiente sistema de ventilación fue el que provocó la acumulación de gases en Pasta de Conchos; y los sistemas eléctricos de la mina eran obsoletos y hasta prohibidos, lo que facilitó la ignición (chispa) para la explosión; nunca se neutralizó la explosividad del polvo de carbón que se extraía, lo que magnificó el daño; además, la propia estructura de la mina era débil porque era reutilizada.

Ninguno de los dos son casos aislados, sino parte de una forma de operar de la empresa que dirige Germán Larrea. Esto dice el informe presentado por la Organización Familia Pasta de Conchos y la fundación alemana Heinrich Böll “El Carbón rojo de Coahuila, aquí acaba el silencio”, presentado este lunes, donde se relata cómo opera la empresa de Germán Larrea en el rescate de sus trabajadores: “Grupo México es la única empresa que recupera los cuerpos de los mineros sólo si el área donde se encuentran los cuerpos tiene reservas de carbón extraíble”. Es decir, si no es redituable, no vale la pena el rescate de personas.

El informe documenta 3 mil 103 muertes de trabajadores mineros en la región, desde el año 1900 hasta diciembre de 2017, todos han sido rescatados “excepto los que Grupo México decide no rescatar”.

“De 3 mil 103 mineros fallecidos, solamente 64 continúan en los socavones de las minas de Grupo México”, dice el documento, que también denuncia que a pesar de las más de 3 mil personas muertas en las minas “no se ha castigado a ninguna de las empresas en las que, por no invertir en seguridad, mueren sus trabajadores”.

En el caso de Pasta de Conchos, la misma Secretaría del Trabajo combatió jurídicamente a las familias para asignarles una pensión máxima de 3 mil pesos y hacer que el juez tercero de Distrito en materia de trabajo en el Distrito Federal negara el amparo contra la determinación de no rescatar a los mineros argumentando que, no rescatar a los mineros “no causa a los quejosos ningún perjuicio y en nada afecta la esfera jurídica de los quejosos por lo que no se violentaron sus garantías individuales”.

Por increíble que parezca, los mineros de Pasta de Conchos finalmente fueron culpados de su propia muerte en el “accidente”, y también fueron culpados de no ser rescatados. Grupo México argumentó que sus trabajadores padecían terribles enfermedades, posiblemente mortales, que ponían en riesgo a los rescatistas. Javier Lozano, entonces encargado de la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, asumió la decisión del gobierno mexicano para abandonar la búsqueda en 2017 y después se encargó de “cubrir” a la empresa.

Grupo México les dio a cada una de las viudas una “ayuda humanitaria” (750 mil pesos) y liquidó a los mineros atrapados como si hubieran renunciado. A los rescatistas se les pagó 50 mil pesos, luego les echarían la culpa de que por ellos se paraban las búsquedas. Paradójicamente, los rescatistas fueron captados en imágenes, publicadas en el informe, sin equipo de seguridad adecuado.

Por el caso han pasado tres presidentes: Vicente Fox, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto, pero en ninguno se han dado derecho de audiencia a los familiares de las víctimas, ni siquiera las investigaciones han avanzado.

El 19 de febrero del 2010, 235 familiares directos de los mineros atrapados en Pasta de Conchos interpusieron una Petición Individual contra el Estado Mexicano, ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH). Hasta el momento, el Centro ProDH y la Organización Familia Pasta de Conchos representan a más de 600 familiares directos en esta petición.

“La historia de la región (Coahuila) y sus muertos era escrita por los empresarios, funcionarios de gobierno y cronistas con aspiraciones de comparsa política, que hicieron creer que crearía un polo de desarrollo, que nunca llegó y por el cual la región ha pagado un altísimo costo en muertes”, se lee en el documento.

Cuatro años después de la tragedia en Pasta de Conchos, el 6 de agosto de 2014, Grupo México volvería a aparecer en las noticias. Una represa de jales con químicos tóxicos provenientes de la mina de Buenavista del Cobre, en Sonora, derramó 40 mil litros cúbicos de sulfato de cobre acidulado en los ríos Bacanuchi y Sonora. La cuenca se pintó de rojo y cobre. La muerte de especies llegó hasta Hermosillo, a 296 kilómetros al sur, y la afectación alcanzó 7 municipios de la región. El que es considerado el “peor desastre ambiental de la historia de México”, tampoco ha sido castigado. Grupo México no sólo continúa sus operaciones en el país, sino que las ha aumentado y diversificado.

En la presentación del informe el obispo de Saltillo, Raúl Vera, dijo que poco se ha dicho de la porquería de mina que tenía Germán Larrea, refiriéndose a la mina de Pasta de Conchos, y haciendo referencia al sitio web de la mina, donde se señala que se produce carbón al menor costo, pero “como yo dije, al menor costo de dinero, pero al costo de sangre, por qué no ponen al costo de sangre, al costo de vidas humanas” apunto el obispo.

Una de las desgracias que ocurrió fue que se cayo el túnel por que no invertían en la seguridad de los mineros y “cada vez que nosotros le decíamos a las autoridades que se hiciera el rescate, ellos nos decían, ‘¡El rescate nunca!’ ¿Por qué?, Que les dio Larrea, para que no nos diéramos cuanta del crimen que el provoco”.

“El anti-monumento que se coloco frente a la Bolsa de Valores denuncia las acciones inmorales que el señor Larrea ha realizado y que las autoridades han protegido; como lo dice en sus conclusiones el Tribunal Permanente de los Pueblos : México no tiene un gobierno corrupto, tiene un gobierno criminal”, comentó.

Por su parte, Cristina Auerbach, autora del informe, dijo que en el “tema del carbón se debe tener una visión global, si bien es cierto que países iniciaron el cierre de sus minas, nos parece hipócrita que le compren a otros países como Colombia y Australia, entonces resulta que el primer mundo es muy verde a costa de la negrura del tercer mundo”.

Señaló que el problema con México es que no existe un mecanismo de cumplimiento que exija se respeten los acuerdos. “Nosotros decimos que está muy bien que paren las minas de Coahuila, que se acabe el carbón, pero si no hay una política y un discurso y una visión global del problema, vamos a traer el carbón afectando a otros, es decir, el carbón no afecta solo al minero que lo esta extrayendo, contamina cuando lo transportas, cuando lo quemas y eso es una afectación global y no local, se debe discutir qué energía queremos y para quién”.

“El Carbón rojo de Coahuila, aquí acaba el silencio”

Puedes consultar el informe completo en este link: https://piedepagina.mx/documentos/informe-el-carbon-rojo-de-coahuila-aqui-acaba-el-silencio.pdf

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